Si los meses de junio y julio en Race ya fueron catastróficos para las personas trabajadoras, lo de agosto es el infierno. La gente no quiere trabajar en los centros telefónicos de emergencia de Race Asistencia; la compañía no logra atraer el número de personas necesarias para cubrir los puestos necesarios y muchas de las personas contratadas abandonan cuando descubren las nefastas condiciones de trabajo que se dan. Ante esta situación la dirección de la empresa ha procedido a dar formación exprés a personas de otras áreas de la compañía: un parche para intentar reparar una rueda que ha reventado…


Si ya de por sí, como consecuencia del elevado número de clientes colectivos y tipos de contratos, cada uno con sus particularidades, una persona recién incorporada puede tardar meses en conseguir tener una experiencia mínima, ¿qué experiencia y qué calidad se pretenden conseguir en un curso exprés?

Las operadoras y operadores, además de la desproporcionada carga de trabajo que soportan, se enfrentan al enfado de los clientes y proveedores que tienen que esperar tiempos desmesurados a ser atendidos. El número de llamadas abandonadas en muchas ocasiones resulta alarmante; personas en carretera que tienen que esperar, incluso horas, a ser atendidas y descargan su justificado enojo con el operador/a que le atiende.

A CC.OO. nos preocupa principalmente la salud de las personas trabajadoras, pero a la compañía, además de nuestra salud, le debería preocupar la calidad del servicio que ofrece a su cliente. Porque, aunque la organización de la empresa corresponde al empresario, la mala organización tiene un efecto pernicioso sobre el mantenimiento del empleo. Y eso nos afecta a todos los trabajadores y trabajadoras. Por lo tanto, esta incapacidad manifiesta de los máximos responsables de la dirección de operaciones y de la compañía nos afecta de una doble forma. Por un lado, directamente a nuestra salud, y por otro, el riesgo real de perder el puesto de trabajo ante una posible pérdida de importantes clientes colectivos.

…sabemos que para la dirección de la compañía, el presidente y el consejo la pérdida de colectivos no supone un daño irreparable. A poco para concluir el “Plan Director 2021”, ante una contingencia de ese tipo, harían un nuevo ERE, mandarían a más de un centenar de personas a la calle, otros tantos proveedores de servicio verían ahogados sus negocios, y el complejo deportivo seguiría funcionando como si no hubiera pasado nada, porque para ellos el Race es ocio. ¡Pero a los empleados y empleadas nos va en ello nuestra subsistencia y la de nuestras familias!