HOLA, soy mujer. Ni siquiera te interesa saber mi nombre para pagarme menos, sobrecargarme de trabajo, burlarte de mis tareas, infravalorar mis capacidades o menospreciar mi talento.
Habrá quien piense que estoy exagerando, pero por desgracia se trata de una realidad que se cuela en la mentalidad de las personas, de las instituciones y del poder, una realidad llamada machismo que se encarga de mantener y reproducir de manera constante la división sexual del trabajo, que tanto daño nos hace a las mujeres, y que incluye su manifestación más cruel y sistemática que son las “violenciaS”.
Sí, ViolenciaS con “S”, porque no se trata de una violencia, son muchas, manifestadas de mil y una formas, con diferentes intensidades y efectos. Desde la violencia simbólica hasta el feminicidio, pasando por la violencia física, psicológica, sexual, la mutilación o el acoso sexual, entre otras manifestaciones. Todas y cada una de ellas, vulneran y violan los derechos humanos universales. Los datos son escalofriantes y dan cuenta de la extensión de las violenciaS.
“La pandemia en la sombra”. Así ha bautizado ONU Mujeres a estas violenciaS agravadas por la crisis del Covid-19, una pandemia sistémica. Pues al igual que para abordar el Covid-19 más valen los rastreadores y la atención primaria que pensar en ampliar UCIs, para atajar la violencia brutal que suponen las agresiones y las muertes hay que actuar antes, en esas mal llamadas “pequeñas violenciaS”.
Todas las violenciaS son aterradoras, todas son censurables, todas deben ser erradicadas.
Mujer, ya sabes: todas las delegadas de CCOO estamos a tu disposición.
Ahora, más que nunca, es el momento de estar en CCOO







