Ya es toda una pista del descrédito de la polÃtica. A muchos ciudadanos se ve que les resulta asombroso que esa concejala tan callejera sea licenciada en algo; o que ese concejal atolondrado, muy fiel al jefe, resulte ser ingeniero de nosequé. Pero sÃ, los concejales tienen estudios. Claro que algunos no mucho. Pero eso ya es solo un matiz. Hay quien pone en el currÃculum 'estudios en la Universidad.' sin concretar, como Marivà Romero; pero como su trabajo en el Ayuntamiento también está bastante sin concretar, resulta coherente. Otro escribe 'estudios de ciencias empresariales, ciencias polÃticas.', como Julio Andrade, y eso significa que se matriculó pero en realidad no estudió ni ciencias empresariales ni ciencias polÃticas. No pasa nada; lo importante es participar. Otros ponen tÃtulos vagamente reconocibles. Pero no hay que ponerse tiquismiquis, sino valorar el mérito. Incluso hay concejales que han sacado la carrera siendo ya concejales, sin tiempo de estudiar, como ElÃas Bendodo. Y además todos hacen muchÃsimos másters, se entiende que quizá incluso pagando.
En todo caso, más que el currÃculum, resulta admirable la vocación de los concejales. Impresiona. Se ve que muchos sintieron la llamada de la polÃtica desde muy jóvenes, incluso jovencÃsimos. Gente como ElÃas Bendodo, Marivà Romero, Raúl López, Carmen Casero. apenas pudieron pensar en trabajar porque enseguida se volcaron en el servicio público. A eso se añade la suerte -o la justicia divina- de engancharse rápido al carro de los cargos de confianza o de las listas. Después, al tener tanta vocación, ya acaban toda la vida ahÃ. En el machito. El alcalde les marca un modelo ideal, puesto que lleva más de cuarenta años desde que en 1971 presidió la Diputación a los veintitantos. Pero la verdad es que otros sà han trabajado antes y se nota. Hay un concejal que estuvo tres años en la sección de caballeros de El Corte Inglés, y ahora es capaz de hacerle un traje a cualquiera. Lógico. Teresa Porras se formó en Cárnicas Molina, y sin duda en los mataderos adquirió muchas de sus destrezas.
Existe la idea de que sobran polÃticos pero faltan buenos polÃticos. ¿Por qué será? Quizá muchos no acaben de entender que un pediatra sea el responsable de Urbanismo. Y es solo un caso de tantos. Con eso se abona la sensación de que los cargos son aleatorios. Pero en definitiva es que en el sistema de listas cerradas no se elige por méritos sino por la gracia del jefe. O sea, el currÃculum que al final importa es el de lealtades y peloteo, y ese no lo publican, aunque serÃa mucho más interesante. Y extenso.
TEODORO LEÓN GROSS







