Javier Doz ha añadido: "si como consecuencia de unas polÃticas tan injustas como erróneas -y que están llevando a una mayorÃa de los paÃses europeos a una profunda recesión, al desempleo masivo y a la ruptura de la cohesión social- se produjera una ruptura de la UE, podrÃan ser culpables de crear condiciones para la ruptura de la paz en el futuro".
Si la intención de la Academia noruega, responsable de la concesión del Premio Nobel de la Paz, es la de subrayar lo que la Unión Europea y sus antecedentes históricos -CECA, CEE, CE- ha significado para terminar con la interminable historia de guerras que ha sido la Historia de Europa, podrÃa haber acertado, aunque tal vez 2012 no serÃa el año más adecuado para el premio. Si lo que ha tratado de realizar es una llamada de atención sobre el hecho de que la crisis económica y polÃtica que sufre la UE podrÃa llevar a su ruptura, con el consiguiente peligro para la paz, también serÃa aceptable.
Sin embargo, para el secretario de Internacional de CC OO, Javier Doz, "dado que ninguna de las dos consideraciones anteriores aparece en la resolución de concesión del Premio Nobel, porque probablemente no pudieran aparecer explÃcitamente; y conocidas además algunas de las interpretaciones que comienzan a darse en Bruselas y otras capitales europeas, los actuales gobernantes europeos no merecen ningún premio, en particular los máximos responsables de las instituciones polÃticas de la UE, lo que merecen, más bien, es la reprobación".
Por el contrario, añade Javier Doz, "si como consecuencia de unas polÃticas tan injustas como erróneas -y que están llevando a una mayorÃa de los paÃses europeos a una profunda recesión, al desempleo masivo y a la ruptura de la cohesión social- se produjera una ruptura de la UE, podrÃan ser culpables de crear condiciones para la ruptura de la paz en el futuro".
Lo que se prevé que pueda suceder en la próxima cumbre del Consejo Europeo (18 y 19 de octubre), con Alemania imponiendo -y los máximos responsables polÃticos de la UE acatando- es el incumplimiento de las conclusiones de la cumbre del Consejo del mes de junio en relación con algunas de las tÃmidas medidas que podrÃan ayudar a paliar la crisis de las deudas soberanas, y conseguir que la deuda pública española no se dispare, es un nuevo y demoledor ejemplo de por qué no se merecen ningún premio.
Si la intención de la Academia noruega, responsable de la concesión del Premio Nobel de la Paz, es la de subrayar lo que la Unión Europea y sus antecedentes históricos -CECA, CEE, CE- ha significado para terminar con la interminable historia de guerras que ha sido la Historia de Europa, podrÃa haber acertado, aunque tal vez 2012 no serÃa el año más adecuado para el premio. Si lo que ha tratado de realizar es una llamada de atención sobre el hecho de que la crisis económica y polÃtica que sufre la UE podrÃa llevar a su ruptura, con el consiguiente peligro para la paz, también serÃa aceptable.
Sin embargo, para el secretario de Internacional de CC OO, Javier Doz, "dado que ninguna de las dos consideraciones anteriores aparece en la resolución de concesión del Premio Nobel, porque probablemente no pudieran aparecer explÃcitamente; y conocidas además algunas de las interpretaciones que comienzan a darse en Bruselas y otras capitales europeas, los actuales gobernantes europeos no merecen ningún premio, en particular los máximos responsables de las instituciones polÃticas de la UE, lo que merecen, más bien, es la reprobación".
Por el contrario, añade Javier Doz, "si como consecuencia de unas polÃticas tan injustas como erróneas -y que están llevando a una mayorÃa de los paÃses europeos a una profunda recesión, al desempleo masivo y a la ruptura de la cohesión social- se produjera una ruptura de la UE, podrÃan ser culpables de crear condiciones para la ruptura de la paz en el futuro".
Lo que se prevé que pueda suceder en la próxima cumbre del Consejo Europeo (18 y 19 de octubre), con Alemania imponiendo -y los máximos responsables polÃticos de la UE acatando- es el incumplimiento de las conclusiones de la cumbre del Consejo del mes de junio en relación con algunas de las tÃmidas medidas que podrÃan ayudar a paliar la crisis de las deudas soberanas, y conseguir que la deuda pública española no se dispare, es un nuevo y demoledor ejemplo de por qué no se merecen ningún premio.







