Concluido el mes de Junio de 2009, transcurrido ya por tanto más de medio año, seguimos sin tener comunicación del denominado por la empresa “Plan de Incentivos”, y que, para muchos, se ha convertido en un auténtico plan de DESincentivos.
Para comenzar hay que dejar claro que los incentivos no son un derecho, son una gracia que la empresa quiere hacernos, y por tanto, enhorabuena al que lo pilla.
A partir de ahÃ, resulta muy llamativo que este sistema de bonus sea motivo de tantas dudas para todos, y lo que en teorÃa debiera servir para estimular en el trabajo diario, se convierte en la mayorÃa de casos en motivo de afrenta, disgusto, competencia insana dentro de la propia oficina y otros muchos aspectos negativos.
No es un sistema en absoluto objetivo, si lo fuera, todos sabrÃamos con antelación lo que nos iba a corresponder. Nadie conoce lo que le tocará, es como el 22 de Diciembre, hay que estar esperando a que salgan los resultados de la loterÃa, para ver si nos ha tocado el gordo, pedrea, el reintegro, o la salud para el año que viene.
Se mide lo que se contrata (no lo que se trabaja), asà que dependerá de lo que nos pase el compañero, de si se ha ido de vacaciones y le “robamos” sus operaciones, y a olvidarse de hacer todos esos trabajos que curiosamente son los que más tiempo llevan en las oficinas (por ejemplo, refinanciaciones de deudas). Y claro el de ventanillo nunca puede merecer unos eurillos por su trabajo.
Por si todo ya era poco claro, el componente discrecional del jefe de turno que reparte a su gusto y asigna valoraciones según sus pareceres (la objetividad dependerá de cada jefe).
Y para más incertidumbres, resulta que transcurrido ya más de la mitad del ejercicio todavÃa no se conoce nada del sistema que se lleva contabilizando desde el primer dÃa de este año. Sà han llegado algunos rumores a través de direcciones de zona avanzando un cambio total en el método para establecer el ranking, primando sólo la comercialización de determinados productos. Asà que si se confirman estos datos, a olvidarse de hacer el trabajo en la oficina y dedicarse sólo a contratar lo que “luce”, que según eso nos van a valorar.
Esta incertidumbre estarÃa resuelta si el acuerdo de fusión hubiese llegado a buen término. En el acuerdo tenÃamos recogido regular el variable e integrarlo en el Convenio Colectivo, donde hubiésemos regulado objetivamente el cobro.







