El porqué hay que buscarlo en el despido de un compañero jefe de oficina de la zona de Madrid, con el único “argumento” de bajo rendimiento voluntario y continuado. Sin el protocololario pliego de cargos y el obligado plazo de tres dÃas de audiencia al trabajador, se le ha entregado la carta del despido disciplinario, donde se le reconoce que “ante la imposibilidad de acreditar de forma fehaciente sus incumplimientos contractuales, la Entidad reconoce la improcedencia del despido…” por lo que se le anuncia que han depositado la cantidad de euros que corresponden a los 45 dÃas por año trabajado que estipula la ley en los casos de despidos improcedentes.
Este compañero tenÃa una antigüedad en la Entidad de 7 años, que en Madrid no es ninguna bagatela. Y este año, en el primer trimestre, habÃa conseguido un cumplimiento de un 75% de los objetivos que le habÃan presupuestado. Y en los seis años anteriores habÃa ido de viaje de objetivos dos veces.
Todo el proceder dictatorial de la Dirección se ha concretado ahora en lo peor que se le puede hacer a un trabajador: desposeerlo de su puesto de trabajo, poner en peligro su derecho a trabajar.
Hasta ahora el proceder caciquil de esta Dirección se habÃa hecho patente en el trato que dan algunos jefes de área o de zona a sus equipos, en algunos casos rozando la inhumanitat (ved nuestros comunicados Rottweiler y Rottweiler 2). No es porque sà que marchan tantos profesionales buscando una “tierra de promisión ” diariamente. De todas las categorÃas y edades.
Somos personas al servicio de personas, sÃ, pero personas maltratadas, mal pagadas, con miedo, viviendo en una impostura constante, sin saber qué nos depararà el futuro, ni el inmediato ni mucho menos el lejano. Nuestra plantilla cada vez es más joven, pero esto, lejos de ser un mérito de la Dirección, es una muestra que a los únicos que todavÃa pueden engañar es a gente joven, poco enterada de las condiciones del mercado, o gente que sólo quieren hacer algo de currÃuculum para ir, con unos pocos años al servicio del nepotisme y la autocracia más rancia y anticuada –ya no quedan direcciones como esta, ved si no los pactos que constantemente firman los compañeros de otras cajas con sus direcciones- a las cajas dónde todavÃa se puede trabajar tranquilo y no sentirse explotado.
A CCOO seÂ’ns ha acabado la paciencia. No toleraremos este comportamiento tan salvaje de brazos cruzados.
23 d’abril del 2007 – com. 20/07







