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CCOO Asepeyo

Crisis y despidos: Entre el fraude y la desverg眉enza


La crisis econ贸mica est谩 dejando sentir sus efectos sobre el empleo. Hay pr谩cticas de conducta que denotan una deriva absolutamente inaceptable en la medida en que se sacrifica brutalmente el derecho al trabajo de cientos de personas.



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05-12-2008 - El texto que sigue aborda algunos de los aspectos m谩s negativos de la relaci贸n entre crisis y despidos en nuestro pa铆s.

El proceso de destrucci贸n de puestos de trabajo que se ha puesto en marcha en Espa帽a a partir del desplome del andamiaje financiero que sosten铆a la econom铆a mundial ha sido extremadamente r谩pido y extenso. A toda velocidad caminamos hacia los tres millones de parados. En el camino, muchas empresas proceden a despedir como primera reacci贸n frente a las dificultades econ贸micas que se les suscitan, como acto reflejo que los grandes constructores de la opini贸n p煤blica consideran el efecto natural de los movimientos del mercado. Esa reacci贸n no es sin embargo aceptable ni en t茅rminos pol铆ticos ni en t茅rminos organizativos de la producci贸n. Se est谩n repitiendo varios patrones de conducta que implican la elusi贸n consciente de la regulaci贸n jur铆dica de las crisis laborales en las que se respeten de manera coherente tanto la estabilidad econ贸mica de las empresas como los derechos de los trabajadores.

En empresas de tama帽o medio, dedicadas a la prestaci贸n de servicios inform谩ticos a otras empresas, o a poner en pr谩ctica sistemas de informaci贸n y de comunicaci贸n, la crisis se experimenta mediante el desplazamiento del riesgo a los trabajadores. Es ya una pr谩ctica recurrir a despidos individuales disciplinarios que se reconocen improcedentes y se hacen acompa帽ar de una indemnizaci贸n adem谩s de la inmediata inscripci贸n en el desempleo del trabajador cuyo puesto de trabajo se ha eliminado. Estas pr谩cticas vulneran directamente la ley, puesto que el n煤mero de despedidos en relaci贸n con la plantilla de la empresa y la inexistencia de la causa alegada en el despido disciplinario, deber铆an implicar la iniciaci贸n de un expediente de regulaci贸n de empleo o, en su defecto, acudir a la v铆a del despido objetivo bajo control judicial. Las empresas no lo hacen porque cualquier control pondr铆a de manifiesto que no hay una causa econ贸mica real, que la estabilidad econ贸mica de la empresa no ha sido afectada de manera grave ni cr铆tica y que en definitiva se prescinde de puestos de trabajo para mantener y en algunos casos aumentar el beneficio empresarial. Se trata de pr谩cticas fraudulentas posibles porque la implantaci贸n sindical en estos sectores es d茅bil y porque no existe ning煤n control p煤blico de las decisiones empresariales extintivas de car谩cter individual al formar parte del 谩mbito protegido de la 聯flexibilidad聰 del despido que est谩 permitiendo, de hecho, la descausalizaci贸n del mismo y su plena libertad de ejercicio para los empresarios, dotados, como un agente 007 en el mercado laboral, de licencia para despedir. En estos casos, el poder p煤blico deber铆a saber que mediante tales pr谩cticas los empresarios se desprenden de trabajadores con una cierta calificaci贸n, descapitalizando sus propios proyectos empresariales sobre la base de mantener intangible la l贸gica de sus beneficios, a costa de desplazar al gasto p煤blico la obligaci贸n de proteger socialmente a estos cada vez mayores contingentes. Si hubiera voluntad pol铆tica 聳 de la que parece carecer el flamante Ministerio de Trabajo e Inmigraci贸n, s贸lo preocupado al parecer por la segunda de sus competencias -, ser铆a extremadamente sencillo elaborar un protocolo de vigilancia de las inscripciones en el sistema de empleo de trabajadores despedidos provenientes de la misma empresa, y que la Inspecci贸n de Trabajo actuara de oficio denunciando estos comportamientos de fraude de ley.

Esta forma de actuar se ha trasladado tambi茅n a las grandes empresas, que abordan con despidos masivos las primeras muestras de estancamiento en sus expectativas de beneficios. Despreciando las t茅cnicas que el ordenamiento jur铆dico espa帽ol prev茅 para amortiguar los efectos de la crisis sobre las empresas y desplegar en el tiempo sus efectos m谩s nocivos 聳 como el procedimiento de suspensi贸n colectiva de contratos de trabajo en los casos de crisis econ贸mica 聳 estas empresas reaccionan frente a la previsible disminuci贸n de sus por otra parte exorbitantes beneficios con la destrucci贸n masiva de empleo. No existe ciertamente una causa econ贸mica suficiente que habilite esta carnicer铆a laboral, pero la emplean prepotentemente como muestra de la forma violenta e injusta que tienen de resolver cualquier conflicto que limite o restrinja sus beneficios anuales de al menos dos cifras. Las empresas que emprenden este camino de violencia econ贸mica se benefician en este caso de una suerte de inmunidad en el campo de la opini贸n p煤blica donde se insiste en convencer a los ciudadanos que esa es la l贸gica inevitable en las relaciones laborales. Sin embargo los poderes p煤blicos deben tutelar el derecho al trabajo y regular consecuentemente los flujos de empleo en el mercado de trabajo sobre la base del respeto a este derecho b谩sico que requiere una motivaci贸n razonable para su ablaci贸n por los poderes econ贸micos. La regulaci贸n del empleo es un elemento propio de la civilizaci贸n democr谩tica, y las reglas que la inspiran, junto con la actuaci贸n decisiva de los sindicatos en el gobierno de esta situaci贸n de crisis, forman parte de las reglas del juego, que nunca pueden resumirse en la resoluci贸n autoritaria y prepotente del conflicto, incompatibles con una situaci贸n democr谩tica.

Es necesario por consiguiente denunciar y poner fin a esas conductas que implican fraude a la legalidad laboral y que evidencian la desverg眉enza del poder econ贸mico concebido como un t贸tem cruel que nadie puede desafiar. S贸lo un ejemplo bien sintom谩tico, que funciona como un cuento de Navidad. En la regulaci贸n de empleo de una conocida empresa de telecomunicaci贸n cuya estabilidad econ贸mica no est谩 realmente puesta en entredicho y que pese a ello ha decidido proceder a despidos masivos de su plantilla, se ha propuesto, como un gesto entra帽able 聯de buena fe聰, suprimir la fiesta de navidad y el regalo correspondiente a los empleados de la misma para as铆 aumentar un d铆a m谩s de salario de indemnizaci贸n sobre los 20 por a帽o que propone la empresa para los mas de mil trabajadores despedidos. Con ello esta firma, quiz谩 sin ser muy consciente de ello, regala por navidad despidos, aunque a los trabajadores eliminados les premia con un d铆a adicional en su indemnizaci贸n. Toda una lecci贸n sobre el uso de la fuerza de trabajo y su car谩cter desechable por unos dirigentes empresariales que probablemente celebrar谩n las fiestas en el calor de la familia, con la despreocupaci贸n que les da el dinero y la convicci贸n de que bajo el 谩rbol de navidad no encontrar谩n nunca una carta de despido.

Antonio Baylos

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