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comunicado

Rottweilers 2


El 30 de agosto del 2005, comentando la expulsi√≥n del para√≠so barcelon√©s hacia tierras del norte del jefe de zona que hab√≠amos retratado en nuestra hoja llamada Ben-Hur, hicimos otro comunicado con el literal que sigue: ¬ďPero ahora la situaci√≥n, lejos de mejorar, podr√≠amos decir que ha empeorado. Ha nacido un nuevo tipo de jefe: los jefes rottweiler, que, incapaces de desarrollar t√©cnicas m√°s sofisticadas, se limitan a ense√Īar los dientes. Alguna vez incluso han llegado a morder.¬Ē


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Podríamos decir que hemos pasado un periodo si no tranquilo y feliz, al menos dentro de la normalidad anormal de las presiones habituales de quienes no sabe hacer nada más ni mejor para justificar su rol de capataz de zona o área.
Pero parece que este a√Īo se han vuelto a disparar las alarmas. La Direcci√≥n debe presionar de lo lindo a los Directores Territoriales, y estos a los Jefes de Zona o de √Ārea, porque los cerca de 100 millones de euros de beneficios quiz√°s les parecen insuficientes.
Debe de ser por este motivo que los rottweilers vuelven a ladrar, más fuerte que nunca, pero el argumento del miedo da muestras de agotamiento, como pasa al cuento del lobo, y del dramatismo empiezan a pasar al ridículo, al menos algunos de ellos.
Y todos, los que escenifican tragedias griegas y los que hacen astracanades de poco estilo, consiguen el efecto contrario del que se supone que deber√≠an lograr el dirigente de un equipo humano: la desmotivaci√≥n total y absoluta, la desconexi√≥n del proyecto empresarial ¬Ėque, a estas horas todav√≠a no se sabe muy bien de qu√© va, aparte de ganar m√°s y m√°s pasta- e incluso la deserci√≥n hacia empresas d√≥nde la racionalidad todav√≠a tenga un lugar en las relaciones laborales.
Por ejemplo aquel que rompe copas de cava ante la concurrencia, ya lo suficiente incordiada por malgastar su tiempo libre con representaciones teatrales  esperp√©nticas.
O aquel otro que asegura que con las nuevas herramientas de control del trabajo inform√°ticas de qu√© dispone, sabe perfectamente cuando y como fornican los trabajadores y trabajadoras de su zona.  
O el antiguo tamborilero de Ben-Hur, que parecía haber encontrado la cura de sus ataques de megalomanía, pero que ahora vuelve a escenificar reuniones que se asemejan más a sesiones de cine gore que a reuniones motivadoras.
O aquel jefe de √°rea, acostumbrado a insultar, acosar y azotar cualquier indicio de disidencia, que ahora ha tenido un ataque de c√≥lera porque buena parte de los compa√Īeros y compa√Īeras de los Servicios Centrales decidieron secundar una jornada solidaria con una trabajadora de la cafeter√≠a de aquel centro despedida.
Parece creer que invertir parte de su salario en el bar de la empresa forma parte de las obligaciones contractuales de los trabajadores. Pues no, nadie puede obligar a ning√ļn trabajador a cumplir el art√≠culo 34 del Estatuto de los Trabajadores -que determina los minutos de descanso de una jornada superior a las 6 horas y que generalmente se dedican a ingerir el desayuno- a hacerlo en ning√ļn lugar en concreto. Como hacen los 2300 trabajadores y trabajadoras de la red comercial, cada d√≠a. Almuerzan d√≥nde les apetece.
¬ŅPersonas al servicio de personas? Mal podemos servir, maltratados, azotados, entre la indignaci√≥n, la desmotivaci√≥n y la depresi√≥n.
Si esto contin√ļa as√≠, nosotros no lo vamos a tolerar m√°s. Si no aflojan estos se√Īores, si no se profesionalizan y se dedican a ¬ďfomentar el esp√≠ritu de equipo, potenciar la comunicaci√≥n y, sobre todo, llegar a buenas conclusiones entre todos los profesionales de la zona/√°rea para mejorar progresivamente el servicio al cliente. En resumen, de conseguir transitar por la v√≠a para ayudar a lograr la consecuci√≥n de los resultados de cada oficina/departamento¬Ē, tal y como explica magn√≠ficamente el texto de la circular de Direcci√≥n de Recursos Humanos, al anunciar el nacimiento del programa ¬ď30 minutos formativos¬Ē (qu√© contraste entre la ret√≥rica y la praxis, ¬Ņverdad?), CCOO denunciaremos en Inspecci√≥n de Trabajo a la Direcci√≥n de Caja Pened√©s y a cada uno de ellos subsidiariamente, por abuso de autoridad, tipificado en el art√≠culo 79 de nuestro Convenio Colectivo como falta muy grave.
Que si los insultos de una trabajadora hacia otra le significaron el despido, los insultos de un jefe a sus subordinados, hecho m√°s grave por el abuso manifiesto de autoridad y por ser muchos los injuriados, no debe ser tratado de manera diferente.

10 de abril del 2007 ¬Ė com. 14/07