La CSI por la refundación del movimiento sindical internacional

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La CSI por la refundación del movimiento sindical internacional


Del uno al tres de noviembre se celebró en Viena el Congreso constituyente de la Confederación Sindical Internacional (CSI). Fue elegido secretario general de la nueva organización Guy Ryder, que ocupaba el mismo puesto en la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL), y presidenta la australiana Sharan Burrow.


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El Congreso eligió un Consejo General de 79 miembros, entre los que se encuentra el secretario general de CC.OO., José María Fidalgo. Un acuerdo político previo estableció que, en el Congreso fundacional, 50 de los miembros fueran propuestos por la CIOSL, 15 por la CMT, 5 por las no afiliadas (dos de sus puestos quedaron vacantes a la espera de nuevas incorporaciones), 7 por el Comité de Mujeres y 2 por el de Jóvenes. El Consejo General, en su primera reunión celebrada al término del Congreso, eligió un Buró Ejecutivo de 25 miembros. Igualmente eligió como presidentes adjuntos a Michael Sömmer (DGB/CIOSL, Alemania) y Luc Cortebeeck (CSC/CMT, Bélgica) y como secretarios generales adjuntos a Mamounata Cissé (CIOSL) y Jaap Wienen (CMT).

De esta manera ha culminado un proceso iniciado hace dos años, cuando los secretarios generales de la CIOSL y de la Confederación Mundial del Trabajo (CMT), Guy Ryder y Willy Thys, hicieron público su voluntad de iniciar conversaciones entre ambas organizaciones de cara a su fusión, al mismo tiempo que invitaban a otras centrales nacionales, sin afiliación internacional, a incorporarse a la fundación de la nueva central. Así, como se subrayó en el Congreso de Viena, la CSI no ha pretendido sólo la fusión de las dos internacionales sino la “refundación del movimiento sindical internacional”.

Las organizaciones de la CSI

La nueva internacional cuenta con 306 centrales sindicales de 154 países que suman un total de 168 millones de trabajadores y trabajadoras afiliados. Para la incorporación de las centrales “independientes” se creó un Comité de Enlace que reunió a los representantes de una quincena de centrales con los secretarios generales de la CIOSL y la CMT y el ex - secretario general de la CES, Emilio Gabaglio, que ha desempeñado un importante papel como mediador en la resolución de los problemas que ha habido que resolver para crear la nueva internacional. Las ocho centrales no afiliadas que han participado en la fundación de la CSI son: CGT (Francia), OPZZ (Polonia), CTA (Argentina), CUT (Colombia), TUC-N (Nigeria), UNTA-CS (Angola), FISEMA (Madagascar) y GEFONT (Nepal). Entre las que tienen pendientes debates internos para su incorporación destacan: CGTP-IN (Portugal), CGTP (Perú) y PIT-CNT (Uruguay).

El Congreso aprobó el acuerdo entre la CSI y nueve de las diez federaciones sindicales internacionales (FSI) -todas a excepción de la FITIM, del metal- para crear el Consejo Mundial de Global Unions, formado por tres representantes de cada una de las organizaciones mencionadas y otros tres del Comité Consultivo Sindical de la OCDE (TUAC), cuya función será la coordinación de la acción sindical internacional entre todas sus componentes. Los representantes de las FSI serán invitados también a las reuniones del Consejo General de la CSI. En opinión de CC.OO., y de muchas otras centrales sindicales, esta fórmula no resuelve satisfactoriamente la articulación de las ramas sectoriales en la nueva internacional. Puede servir como etapa intermedia hacia una integración  respetuosa de la autonomía  de las FSI en su ámbito de intervención, modelo que, sin embargo, es rechazado por el momento por las federaciones.

En el plazo de un año deberán quedar constituidas cuatro organizaciones regionales: África, Asia-Pacífico, las Américas y Europa. Si en las dos primeras regiones la decisión está tomada, persisten algunos problemas para su concreción en el continente americano, derivadas de reticencias de la regional de la CMT. La regional europea se llamará Consejo Regional Pan - europeo, y lo integrarán la CES, que conservará  plena autonomía en su ámbito, junto con los sindicatos de los países balcánicos y de los Estados surgidos de la antigua Unión Soviética, que no son miembros de la CES.

Un nuevo internacionalismo sindical

Por sus valores, principios, objetivos y orientaciones para la acción, reflejados en los Estatutos y el Programa, la CSI expresa la voluntad de construir un nuevo internacionalismo sindical, basado en valores democráticos, de clase y confederales, que suponen una síntesis positiva, superadora de la vieja división del sindicalismo internacional en corrientes de raíz ideológica (socialdemócrata, cristiana y comunista, principalmente) que comenzó a perder todo sus sentido en la década de los noventa. Su reconocimiento como interlocutor real por parte de las instituciones multilaterales del sistema de Naciones Unidas (OMC, FMI, BM, …) y de las nuevas de ámbito regional, y la construcción de una capacidad de acción y organización en los sistemas de producción globales (redes de empresas multinacionales, sus filiales, proveedoras y subcontratadas) son los grandes retos de la CSI; este último compartido con las FSI. La articulación de la acción sindical internacional con la que desarrollan los sindicatos en cada país y región es la palanca imprescindible

El reforzamiento del papel mundial de la OIT es otro de los grandes objetivos de la CSI. Su director general, Juan Somavía, realizó una de las intervenciones más interesantes al valorar el gran papel que tiene que jugar la nueva central para impulsar el “tripartismo” y el diálogo social a nivel internacional. Decenas de intervenciones de los máximos representantes de las organizaciones nacionales, en las que muy mayoritariamente se manifestó el compromiso con la nueva organización y el carácter histórico del evento, ocuparon las sesiones plenarias del Congreso. En su intervención, José María Fidalgo subrayó la importancia de la autonomía sindical, de la necesidad de que la CSI y sus regionales coordinen la cooperación sindical para fortalecer los sindicatos más débiles, y pidió que el Consejo General concrete la fecha y las modalidades de una gran Jornada de Acción Mundial por la universalización del trabajo decente (salario digno, protección social básica y derechos fundamentales del trabajo) y el cumplimiento de los Objetivos del Milenio.

En las palabras de clausura, la presidenta Sharan Burrow, encomendó al Consejo General, en su sesión del próximo mes de junio, la aprobación de la convocatoria de una Jornada Mundial de Acción, cuya realización con éxito sería la mejor tarjeta de presentación de la nueva internacional sindical ante los poderes económicos y políticos del mundo.



Javier Doz
Secretario de Acción Sindical Internacional de la CS de CC.OO