Archivado en Publicaciones, Socio Economico, Sector Financiero

Tribuna de José María Martínez

Crónica de una muerte anunciada


En agosto de 2007 la crisis subprime "seca" el interbancario. En octubre de 2008 cae Lehman Brothers. Mientras Europa y EEUU capitalizan sus sistemas financieros y sostienen el crédito de sus economías, España mediante el FAAF apoya la refinanciación de la deuda de nuestros bancos y cajas, a costa de dirigir el Crédito hacia la Deuda Pública (que avala dicha refinanciación bancaria).


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Ello provoca la aceleración de la caída de nuestra economía, más allá del sector inmobiliario, y la crisis que se negó en la campaña electoral de 2008, se transforma en la Crisis que nos asola desde hace 5 años y trae como consecuencia 6.000.000 de parados y la quiebra de buena parte del sector financiero.


En junio de 2009, un año después que el resto de nuestros socios, se crea un mecanismo de recapitalización, el FROB, y como entonces España era aún "un país soberano" cuenta con un límite de endeudamiento de 99.000 millones de €. Aunque no se pone en marcha hasta mediados de 2010. Cuando Zapatero tuvo que renunciar a su "nunca cambiaré".


Pero en vez de reestructurar las entidades en dificultades, como se hacía en los 80 y los 90, se las deja que sus gestores busquen las fusiones frías y/o calientes que más les interese a ellos y a sus retribuciones; y de los gobiernos autónomos, que querían a toda costa "su caja"; y con un gobernador del BdE, que sólo se guiaba por una obsesión: acabar con las cajas de ahorros. Siempre estimó que el problema era la gobernanza y no la gestión. De ahí que las últimas revelaciones constaten que al menos desde 2005 se  miró para otro lado cuando sus inspectores hicieron sonar todas las señales de alarma. ¿Y el Gobierno? el Gobierno desarbolado, al pairo, pero al timón de esta ruta suicida, poniendo el acento en la emisión de capital y en la elevación de sus ratios, en vez del saneamiento de los balances. Conclusión todos los esfuerzos en reestructurar fusionando son vanos, el Crédito sin fluir y el Paro desbocado.


El cambio de Gobierno tampoco supone una rectificación. Austeridad y Reforma Laboral siguen siendo las prioridades macro y en el Sistema Financiero, más de lo mismo, exigencia de mayores ratios de capital- no en vano fueron las sucesivas reformas financieras las únicas medidas que consensuaron PP y PSOE-. Consecuencia, las entidades sanas reducen su rentabilidad, baja su cotización y restringen aún más el Crédito; y las otras no saben que están muertas.


La guinda la pone la  desastrosa "no intervención" de Bankia... recordemos la secuencia siguiente: Rato rechaza la fusión con la Caixa; Guindos se pone nervioso; el FMI manda un recado, casi de encargo, con el "algo tenéis que hacer con Bankia"; El BdE autoriza el Plan de Rato; el Ministerio presiona a Deloitte y llama a los principales pastores, - convienen: Goiri sustituye a Rato-; el Gobierno se baja por segunda vez del guindo y declara que, esta vez sí, es la "definitiva",con 15.000 € basta, de los que la mitad son para Bankia - como el BdE le autorizó a Rato-; Goiri, una semana después, dice que necesita 19.000 netos; El BdE queda totalmente desacreditado y a Guindos no le cree nadie. “Habemus”Rescate Bancario por un importe máximo de 100.000 €, es decir, casi la misma cifra mágica del FROB, sólo que 2 años más tarde.


De fuera viene Oliver Witman y nos dice que con 60.000 basta, y lo cuadran a escote, "lo que dice Goiri para Bankia, y tanto y tanto a NCG, CX, Banco de Valencia, etc"...¿Se puede minimizar esa cantidad? "Bueno, creamos un Banco Malo, pero lo disfrazamos de operación privada; absorbemos capital a costa de convertir los que se vendió como depósito - las preferentes- en papelitos”; y, eso sí, "entre picos, palas y azadones"sobran otros 20.000 trabajadores.


Actualmente trabajan 238.500 personas en bancos, cajas y cooperativas de crédito. Junto a 2001, tras la digestión de las fusiones del BBVA y Santander-BCH, es el nivel más bajo de los últimos 35 años, en que la media han sido 247.000. El recorte añadido que se plantea nos situaría en niveles del tardofranquismo: otro país. El mismo pobre país al que nos llevarán esta suicida política de Austeridad y falta de Crédito.


La siguiente fase de reestructuración, por mandato de Bruselas dicen, conduce a la desaparición de oficinas bancarias, y por lo tanto, de Bancari@s - que no banqueros- de amplias zonas. ¿Quién va a evaluar el riesgo de una pyme a la que no conoce "el credit scoring" de una página web? La reestructuración nos lleva al oligopolio y a la exclusión financiera y, contrariamente a los que plantean los MoUs de las entidades nacionalizadas, a menor competencia. El repliegue de redes a las que obligan a toda las entidades con ayudas públicas supone, de facto, que en algunas provincias o desaparece el servicio o se lo queda una única entidad en la zona.


¿Y el Crédito? No circulará mientras se mantengan exigencias de capital por encima del resto del mundo, a la vez que las entidades sanas, según O. Witman, tengan a 31.12.2011 30.000 € de exceso de capital: es como tener dos antivirus en un mismo sistema operativo, se hace imposible funcionar.


¿Y el Capital se recuperará? De momento Banco de Valencia ya nos ha costado los 5.500 € que a fondo perdido se han inyectado. Lo que cuesten Bankia, NCG y CX dependerá de su subasta, pero desde luego de como se gestionen hasta su venta. La creación, gestión y coste publicitario en vano de EVO no augura nada bueno. Sería preferible mantener una capitalizada y bien gestionada Banca Pública, antes que materializar pérdidas públicas y grandes negocios particulares.


El coste que ya está suponiendo al contribuyente; la estafa de la que están siendo objeto los clientes que han suscrito acciones, subordinadas y preferentes; y las plantillas a las que se amenaza con despidos sin más, todo ello configura, desde luego, un panorama en el que no es descartable la destrucción de lo único que tiene valor en una entidad financiera, el cliente. Si no se rectifica, la factura en euros puede ser aún mayor y su pago, en el actual marco también de crisis institucional, se puede convertir en una gran Fractura Social de incalculables consecuencias.

Tribuna parcialmente publicada en La Voz de Galicia