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JOSÉ MARÍA MARTÍNEZ LÓPEZ SECRETARIO GENERAL DE COMFIA, LA FEDERACIÓN DE SERVICIOS FINANCIEROS DE CC.OO.

'Bruselas marca qué hay que hacer, pero que nos dejen negociar cómo hacerlo'


Bruselas exige a las entidades que recibirán ayudas europeas una reducción del 60% de su tamaño, lo que implica el cierre de oficinas y que miles de trabajadores de las entidades rescatadas pierdan su trabajo; son cerca de 10.000 los afectados solo entre estas cuatro entidades


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DEIA. 
- El rescate bancario a España tendrá consecuencias. Los trabajadores de las entidades financieras nacionalizadas serán los primeros en verse en el disparadero. La Comisión Europea ha aprobado los planes para cada uno de los bancos que controla el FROB. A cambio del dinero que requieren, deben moderar su tamaño, limitar sus funciones y aligerar sus plantillas. Son más de 10.000 trabajadores los que, según el criterio de la CE, sobran. El secretario general de la Federación de Servicios Financieros de CC.OO. (Comfia), José María Martínez, explica la situación a DEIA. Una circunstancia que no es nueva. Desde 2008, se han recortado 35.000 empleos y se han cerrado 6.100 oficinas en toda España.

Las exigencias de Bruselas obligan a aligerar las plantillas de las entidades nacionalizadas. ¿Qué valoración hacen ustedes?

Las condiciones son durísimas y tienen que ver con una defensa del sector y la economía española muy débil por parte del Gobierno español. Sabíamos que las condiciones iban a ser extremas porque aunque no nos conocen, no se fían de nosotros. Fundamentalmente es la gestión del caso Bankia la que ha hecho que la reputación del Gobierno y del Banco de España salte por los aires. Se aprobó una legislación que luego no se correspondía con la realidad. Lo que sabemos es lo que dicen que Bruselas dice, porque todavía no nos ha llegado ningún plan de reestructuración efectivo. Pero Bruselas no dice cómo hay que hacerlo. Y el cómo es lo que nos toca gestionar y lo que exigimos que se realice con medidas lo menos traumáticas posibles. No tiene porque haber despidos, se pueden buscar fórmulas alternativas eficaces.

Pero, al menos por ahora, lo que se ha transmitido es que las decisiones se tomarán entidad por entidad y algunas, como Catalunyacaixa y Novacaixagalicia cambiarán de manos pronto.

Si es que hay comprador, ¿no? Ese es el primer supuesto que se debe cumplir. Nosotros no queremos que se empiece la casa por el tejado. Nos están transmitiendo la idea de que hay prisa porque hay exigencias impuestas desde fuera. Pero nosotros lo vemos al revés. Hay una ingente cantidad de dinero público que se inyecta en las entidades y un trasvase de activos perjudicados a un banco malo. Por ello, las entidades van a tener, en teoría, la capacidad suficiente para activar el crédito, gracias a la liquidez y la total solvencia. Ese es el objetivo.

Joaquín Almunia, comisario europeo, aseguró la pasada semana que "los responsables son quienes gestionaron mal estas entidades", pero quienes se pueden ver en la calle son los trabajadores, ¿no?

Está claro. Los responsables que están encausados en las causas abiertas hasta ahora son consejeros, pero no los gestores directivos que han decidido las políticas de los últimos quince años. Y en algunos casos, como se ha demostrado, incluso han ocultado esas políticas a sus propios consejos. Hay además, otras responsabilidades que están pendientes de depurar.

¿Cuales?

Por ejemplo, el gobernador del Banco de España anterior y su equipo también tienen responsabilidades, no tanto en el negocio como en la vigilancia, aunque su mayor error sea no haber actuado a tiempo. Ahora mismo, por citar un ejemplo, tenemos el caso de Caja3 -formada por Caja de Ahorros de la Inmaculada de Aragón, Caja Círculo de Burgos y Caja Badajoz-, que parece será integrada en Ibercaja. Nos consta que a finales de 2011 Caja Badajoz se sorprendió por la situación financiera de sus socios. Pero es que eso era algo conocido por el Banco de España porque había inspeccionado las dos entidades y había ocultado la situación. Pese a todo, promovieron la fusión a tres sabiendo que ponían en peligro la viabilidad de Caja Badajoz, que no tenía ningún problema.

¿También son responsables del sobredimensionamiento que dicen padece el sistema financiero? España es el primer país en número de oficinas del mundo.

¿Y eso está mal? El que tengamos un país tan bancarizado y con unos servicios tan cercanos a los clientes ¿está mal? Yo creo que ha sido uno de los motores del desarrollo económico. Hay que tener en cuenta que esa expansión ha ido unida a una gran eficiencia. Tenemos probablemente la banca más eficiente del mundo. La hemos tenido al menos. En lo relativo al empleo, ya ha habido ajustes.

Se anuncian 10.000 empleados menos en cuatro entidades.

Sí, pero tenga en cuenta que del 31 de diciembre de 2008 a junio de este año, el empleo en el sector financiero se ha ajustado en casi 35.000 empleados. Entonces había 275.000 trabajadores. Ahora no llegamos a los 245.000, lo que significa que estamos en un ratio de empleados por debajo de la media de los últimos treinta años. Pensamos que no hay mucho más ajuste que hacer. En este país hay un problema muy grave con el desempleo y no entiendo que las políticas públicas creen más problemas cuando el objetivo debería ser mantener rentas salariales.

Esta no es la primera crisis a la que se enfrenta el sector.

No. Siempre ha ocurrido lo mismo. El número de empleados de banca ha ido variando, con picos antes de cada crisis. Por ejemplo, antes de la crisis derivada del caso Banesto había 265.000, en 2008 eran 275.000, antes de la crisis de los 80 eran cerca de 270.000. Pero la media de trabajadores del sector, en los últimos treinta años no ha bajado de 245.000 empleados y ahora estamos por debajo de esa media. La historia demuestra que en esos periodos se ajustó el empleo pero a unos niveles razonables. Y ahora ya hemos llegado a eso. Son 35.000 empleados menos en tres años y medio.

Pero la reestructuración continuará y la CE tiene previsto anunciar sus planes para otras entidades este mismo mes.

En torno a unas 10.000 personas más, sí. Por eso decimos nosotros que de esas 10.000 personas, aunque algunas salgan del sector financiero, será necesario que otras se recoloquen en otros negocios financieros. ¿Quién va a gestionar los activos que están en el banco malo? Debe ser gente que conozca esos activos y esas personas son las que ya trabajan en el sector. También se pueden impulsar políticas de ahorro de costes que representen mantenimiento de puestos de trabajo. Ese es el reto que tenemos. La idea es que el qué hay que hacer lo marca Bruselas pero el cómo, que nos dejen negociarlo con los representantes de las empresas. Me da la impresión de que en este proceso hay demasiadas personas que no saben lo que hay que hacer porque no han conocido otros procesos.