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La soledad del Cajero del fondo - Castilla y León

Compañero aparcado en lo más profundo de la oficina


Entre nosotros pulula un tipo de compañero perteneciente a una especie desprotegida y en peligro de extinción: EL CAJERO del BBVA. Es un empleado depreciado y aparcado en lo más profundo de la Oficina - para que nadie lo vea -, y que después de haber dado su vida al Banco, no ha podido o no ha “sabido” situarse entre el grupo de los “elegidos”: los vendedores.


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Posiblemente su mayor "error" para merecer esto, es haber resultado demasiado útil a la hora de realizar las tareas más duras y esforzadas, lo que ha sido aprovechado por el Jefe de turno para sacarse sus propias castañas y, eso mismo, le ha frenado o impedido progresar en su carrera.

Quién no le conozca puede pensar que está ahí porque no es capaz de desarrollar otra función mas "elevada", pero más cierto es que se trata de una "Cenicienta" con una malvada madrastra: su propia empresa (el BBVA), que se ha encargado de minusvalorar a todo su colectivo ante los demás (Territorial, Zonas, Directores, J.G.A.C. y toda la gama de los Gestores Comerciales).

Dicho colectivo de cajeros es obligado a vivir al margen de los "grandes temas" que tanto afectan al resto de compañeros dedicados por entero a la venta que, aunque tampoco podamos decir que sean muy felices, sin embargo pueden sentir cierta "vidilla" al verse motivados, recompensados y unidos en la labor de adorar al gran Becerro de Oro de la Gestión Comercial, que este Banco ha erigido como auténtico dios para sus empleados, ya que en esta Empresa la única filosofía válida es:

vender = generar valor,

por lo que el susodicho Cajero (que no "vende") no es considerado más que una reliquia de un pasado que el Banco quiere liquidar a corto o medio plazo, sustituyéndolo por los robots instalados al efecto: Autoservicios y Actualizadores.

Así las cosas, ¿cómo no sentirse mal, cómo no deprimirse, cómo no perder la autoestima? cuando, además, se sabe que el Banco utiliza el destierro a un puesto de Cajero, como forma de castigo para sus empleados rebeldes. ¿Cómo no relacionar

Cajero = castigado = marginado = desajustado?

Esa labor de los Cajeros, "insignificante e improductiva", requiere de una gran concentración , ya que manejan dinero en grandes cantidades, corriendo el riesgo permanente de cometer errores que casi nunca tienen solución posterior. Además los Cajeros son la cabeza visible de la Oficina por antonomasia: son ellos quienes dan la cara todos los días ante el público, quienes conocen y reciben a un mayor número de clientes y quienes les inspiran más confianza, ya que no tienen (y se les nota) la filosofía del vendedor de enciclopedias agresivo que el Banco ha obligado a adoptar a sus Gestores Comerciales.

Material desechable y desaprovechado porque así lo han decidido los de arriba, los que han concebido el desprecio sistemático contra los laboriosos Cajeros. ¿Quién pedirá responsabilidades a estos "cerebros planificadores de estrategias" formados en Harvard o Cambridge, cuando el sistema diseñado por ellos se venga abajo? ¿No se dan cuenta de que - hoy por hoy - cuando un Cajero falta, inmediatamente ha de cubrirse su lugar, porque si no la Oficina no puede seguir funcionando?. Y, sin embargo, ¿qué sucede si falta el Zona, el Director, el J.G.A.C. o el Gestor Comercial del tipo que sea?, e incluso, ¿qué sucede si faltan todos a la vez? ¿Es que confunden sus deseos (vivir en un mundo sin Cajeros) con la realidad? Esto tiene mucho de personalidad esquizoide y precisa de un tratamiento adecuado.

Desde CC.OO., como Sindicato de clase, no nos queda más remedio que apoyar de forma más rotunda a los más débiles y a sus reivindicaciones; y en BBVA los más débiles (y sin embargo los más multifuncionales en el trabajo bancario), son los esforzados Cajeros de los fondos de las Oficinas.

Os animamos a denunciar ante este Sindicato vuestra situación personal.

Seguimos trabajando, seguiremos informando.

17 de Agosto de 2004

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