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Personas trabajadoras de comedores escolares: invisibles pero imprescindibles.
Yolanda de la Casa, secretaria general de CCOO Serveis de la provincia de Alicante, analiza la crítica situación de los comedores escolares y reivindica su valor estratégico en la conciliación y el cuidado de la infancia. En un contexto marcado por ratios desfasadas desde el año 2012 y un incremento de alumnado con necesidades especiales y alergias, el sindicato urge a la Generalitat a acometer una reforma profunda de este servicio.
El comedor escolar debe ser entendido como un espacio fundamental de cuidado, seguridad, convivencia e inclusión, y no simplemente como un lugar donde se reparte comida. Sin embargo, la realidad de muchos centros de la Comunitat Valenciana evidencia que el servicio opera con plantillas desbordadas y con ratios y recursos pensados para una realidad que ya no existe.
La complejidad del servicio ha crecido notablemente en la última década debido al aumento de alumnado con alergias alimentarias, intolerancias, dietas específicas y necesidades educativas especiales. Pese a ello, las ratios de monitoraje llevan sin revisarse desde 2012, lo que permite que una sola monitora tenga a su cargo a más de cuarenta comensales de educación primaria, contando a los menores con necesidades especiales como un comensal ordinario sin apoyos específicos. Esta situación dista mucho del entorno del aula, donde se dispone de una monitora por cada seis alumnos con necesidades especiales.
Esta sobrecarga laboral afecta de lleno a la seguridad de los menores. En el País Valencià, unos 270.000 escolares utilizan el comedor a diario, de los cuales 6.500 precisan menús especiales. Según datos de la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP), el 20% de las reacciones anafilácticas en menores se desencadenan en los colegios, siendo el comedor uno de los espacios con mayor riesgo de exposición.
A esto se suma la invisibilización del personal de cocina, expuesto a recortes de horas y de recursos por parte de las empresas adjudicatarias para proteger sus márgenes de beneficio. Esto ahonda en la precarización laboral de un sector altamente feminizado donde se repiten los patrones de precariedad asociados a las tareas de cuidados.
Ante este escenario, CCOO demanda de manera urgente la adecuación de los recursos humanos a la realidad actual de los comedores, la mejora de las infraestructuras, la incorporación de criterios específicos para el alumnado con necesidades especiales, la formación avanzada en la gestión de alérgenos y la dignificación de las condiciones de trabajo de quienes sostienen este servicio esencial cada día









