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El Supremo impide espiar el e-mail de los empleados


Primer fallo de unificaci贸n de doctrina sobre los l铆mites de las compa帽铆as al control del uso de los medios telem谩ticos que hacen sus trabajadores. El Supremo establece que esta vigilancia no puede invadir la intimidad.


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Las empresas no pueden fisgar en los ordenadores de los trabajadores para ver qu茅 es lo que hacen 茅stos en su jornada laboral. M谩xime, si previamente no han advertido a los empleados sobre los l铆mites que debe tener la utilizaci贸n de esta herramienta de trabajo, y sobre los controles y los medios que van a aplicar para verificar que se cumplen sus directrices. Lo contrario es una vulneraci贸n del derecho a la intimidad del trabajador, de acuerdo con la Constituci贸n, el Convenio Europeo para la protecci贸n de los derechos humanos y el Estatuto de los Trabajadores.


Este es el sentido de la importante sentencia del Tribunal Supremo, del 26 de septiembre, sobre los l铆mites del empresario para controlar el uso que el trabajador hace del ordenador en el centro de trabajo. De hecho, es la primera sentencia en Espa帽a que unifica doctrina sobre esta materia, seg煤n resalta 脥帽igo Sagardoy, socio director de Sagardoy Abogados.


El Alto Tribunal respalda la calificaci贸n de despido improcedente formulada por el Tribunal Superior de Justicia de Galicia, y los Juzgados de lo Social de A Coru帽a al recurso de unificaci贸n de doctrina interpuesto por la empresa Coru帽esa de Etiquetas S.L.

El 11 de mayo de 2005, la citada compa帽铆a llam贸 a un t茅cnico para 聯comprobar los fallos en un ordenador聰 que usaba el trabajador J.A.P.C.


Sin la presencia del empleado, ni representante alguno de los trabajadores, el t茅cnico detecta un virus inform谩tico como consecuencia de 聯la navegaci贸n por p谩ginas poco seguras de Internet聰. Con la presencia del Administrador de la empresa, la inspecci贸n descubre en la carpeta de archivos temporales 聯la existencia de antiguos accesos a p谩ginas pornogr谩ficas聰. La compa帽铆a almacena dichos archivos en un dispositivo USB, imprime las p谩ginas en papel y entrega todo ello a un notario 聯para su custodia聰.


Una vez reparado el ordenador, se hace la misma operaci贸n, tambi茅n sin la presencia del trabajador afectado, pero s铆 con la de dos delegados de personal. El empleado recurri贸 su despido ante el Juzgado de lo Social que le dio la raz贸n en sentencia del 30 de septiembre de 2005.


Seg煤n resalta el propio Tribunal Supremo se trata de resolver el problema 聯sobre la determinaci贸n de los l铆mites del control empresarial sobre un 谩mbito [el uso del ordenador en la compa帽铆a] que, aunque vinculado al trabajo, puede afectar a la intimidad del empleado聰. Es decir, la compatibilidad entre ambos aspectos del mundo laboral.


Relaciones laborales

Sin embargo, en sus fundamentos de derecho, la sentencia recuerda que el Tribunal Constitucional ha establecido que el derecho a la intimidad 聯tambi茅n ha de respetarse en las relaciones laborales, en las que, en ocasiones, es factible acceder a informaciones (...) del trabajador que pueden ser lesivas para el derecho a la intimidad聰.


驴C贸mo se relaciona, entonces, la visi贸n de p谩ginas pornogr谩ficas con el derecho a la intimidad? El Supremo recuerda que el Convenio Europeo de Derechos Humanos incluye en la protecci贸n a la intimidad 聯la informaci贸n derivada del seguimiento del uso personal de Internet porque esos archivos pueden incorporar datos reveladores sobre la ideolog铆a, orientaciones sexuales, aficiones personales, etc聰.


Sin embargo, y en tercer lugar, es muy importante que el Supremo puntualice que esta protecci贸n de la intimidad es 聯compatible聰 con el derecho de la empresa de 聯establecer previamente las reglas de uso de esos medios 聳con aplicaci贸n de prohibiciones absolutas o parciales聳 e informar a los trabajadores de la instauraci贸n de un control y de las medidas que se van aplicar para garantizar la utilizaci贸n laboral聰 del ordenador.


Por esta raz贸n, Sagardoy explica que la sentencia refuerza la idea de que es necesario tener en las empresas pol铆ticas telem谩ticas preventivas, 聯ya que, pese a que se flexibiliza la acci贸n del empresario respecto al correo electr贸nico e Internet por parte de sus empleados, esta flexibilidad no es total聰. 聯El fallo impulsar谩 la necesidad de las empresas de poner en marcha c贸digos para regular el uso de los medios telem谩ticos que ponen a disposici贸n de los trabajadores聰, apunta Sagardoy.


Los conflictos tecnol贸gicos, habituales en los juzgados

Los conflictos judiciales relacionados con las nuevas tecnolog铆as han aumentado de forma paralela a la expansi贸n del uso de Internet en las empresas y la generalizaci贸n de los tel茅fonos m贸viles. En las siguientes l铆neas se resumen los tres principales focos de conflicto.


- La taquilla y el disco duro

Hasta la unificaci贸n de doctrina llevada a cabo por el Tribunal Supremo, no exist铆a un marco claro del uso de las nuevas tecnolog铆as en los centros de trabajo ni una regulaci贸n espec铆fica. Por este motivo, los tribunales de Justicia ten铆an que buscar en la legislaci贸n casos an谩logos. El registro del disco duro del ordenador de un trabajador se ha comparado con los registros al propio trabajador, su taquilla y sus efectos personales, regulados en el Estatuto de los Trabajadores. Sin embargo, no a todos los expertos les termina de convencer esta analog铆a. Seg煤n 脥帽igo Sagardoy, 聯el PC es hoy un instrumento de trabajo que dif铆cilmente puede compararse con un efecto personal聰.


- El env铆o de e-mails masivos y obscenos.

Leer el peri贸dico a primera hora de la ma帽ana o visitar una p谩gina de Internet no profesional de vez en cuando no puede considerarse como un motivo suficiente para despedir a un empleado. Los tribunales laborales exigen que el uso de la red con fines extraproductivos sea abusivo para ser considerado una actividad enga帽osa del trabajador con la empresa. Por otra parte, los jueces s铆 han justificado el despido de un trabajador por enviar correos electr贸nicos con contenidos 聯humor铆sticos, sexistas e incluso obscenos聰 a otros empleados de la empresa, como el Tribunal Superior de Justicia de Catalu帽a.


- El m贸vil, apagado o en casa

No es lo mismo hablar con los familiares a trav茅s del m贸vil que proporciona la empresa que a trav茅s del correo electr贸nico. Bajo ciertas condiciones, el registro del e-mail profesional por parte de la empresa est谩 autorizado, como demuestra la reciente sentencia del Tribunal Supremo. Sin embargo, pinchar el tel茅fono m贸vil del empleado para saber cu谩l es el contenido de sus conversaci贸n, en ning煤n caso. El empleador s贸lo puede acceder al registro de los n煤meros a los que sus trabajadores llaman. En el caso del m贸vil personal, la empresa puede prohibir su uso durante el horario laboral.


M.Valverde /J. E. Navarro

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