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De nada, Jou. Una llamada a la solidaridad


14 02 05 La solidaridad entre nosotros es imprescindible para poder afrontar situaciones similares y es una irresponsabilidad hacia uno mismo pensar: "a mi no me pasará". (PDF:Cat. / Cast.)


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De nada, Jou. Una llamada a la solidaridad


En julio de 2004 publicamos una hoja que se tituló "¿Cuál es la jornada habitual de trabajo?" (La encontraréis en nuestra web http://bs.comfia.net, en Publicaciones / comunica-dos). En aquel escrito se reflejaba la situación vivida por un compañero de informática que fue despedido de una empresa filial del Grupo. El escrito acababa con "Os seguiremos informando" y, por eso, queremos deciros que, finalmente, los hechos han dado la razón a quien siempre la ha tenido. La empresa, previamente al juicio, acordó "un precio", evitando que el caso acabara con una sentencia de despido improcedente y con las posibles consecuencias que se pudieran producir a continuación. Pero no nos debemos engañar. Nadie le quita los meses de angustia que ha debido soportar Jou, que pasó de ser considerado un trabajador reconocido en su trabajo, a un "delincuente" en potencia en cuestión de horas, y a enfrentarse a una situación inestable. ¿Y todo por qué? No es preciso buscar explicaciones coherentes. Probablemente no existen. Lo podemos dejar en que es posible que alguno no supiera oponerse a una petición de “guillotina” y temió más por su cuello que por plantearse si el cuello que iban a cortar se lo merecía. Ahora Jou trabaja en otra empresa como informático, donde casi gana lo mismo que cuando trabajaba en el Banco, pero con un horario establecido que sólo varía de forma excepcional. Si a eso le sumamos el quilometraje, las dietas y las horas extras que cobra, resulta que su salario neto supera el sueldo que percibía cuando formaba parte del BS. Al final de este escrito incluimos una carta que Jou ha dirigido a esta sección sindical. De este caso pensamos que se pueden extraer algunas conclusiones: • Por un lado, insistimos en la necesidad de saber diferenciar entre la parte privada y la parte profesional en el transcurso del día. No es ésta una práctica general en el Banco, donde parte de la plantilla tiene por costumbre regalar horas a cambio de nada, sacrificando las necesidades de su vida personal y contribuyendo, de alguna manera, a que no se haga una planificación coherente de las cargas de trabajo con la seriedad que merece. • También es necesario hacer una reflexión importante respecto de la actitud que deberíamos tener cada uno de nosotros ante una situación de injusticia en la que un compañero se ve afectado. • Nos dirigimos también a los diferentes jefes, en todos los niveles, para que sean conscientes de que una de sus obligaciones es defender al personal que depende de ellos de los ataques jerárquicos desproporcionados. Ciertamente es más sencillo quedarse al margen y mirar de "escaquearse" del conflicto, pero sería mucho más justo mantener una actitud más honesta en todas las situaciones. • Para acabar, insistimos en que la solidaridad entre nosotros es imprescindible para poder afrontar situaciones similares y que es una irresponsabilidad hacia uno mismo pensar: "a mi no me pasará". Escrito de Jou:"Han sido muchos meses de lucha, muchos meses de buscar la verdad por todos los medios posibles. No ha sido un camino de rosas, pero puedo decir que en este camino, he tenido la suerte de encontrarme con grandes personas que en un momento u otro y, de una forma totalmente desinteresada, me han ayudado a tirar adelante y llegar hasta el final consiguiendo el objetivo propuesto. La sorpresa agradable no es que esta gente me haya ayudado. La sorpresa es que no nos unía un fuerte vínculo de amistad, ni tan sólo un vínculo directo en cuanto al trabajo, y que además lo han hecho por convicción y por ayudar a que la verdad se impusiera por encima de las mentiras o medias verdades lanzadas al aire por algunos descerebrados que no se merecen ni que los nombre. La parte desagradable de esta historia es que ciertas personas en las que yo confiaba ciegamente, bien por la amistad que nos unía, bien por el vinculo directo en el desarrollo de nuestro trabajo, ni tan siquiera se han preocupado de mi situación, ni de preguntarme (directa o indirectamente) qué es lo que había pasado, ni tampoco, obviamente, de apoyarme en el momento más importante, justo cuando se tenía que hacer justicia con mi caso. No estoy enfadado con estas personas. Sí algo defraudado, pero de cualquier manera, el mensaje que me gustaría hacerles llegar es que puede que un día se encuentren en una situación parecida a la mía, igual o peor incluso. Será entonces cuando recordarán estas cuatro rayas y pensarán que posiblemente no actuaron correctamente, dando la espalda a un buen compañero cuando más lo necesitaba. En todo caso, de lo que estoy convencido es de que estas personas, de los que no he recibido ningún tipo de apoyo, se cruzarán con los que me han ayudado a mí, o con otros con los mismos principios y convicciones que, no me cabe duda -y pongo las manos en el fuego-, también los ayudarán y los asesorarán con todo lo que sea necesario, para que la verdad salga a la luz y la justicia impere por encima del despotismo, del abuso de autoridad, tal como finalmente ha pasado en mi caso. Sirva este pequeño escrito para agradecer a estas personas todo el tiempo que me han dedicado, haya sido un minuto, una hora o veinte días. A todos ellos, y en especial a los integrantes de CC.OO., ¡muchísimas gracias! Ya sabéis con quien podéis contar cuando necesitéis cualquier tipo de ayuda. Lo que habéis hecho os honra como personas. ¡GRACIAS de todo corazón".


Sabadell, marzo 2005