Archivado en Comunicados, Negociacion Colectiva

Circular CCOO/CSICA - 22 Mayo 2007

RECHAZADO EL PREACUERDO Y APLAZADA LA HUELGA


La Asamblea vota masivamente contra el preacuerdo firmado por UGT, y aplaza la huelga indefinida.


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De nuevo, la asistencia a la Asamblea de Trabajadores fue altísima, más de cuatrocientas personas. Allí, tras una breve introducción, se inició un intenso debate, centrado sobre todo en la decisión de UGT de firmar el preacuerdo que se había rechazado por amplia mayoría en la Asamblea del día 10.

Las intervenciones reflejaron el sentimiento de que se estaba violando uno de los mandatos de la Asamblea, asumidos en principio por todos los sindicatos,de que cualquier acuerdo debía ser aprobado allí, antes de ser rubricado por nadie. También se hizo hincapié en que la situación de los compañeros cesados por secundar la huelga no había variado ni un ápice, cuando la solución de este problema debía ser previa como lo fue la readmisión de Marco.

También se criticó la ausencia de UGT y su propuesta unilateral de celebrar un referéndum, como medio más “democrático” para ratificar el acuerdo. Desde el inicio de las movilizaciones, se viene desarrollando un proceso asambleario, en el que se deciden las medidas de presión, los puntos a negociar y, en su caso, la finalización del conflicto, mediante la firma de un acuerdo que satisfaga a los trabajadores. Sin embargo, las últimas acciones de UGT, totalmente contrarias a estas decisiones, suponen “de facto” una fractura de la unidad sindical y, sobre todo, una “traición” a los trabajadores que llevan más de seis meses luchando, haciendo huelga, movilizándose y peleando.

En mitad de la Asamblea hicieron su aparición dos miembros de la Dirección de UGT que fueron recibidos con una sonora pitada. Uno de ellos tomó la palabra, intentando explicar su posición, recibiendo pitos y gritos airados, aunque desde la mesa el moderador hizo lo posible para que pudiera terminar su exposición. Los términos de la misma fueron en la línea de las últimas declaraciones de su secretario general, afirmando que era mucho más “democrático” un referéndum en el que podía opinar libremente todo el mundo y que UGT no había roto la unidad sindical, ya que lo que firmaban no era un acuerdo, sino un preacuerdo, y que su compromiso era someterlo a la ratificación de los trabajadores, no a la Asamblea. Asimismo, justificó su ausencia de la mesa diciendo que el horario coincidía con el de su reunión de afiliados y que el resto de los sindicatos había rechazado su propuesta de aplazarla para el martes.

No vamos a reproducir aquí las duras intervenciones de algunos de los compañeros más exaltados, aunque sí podemos decir que el sentir mayoritario era el de que UGT había faltado a su compromiso con la Asamblea que su propuesta de referéndum era sacarse un conejo de la chistera, ya que nunca antes habían mencionado esa posibilidad. También se les contestó desde la mesa que la fecha de la Asamblea se intentó consensuar y en ningún momento UGT se mostró dispuesta a participar, ni el lunes, ni el martes, ni ningún otro día, en la convocatoria.

Como quedó bien claro, la Asamblea es el órgano donde libremente pueden expresarse todos los trabajadores y a nadie se le niega la palabra, como pudieron comprobar los propios dirigentes de UGT, pese al cabreo generalizado hacia ellos. Allí también es donde reside la capacidad de decisión, ya que no se trata de decir únicamente si o no al preacuerdo. Se trata de mantener un debate, explicar detalladamente el desarrollo de las negociaciones por la parte sindical, escuchar las propuestas de todos y, a partir de ahí, tomar decisiones.

A estas alturas del conflicto, con todo lo que llevamos a nuestras espaldas, pretender hurtar a la Asamblea su soberanía, cuando se delegó en ella la decisión de convocar varias jornadas de huelga, una manifestación, concentraciones, y mantener en pie de guerra a toda una plantilla, supone una total falta de respeto a estos trabajadores. No se puede echar sobre sus hombros la responsabilidad de las movilizaciones, para después, cuando ya no conviene, tomar una decisión unilateral que rompe el consenso sindical y viola los mandatos de los Asamblea.

Finalmente, tras el intenso debate, se procedió a votar. En primer lugar, se decidiórechazar una vez más el preacuerdo (baste decir que hubo un solo voto a favor y seis abstenciones), también se decidió mayoritariamente aplazar la huelga indefinida ante la decisión de UGT de desconvocarla por su cuenta. En otra votación se rechazó expresamente la celebración de un referéndum, al considerar que la Asamblea es el único órgano cualificado para decidir la validez o no de un preacuerdo, como habían asumido todos los sindicatos hasta ahora. Por último, se decidió la continuación de las movilizaciones, anunciando nuevas concentraciones coincidiendo con la Asamblea General de la Caja. Una vez más, los trabajadores dan una nueva lección de lo que es verdadera democracia participativa, a pesar de las maniobras torticeras de la Dirección, y demuestran su determinación a la hora de defender sus derechos.