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Campa√Īa 'Ropa Limpia': Juega limpio en los Ol√≠mpicos


Nuestra campa√Īa en torno a los Juegos Ol√≠mpicos pretende obligar a las empresas fabricantes de ropa y calzado deportivo, as√≠ como al Comit√© Ol√≠mpico Internacional (COI) a tomar medidas identificables y concretas destinadas a eliminar la explotaci√≥n y el abuso de los trabajadores, en su mayor√≠a mujeres, que se dedican a fabricar ropa y calzado deportivo en el mundo hoy en d√≠a. Nuestra campa√Īa pretende reformar las pr√°cticas laborales que hemos encontrado en dos industrias (ropa deportiva y calzado deportivo).


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POL√ćTICA DE LA CAMPA√ĎA SOBRE LOS JUEGOS OL√ćMPICOS

Nuestra campa√Īa en torno a los Juegos Ol√≠mpicos pretende obligar a las empresas fabricantes de ropa y calzado deportivo, as√≠ como al Comit√© Ol√≠mpico Internacional (COI) a tomar medidas identificables y concretas destinadas a eliminar la explotaci√≥n y el abuso de los trabajadores, en su mayor√≠a mujeres, que se dedican a fabricar ropa y calzado deportivo en el mundo hoy en d√≠a. Nuestra campa√Īa pretende reformar las pr√°cticas laborales que hemos encontrado en dos industrias (ropa deportiva y calzado deportivo).

Con objeto de lograr mejoras concretas y demostrar que las compa√Ī√≠as pueden hacer que las cosas cambien, hemos identificado una serie de compa√Ī√≠as que pensamos son capaces de tomar medidas de inmediato y que pueden marcar la diferencia. Entre las compa√Ī√≠as identificadas figuran Asics, empresa con sede en Jap√≥n que comercializa calzado deportivo de alta tecnolog√≠a; Fila, compa√Ī√≠a de prendas deportivas de moda, antes italiana y actualmente propiedad de la empresa norteamericana Sport Brand International; Kappa, la marca de prendas deportivas italianas propiedad del Grupo Basicnet; la marca italiana Lotto; Mizuno, compa√Ī√≠a con sede en Jap√≥n que comercializa prendas deportivas y suministrador oficial de los uniformes del personal del COI; New Balance, fabricante estadounidense que comercializa calzado deportivo; Puma, empresa que comercializa ropa y calzado deportivo con sede en Alemania; Umbro, con sede en el Reino Unido que comercializa art√≠culos deportivos para el f√ļtbol; y Pou Chen, compa√Ī√≠a taiwanesa que es el principal fabricante de calzado deportivo en el mundo y proveedor de muchas de las principales marcas de zapatillas deportivas de renombre mundial.

Reconocemos que las compa√Ī√≠as por s√≠ solas no pueden poner fin al actual sistema de explotaci√≥n y abuso en las industrias de confecci√≥n de ropa y calzado deportivo. En √ļltima instancia, es algo que se lograr√° cuando los gobiernos asuman su responsabilidad tanto a escala nacional como internacional, para proteger los derechos de los trabajadores/as y hacer que las empresas sean responsables de las pr√°cticas laborales, y cuando los trabajadores y trabajadoras puedan sindicalizarse para defender sus propios intereses.

No obstante, consideramos que las principales compa√Ī√≠as que fabrican o comercializan ropa y calzado deportivo pueden asumir una responsabilidad mucho mayor con respecto a las pr√°cticas laborales en esta industria de lo que hacen actualmente. Aunque nunca pueden convertirse en un sustituto del papel que les corresponde a los gobiernos, estas compa√Ī√≠as pueden tomar medidas que contribuyan a poner fin a este sistema de explotaci√≥n y abuso. Entendemos que, haciendo que su responsabilidad sea una cuesti√≥n econ√≥mica adem√°s de moral, el p√ļblico y los inversores pueden ayudarnos a convencer a las compa√Ī√≠as en estas industrias a hacer algo m√°s.

Tambi√©n estamos convencidos de que las federaciones y organizaciones deportivas y especialmente el Comit√© Ol√≠mpico Internacional, pueden y deben desempe√Īar un importante papel para poner fin a la explotaci√≥n y abuso en las industrias de ropa y calzado deportivo. A trav√©s de sus acuerdos de licencia con estas compa√Ī√≠as, est√°n capacitadas para hacer que las pr√°cticas laborales √©ticas se conviertan en obligaciones contractuales.

La necesidad de actuar

La producci√≥n de ropa y calzado deportivo est√° organizada a trav√©s de un intrincado sistema internacional de subcontratistas y proveedores. Los trabajadores y trabajadoras en estas cadenas de suministro o de producci√≥n muchas veces son v√≠ctimas de explotaci√≥n y abuso. Se les suelen negar sus derechos humanos b√°sicos, incluyendo los que han sido identificados por la Organizaci√≥n Internacional del Trabajo como ¬ďnormas fundamentales del trabajo¬Ē. Muchas veces deben realizar largas jornadas y hacer horas extraordinarias no remuneradas en condiciones insalubres e inseguras. Se les suele pagar salarios inadecuados, ligados a metas de producci√≥n poco realistas o basadas en tarifas por pieza inadecuadas. Son contratados con t√©rminos precarios e injustos. Estos t√©rminos muchas veces est√°n fuera de la ley. Cuando no lo est√°n casi siempre son temporales y con contratos de corta duraci√≥n. Estos empleos precarios imponen privaciones y crean una vulnerabilidad que conduce a la explotaci√≥n. Los trabajadores y trabajadoras son muchas veces v√≠ctimas de discriminaci√≥n y de trato inhumano, incluyendo castigos corporales, abusos f√≠sicos y verbales, acoso sexual y distintas formas de intimidaci√≥n. Muchas veces carecen de la protecci√≥n laboral b√°sica que aportar√°n la aplicaci√≥n de la legislaci√≥n sobre salarios y jornadas laborales, regulaciones de seguridad en el lugar de trabajo. Pueden ser despedidos sin compensaci√≥n alguna. Tanto ellos como sus familias muchas veces no tienen acceso a servicios sanitarios y carecen de seguros m√©dicos para cubrirlos. Suelen estar excluidos de los sistemas de protecci√≥n social, incluyendo pensiones por jubilaci√≥n o compensaci√≥n en caso de discapacidad.

La mayoría de estos trabajadores son mujeres, y su estilo de vida ha cambiado considerablemente como resultado de su empleo. Para muchas de las mujeres en estas industrias, sin embargo, cualquier oportunidad de independencia económica y social derivada de su empleo no podrá realizarse plenamente, o se perderá, debido a las prácticas laborales que prevalecen en el sector. En tanto que mujeres, figuran entre los miembros más vulnerables de sus respectivas sociedades y como mujeres casi siempre les corresponde asumir una doble carga, teniendo que cumplir con sus responsabilidades familiares y en el hogar y además de soportar un empleo explotador y abusivo. Muchos son trabajadores/as migrantes que dejan de lado sus propias vidas para intentar ganar unos ingresos que enviar a las familias que se quedaron en su país de origen. Su estatus de migrantes aumenta su vulnerabilidad a la explotación y abuso.

En casi todas estas situaciones, los trabajadores/as se emplean en países cuyos gobiernos no quieren o no pueden proteger los derechos de los ciudadanos o de los inmigrantes. En casi todas estas situaciones la capacidad de los trabajadores y trabajadoras para defenderse de la explotación y los abusos se ve limitada por la represión de sus derechos humanos a formar o afiliarse a sindicatos y a negociar colectivamente con su empleador. Los obstáculos al ejercicio de la libertad sindical y la negociación colectiva incluyen obstáculos legales y administrativos poco razonables y excesivos para el reconocimiento sindical, remedios inadecuados en caso de violación de los derechos sindicales y el temor de perder sus puestos de trabajo por intentar formar un sindicato. En ocasiones no pueden establecer un sindicato porque no existe un empleador identificable o legítimo. Cada vez con mayor frecuencia, la ropa y el calzado deportivo se fábrica en Zonas Francas Industriales, donde los sindicatos están de hecho prohibidos. La existencia de complejas cadenas de suministros internacionales puede implicar que los trabajadores/as nunca sean capaces de negociar colectivamente con los auténticos encargados de tomar decisiones, aquellos que controlan las condiciones en las que trabajan. Quienes toman las decisiones no son en realidad su empleador nominal, y muchas veces se encuentran en otro país.

Conforme aumenta la competencia comercial, debe reforzarse la protección de los derechos de los trabajadores/as. Sin embargo, los gobiernos, tanto en el Norte como en el Sur, se ven sometidos a enormes presiones para renunciar a los derechos de los trabajadores/as, en la ley y en la práctica, a cambio de conseguir un lugar en la economía global. Las presiones proceden de los empleadores locales y de los inversores extranjeros, siempre dispuestos a encontrar un nuevo lugar de aprovisionamiento. También provienen del FMI y del Banco Mundial que recomiendan a los gobiernos ajustar su legislación laboral en detrimento de los intereses de los trabajadores/as. Así pues, una mayor flexibilidad para aquellos situados en lo más alto de la cadena de suministros, se ha conseguido a costa de un empleo precario para aquellos en lo más bajo.

Las empresas se han aprovechado del incumplimiento de sus responsabilidades por parte de los gobiernos y han hecho que la situación sea cada vez más desesperada. Pueden y deben tomar medidas que hagan que la situación mejore y en lugar de empeorar. Deben reconocer su parte de responsabilidad con respecto a las prácticas laborales y las condiciones de trabajo en sus cadenas de suministro.

Las pr√°cticas de adquisici√≥n de las grandes marcas pueden provocar pr√°cticas de empleo abusivas. Las exigencias de estas compa√Ī√≠as para obtener plazos de entrega cada vez m√°s cortos y precios cada vez m√°s bajos se traducen a nivel de los proveedores en jornadas laborales inhumanas y salarios miserables. Los suministradores traducen sus contratos poco realistas con las compa√Ī√≠as que se aprovisionan en contratos de empleo temporales o arreglos casuales con los trabajadores que reciben muy poca, o ninguna protecci√≥n laboral o social. Obligar a los suministradores a cumplir con unas normas de entrega y de calidad muy estrictas bajo amenazas de penalizaci√≥n, supone para los trabajadores/as horas extraordinarias obligatorias y jornadas inhumanas. En las industrias de ropa y calzado deportivo unas relaciones inestables entre las grandes marcas y sus subcontratistas suponen un trabajo precario y una vida inestable para los trabajadores/as. En estas industrias, la producci√≥n ¬ďjusto a tiempo¬Ē se hace posible mediante el empleo de trabajadores ¬ďdesechables¬Ē.

Intensas campa√Īas internacionales han obligado a algunas compa√Ī√≠as importantes que comercializan ropa y calzado deportivo a comprometerse en principio al respeto de los derechos de los trabajadores/as, adoptando c√≥digos voluntarios de conducta que cubren las pr√°cticas laborales de sus proveedores y subcontratistas. Algunas de estas compa√Ī√≠as han empezado a trabajar con ONG y sindicatos con miras a encontrar maneras de dar efecto a estos c√≥digos. Es un principio, pero no es suficiente. Debe prestarse m√°s atenci√≥n a cuestiones m√°s delicadas como el derecho de los trabajadores/as a la sindicalizaci√≥n y a negociar colectivamente, as√≠ como la importancia de la protecci√≥n que se deriva de una relaci√≥n de empleo reconocida y segura. Adem√°s, la escala de los esfuerzos desplegados hasta la fecha es demasiado limitada. El sistema de abuso y explotaci√≥n que prevalece tanto en la industria de ropa deportiva como en la de calzado deportivo afecta a millones de trabajadores y trabajadoras. Requiere el compromiso de todas las principales compa√Ī√≠as fabricantes y comercializadoras en ambas industrias para marcar la diferencia. Es hora de que todas las grandes empresas en estas industrias tomen medidas identificables y cre√≠bles para dar efecto a sus pol√≠ticas √©ticas, y responder a la necesidad de que sus esfuerzos sean verificados.

La forma sostenible de poner fin a este sistema explotador y abusivo es permitir que los trabajadores/as puedan defenderse y avanzar sus propios intereses. A tal efecto, las compa√Ī√≠as deben asegurarse de que los trabajadores/as conozcan sus derechos, comprendan el lugar que ocupan en la cadena de suministros de la compa√Ī√≠a y en todo momento respeten el derecho de los trabajadores/as a la sindicalizaci√≥n y a negociar colectivamente, tal como est√° definido en los convenios fundamentales de la OIT.

Los gobiernos tienen la responsabilidad de proteger los derechos de los trabajadores/as y de asegurarse de que estos derechos no sean vulnerados en las actividades y operaciones de las compa√Ī√≠as. Deben adem√°s apoyar pol√≠ticas internacionales coherentes con el respeto de los derechos de los trabajadores/as a trav√©s de la posici√≥n adoptada en tratados bilaterales y regionales, en la OIT, as√≠ como en relaci√≥n con otras agencias y organismos de la ONU y organizaciones intergubernamentales.

La opini√≥n p√ļblica tiene derecho a conocer las condiciones en que se manufacturan los productos que adquieren. Puede tambi√©n actuar, por distintos medios para asegurarse de que mejoren estas condiciones. Las compa√Ī√≠as deben adoptar mecanismos para comunicar datos al respecto al p√ļblico en general, y ser transparentes en cuanto a sus pol√≠ticas y pr√°cticas.

En lo concerniente al sector del deporte, el Comité Olímpico Internacional tiene una obligación moral y económica de usar su influencia como concesionario de licencias, comercializador y comprador de ropa y calzado deportivo para contribuir a poner fin al sistema de explotación y abuso en la producción de estos artículos.

Demandas de nuestra campa√Īa

Pedimos a las compa√Ī√≠as que comercializan ropa y calzado deportivo que:

  • Adopten pol√≠ticas de aprovisionamiento en que se pida a todos los proveedores y sus subcontratistas que respeten las normas fundamentales del trabajo internacionalmente reconocidas, incluyendo todas las normas sobre derechos humanos identificadas por la OIT como derechos fundamentales del trabajo, adem√°s del derecho a un salario decente, basado en una semana laboral que no exceda de 48 horas, jornadas laborales humanas sin imposici√≥n de horas extraordinarias, un lugar de trabajo sano y seguro donde no exista acoso y una relaci√≥n de empleo reconocida que cuente con protecci√≥n social y laboral. No deben permitir que estas pol√≠ticas se utilicen para debilitar ninguna protecci√≥n ya existente para los trabajadores/as y que hayan sido establecidas mediante la ley o la pr√°ctica.

  • Aborden, como parte integral de su pol√≠tica de aprovisionamiento, el impacto negativo que pudieran tener sus pr√°cticas de adquisiciones sobre las pr√°cticas laborales y las condiciones de trabajo en sus respectivas cadenas de suministro. Las grandes marcas deben desarrollar relaciones m√°s estables que permitan a sus suministradores la contrataci√≥n de una mano de obra estable con t√©rminos de empleo justos. Estas compa√Ī√≠as deben proporcionar plazos de entrega suficientes, de manera que la producci√≥n pueda realizarse utilizando jornadas de trabajo humanas y deben estar dispuestas a reflejar plenamente el costo que representa respetar las normas laborales en los precios que ofrezcan a sus suministradores o en las ofertas que acepten de los mismos. Las grandes marcas deben estar preparadas a garantizar que cuando los precios que se pagan a los proveedores tengan en cuenta el costo de una pr√°cticas laborales adecuadas, los trabajadores en cuesti√≥n realmente efect√ļen el trabajo en esas condiciones. En otras palabras, una producci√≥n √©tica requiere un aprovisionamiento √©tico.

  • Tomen medidas identificables y cre√≠bles para dar efecto a estas pol√≠ticas. La responsabilidad empieza con la obligaci√≥n de saber lo que est√° ocurriendo y el reconocimiento que ya no es aceptable que las compa√Ī√≠as en estas industrias afirmen que les han sorprendido los informes de abusos y explotaci√≥n de trabajadores/as. Las compa√Ī√≠as deben ser capaces de demostrar que tienen conocimiento de d√≥nde y en qu√© circunstancias se efect√ļa el trabajo en sus cadenas de suministro. Deben ser capaces de apuntar a medidas concretas que hayan tomado para garantizar que sus proveedores est√©n respetando todos los derechos fundamentales que tienen las personas en el trabajo, que sus proveedores no est√©n eludiendo sus obligaciones legales en tanto que empleadores y que sus proveedores observen las normas laborales internacionalmente reconocidas identificadas anteriormente. Las grandes marcas deben demostrar su voluntad de trabajar con otros, incluyendo organizaciones sindicales y ONG, a fin de crear un entorno en que la explotaci√≥n y el abuso de los trabajadores y trabajadoras resulte m√°s dif√≠cil y no est√© tolerado. Estas compa√Ī√≠as pueden trabajar con organizaciones cre√≠bles que cuentan con la confianza de los trabajadores y trabajadoras para llevar a cabo auditorias sociales o inspecciones del lugar de trabajo. Tambi√©n pueden trabajar con las organizaciones adecuadas para el desarrollo de medios confidenciales y accesibles a trav√©s de los cuales los trabajadores/as puedan informar sobre casos de explotaci√≥n y abuso, y facilitar a los trabajadores/as educaci√≥n y formaci√≥n con respecto a sus derechos en el trabajo.

  • Las grandes marcas deben sumarse a la demanda para poner fin a la explotaci√≥n y el abuso que son end√©micos en su industria. Deben aumentar las expectativas con respecto a ellas mismas y a otras compa√Ī√≠as. Las compa√Ī√≠as deben estar dispuestas a presentar pruebas de sus esfuerzos y pol√≠ticas (incluyendo pr√°cticas de adquisiciones) y pruebas relativas a la cadena de suministros, para verificaci√≥n. La verificaci√≥n debe ser realizada por organizaciones e individuos independientes de las empresas u organizaciones cuyas pruebas vayan a verificarse. Deber√°n efectuarlas personas y organizaciones cualificadas, de acuerdo con normas y procesos previamente definidos, que no podr√°n ser cambiados por la compa√Ī√≠a cuya informaci√≥n deba verificarse. Los verificadores deben gozar de la confianza de todos los colectivos interesados, y tener acceso a los nombres y localizaciones de todos los proveedores.

  • Adopten medidas inmediatas para garantizar espec√≠ficamente que los derechos de los trabajadores/as a formar y afiliarse a sindicatos y a la negociaci√≥n colectiva se respeten en todas las cadenas de suministro.

  • Informen al p√ļblico sobre las condiciones de trabajo en que los productos que comercializan est√°n fabricados, y ser plenamente transparentes con respecto a todas las operaciones comerciales y los acuerdos que afecten las pr√°cticas laborales y las condiciones de trabajo. Las grandes marcas deben publicar informaci√≥n obtenida sobre pr√°cticas laborales en su cadena de suministros, incluyendo informes de inspecciones y auditorias sociales. Deben informar cuando hayan acordado con sus proveedores medidas para mejorar las condiciones de trabajo indicando si efectivamente se llevaron a cabo las acciones correctivas.

Pedimos a los proveedores de ropa y calzado deportivo:

  • Adopten pr√°cticas laborales que proporcionen condiciones de trabajo acordes con las normas internacionales del trabajo y la legislaci√≥n laboral nacional, que aporten una mayor protecci√≥n a los trabajadores involucrados. En cualquier caso, deben garantizar que el trabajo realizado en sus respectivas cadenas de suministros se realice con la protecci√≥n que concede una relaci√≥n de empleo reconocida, que los trabajadores y trabajadoras que realizan este trabajo reciban un salario digno por una semana laboral regular que no exceda de 48 horas, que sus jornadas laborales sean humanas sin imposici√≥n de horas extraordinarias, y que estos trabajadores/as dispongan de un lugar de trabajo sano, libre de abusos y acoso y el pleno respeto del derecho fundamental de los trabajadores/as a formar y afiliarse a sindicatos y a la negociaci√≥n colectiva.

Pedimos a los gobiernos que:

  • Protejan los derechos de los trabajadores mediante la adopci√≥n e implementaci√≥n efectiva de una legislaci√≥n laboral coherente con las normas laborales internacionales. Cuando fuera necesario, deber√°n adoptarse medidas especiales para garantizar la protecci√≥n de las mujeres trabajadoras y que tengan acceso a la justicia.

  • Implementen el derecho de los trabajadores/as a formar y afiliarse a sindicatos y a la negociaci√≥n colectiva con sus empleadores, proporcionando un marco institucional y legal apropiado y coherente con la organizaci√≥n del trabajo. El sistema mediante el cual los trabajadores/as obtienen reconocimiento de su sindicato y el marco en que tenga lugar la negociaci√≥n colectiva deber√°n ajustarse para acomodar los derechos de los trabajadores/as en industrias con un elevado volumen de negocios y sistemas complejos de subcontrataci√≥n y relaciones de cadenas de suministros.

  • Implemente pol√≠ticas que promuevan el comportamiento socialmente responsable en las actividades de empresas internacionales. Estas pol√≠ticas pueden incluir instrumentos internacionales como la Declaraci√≥n Tripartita de Principios de la OIT sobre las empresas multinacionales y la pol√≠tica social y las Directrices de la OCDE para las Empresas Multinacionales.

  • Se aseguren que las pol√≠ticas econ√≥micas y sociales respeten los derechos de los trabajadores/as tal como est√°n definidos por las normas internacionales.

  • Promuevan el respeto global de los derechos de los trabajadores/as en los tratados internacionales, y a trav√©s de organizaciones internacionales como la Organizaci√≥n Internacional del Trabajo y otros √≥rganos de la ONU y organizaciones intergubernamentales.

  • Promuevan el papel de la OIT para la elaboraci√≥n de c√≥digos de pr√°cticas laborales m√°s efectivas.

Pedimos al Comité Olímpico Internacional que:

  • Requiera que, como condici√≥n contractual para la concesi√≥n de licencias, patrocinio y acuerdos comerciales, las pr√°cticas laborales y las condiciones de trabajo involucradas en la producci√≥n de los productos con el logotipo del COI cumplan con las normas laborales internacionalmente reconocidas, incluyendo todos los derechos humanos identificados por la OIT como normas fundamentales del trabajo, y que los trabajadores/as reciban un salario digno basado en una semana laboral regular que no exceda de 48 horas, que sus jornadas laborales sean humanas, sin imposici√≥n de horas extraordinarias, que dispongan de un lugar de trabajo sano y seguro, libre de abusos y acoso, y cuenten con una relaci√≥n de empleo reconocida que incluya la adecuada protecci√≥n laboral y social.

  • Destine recursos y trabajar con otras organizaciones (incluyendo ONG y organizaciones sindicales internacionales) para dar efecto a una pol√≠tica de pr√°cticas laborales √©ticas, incluyendo el establecimiento de mecanismos para hacer frente a casos de pr√°cticas laborales abusivas y explotadoras en la producci√≥n de productos patrocinados o producidos con licencia, incluyendo cualquier queja justificada.

  • Comprometerse a promover p√ļblicamente la necesidad de poner fin a la explotaci√≥n y el abuso existente en las industrias de ropa y calzado deportivo.

Pedimos al p√ļblico en general, incluyendo todos los trabajadores y trabajadoras, que:

  • Pidan que las compa√Ī√≠as que comercializan ropa y calzado deportivo identificadas por esta campa√Īa y el COI acepten las demandas de esta campa√Īa.

  • Pidan que estas compa√Ī√≠as, como parte de las medidas descritas anteriormente, adopten pr√°cticas de adquisiciones que no minen sus compromisos para poner fin a las pr√°cticas laborales explotadoras y abusivas en la industria de ropa y calzado deportivo.

  • Pidan que las compa√Ī√≠as que comercializan ropa y calzado deportivo se muestren transparentes con respecto a todas sus pol√≠ticas y pr√°cticas relativas a las pr√°cticas laborales y otras condiciones en que se manufacturan estos productos.

Inversores institucionales:

  • Comunicar a las compa√Ī√≠as que comercializan ropa y calzado deportivo identificadas en esta campa√Īa que sus medidas concretas y cre√≠bles para poner fin a las pr√°cticas laborales explotadoras y abusivas en sus respectivas industrias figurar√°n entre los principales criterios aplicados a la hora de tomar decisiones de inversi√≥n.