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Raúl delegado de CCOO en Comida rápida

Fuerza sindical en tiempos de COVID: Raúl, repartidor de comida rápida

He visto llorar de desesperación a muchos repartidores

Salarios extremadamente bajos, una jornada que se distribuye de forma irregular por año, no por mes, un sistema de pago por horas y un patrón que se adueña de tu tiempo. Si incluyeran un par de latigazos diarios pensaríamos que Netflix estrena serie sobre una plantación de esclavos de hace dos siglos. Lo malo es que está pasando aquí y ahora. Ocurre en el sector de la comida rápida, para el que trabaja un ejército de repartidor@s cuya precariedad laboral riza el rizo de todas las precariedades posibles. Conversamos con Raúl Calderón, delegado de CCOO de la sección sindical de Domino’s Pizza en Madrid, sobre cómo les afecta la crisis del COVID-19. Madrid Sindical


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Les abrimos la puerta de casa, echamos mano del pedido y ni les miramos a la cara. Invisibles, precarios y, ahora, ‘esenciales’, pertenecen a ese colectivo cada vez más numeroso de gente trabajadora y pobre que produce o sirve en condiciones de infame explotación por un salario de verdadera miseria. Hablamos esta vez de los repartidores de comida rápida. ¿Cómo les ha afectado esta emergencia sanitaria? ¿Realmente les queda margen para empeorar? 

Si incluyeran un par de latigazos pensaríamos que Netflix estrena serie sobre una plantación de esclavos

“Al menos esta pandemia ha destapado no solo qué sectores del mercado laboral son los más precarios, sino dónde está la precariedad más grave”, apunta Raúl Calderón, un joven veinteañero, delegado de CCOO, que desde hace cinco años pertenece a la plantilla de Domino’s Pizza, integrada por unos dos mil empleados en Madrid y seis mil en toda España. Habrá pocas empresas en este país que le hayan sacado tanta rentabilidad a una reforma laboral que abrió la puerta a unos tipos de contrato que deberían prohibirse de inmediato. “Nuestra empresa, en concreto, es la más precaria de un sector precario. Ofrece contratos en los que se estipula una jornada anual que se distribuye de forma irregular a lo largo de todo el periodo en función de la demanda. El sistema de pago es por horas, de manera que nunca sabes las que vas a hacer, ni cuándo las va a hacer, ni lo que vas a cobrar

“La pandemia ha destapado qué sectores son los más precarios y dónde está la precariedad más grave”

El salario medio de un repartidor de Domino’s Pizza oscila entre los 400 y 500 euros. No exigen exclusividad, solo faltaba, y en teoría es compatible con los estudios o con otro empleo. En la práctica, no. “El problema es que la empresa hace uso de la flexibilidad a su favor, lo que dificulta que los repartidores trabajen para otros. Incluso compaginarlo con estudios es muy complicado. Con este tipo de contratos la empresa se convierte en dueña de todo tu tiempo”, explica el joven sindicalista. “Al ser una ocupación que no requiere formación, a la que se accede fácilmente y en la que te incorporas de inmediato, atrae a jóvenes, pero también a no tan jóvenes, gente que no encuentra otra cosa, o que viene de otros países”.

Inquietud y caos

Y así, en estas condiciones, se les vino encima la pandemia. Primero, que si todos a casa con un ERTE, después que abrirían algunos centros y se quedaría una parte de la plantilla, como así fue finalmente por orden de la autoridad laboral. La inquietud por la falta de transparencia y de empatía de la empresa hacia sus empleados, el miedo al contagio y a no cobrar un mínimo para subsistir convirtieron las dos últimas semanas de marzo en un tremendo caos en Domino´s Pizza

“Hay casos desesperados. No tienen para comida y no pueden salir a buscarse la vida”

En un primer momento la empresa se negaba a pagar a quienes no estando en el ERTE tampoco habían trabajado las dos últimas semanas de marzo debido al confinamiento forzoso. Hablamos de trabajadores que tienen contrato. Finalmente, la multinacional accedió a pagar un promedio de horas. En abril, más de lo mismo, y hasta un día antes del cierre de las nóminas (24 de abril) no les han comunicado que igualmente les abonarán un promedio de horas, que en este caso tendrán que trabajar cuando se normalice la situación. Todo tras un montón de tiras y aflojas con los representantes sindicales 

En cuanto a los afectados por el ERTE, no solo pasan a ingresar el 30% menos de 400 euros, que es la media salarial, es que todavía no han cobrado -y ya van dos meses- por la saturación en el SEPE (Servicio Público de Empleo Estatal). CCOO ha propuesto a la cadena que les adelante la prestación, pero ahí no está dispuesta a ceder. “Tenemos casos desesperados. Padres y madres de familia que no saben cómo van a comprar comida. No les queda dinero y no pueden salir a la calle a buscarse la vida. Se les junta todo. He visto a muchos llorar de desesperación. Por eso pedimos a la empresa que adelante los pagos de las prestaciones”, señala Raúl. 

“Los jóvenes no tienen un gen antisindical. Necesitan sentir el respaldo de los sindicatos”

Otra batalla ha sido la de garantizar los EPI en los centros de Domino’s Pizza. Los delegados sindicales controlan tanto la existencia de equipos de protección como que se respete la distancia de seguridad. “Tenemos problemas en todos los frentes. No sabemos qué criterios sigue el servicio de prevención de la empresa. A los contagiados o con síntomas los mandan a casa, pero al personal con perfil de riesgo les dice que pueden seguir trabajando siguiendo las medidas de seguridad. La cuestión es que tenemos muchas incidencias por la dificultad de cumplirlas”, advierte Raúl Calderón.

#YoMeQuedoADosVelas

Raúl Calderón piensa que tras esta crisis habrá un antes y un después respecto a la visión que tiene la gente joven de las organizaciones sindicales. “Los jóvenes no tienen un gen antisindical, pero necesitan sentir el respaldo de los sindicatos y ver resultados. Esta situación es una oportunidad en este sentido”. 

CCOO se movilizó de inmediato y puso en marcha varias campañas en redes sobre el sector de comida rápida, como la de #YoMeQuedoADosVelas. Los medios de comunicación también se han hecho eco de sus justas reivindicaciones. Todo ello ha contribuido a que Domino’s Pizza cediera a la presión sindical en defensa de los derechos de la plantilla.

“No es casual que los sectores más precarizados sean aquellos donde no hay presencia sindical”

Los trabajadores deben estar unidos y organizados para reclamar lo que les corresponde. No hay otra forma. Es algo que está calando, ya veremos hasta qué punto”, comenta el delegado sindical: “No es casual que los sectores más precarizados sean también aquellos en los que los empleados están menos organizados y hay menos afiliación. Por ejemplo, en las empresas muy pequeñas en las que no hay representación sindical hacen lo que les da la gana. El coronavirus ha destapado muchas realidades, entre ellas ésta”.

CCOO ha ayudado a todo el mundo, sin preguntar su afiliación, y hemos recibido muchos agradecimientos, tanto por la información que les hemos facilitado en todo momento, como por la defensa del colectivo ante la empresa”, concluye.

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