Archivado en Campañas, Mujer e Igualdad, Condiciones de trabajo

La guerra contra la precariedad la vamos a ganar. #SummerWar


NORMALMENTE me levanto sobre las 6 de la mañana, dejo la comida apañada para los míos y me voy a limpiar la casa de turno. Suelo llegar al cole sobre las 13:00. Me encanta darles de comer, pero tanta criatura junta te termina volviendo tarumba.




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Aunque así se me va haciendo la cabeza para el chiringo donde trabajo en verano. Porque claro, las personas se van de vacaciones y ya no necesitan que les limpien la casa y los colegios cierran y nos vamos al paro, así que hay que buscarse la vida. Todo el rato de pie y la gente no para de pedir: ¡Perdona, perdona, yo iba primero! ¡Perdona, te pedí 5 cañas hace diez minutos!, En fin, por lo menos al final del día te vas con el dinerito en el bolso.

Me pagan el abono transporte y menos mal porque la redacción está en la otra punta. El primer día te dan una charla, te dicen en qué sección vas a estar, quién va a ser tu responsable y que esperan que aprendamos mucho. Y, ¡hala! a cubrir ruedas de prensa, a escribir, a hacer encuestas en la calle bajo del sol del verano... ¡vaya,lo que es ser periodista becaria!

Me paso en la piscina más horas que el sol, siempre con el ojo puesto en el agua, porque claro, he hecho todos los cursos habidos y por haber, pero si se te ahoga un crío no puedes pararte a pensar, actúas y punto. Esto no está pagado. Pero, bueno, no todo es el dinero, recibo mucho salario emocional, me tratan como si fuera de la ?urba? de toda la vida.

¡Rebajas de verano! antes me encantaban, pero desde que trabajo en una tienda de ropa...puff. He llegado a trabajar 9 días seguidos, 10 horas al día. Es para que se te congele la sonrisa, ¿no

Esto es una guerra contra la precariedad y la vamos a ganar.

 

Si tú no descansas, CCOO tampoco. Cuéntanos tu historia, podemos ayudarte.

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