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La trampa de las participaciones preferentes: las prioridades deben de ser la clientela y las plantillas.


Hasta el a帽o 2003 las participaciones preferentes se comercializaban a trav茅s de sociedades instrumentales, habitualmente radicadas en para铆sos fiscales, y, salvo excepciones, eran suscritas por inversores  institucionales. A partir de ese a帽o, estos instrumentos h铆bridos deuda-capital se legislan en Espa帽a y comienzan a comercializarse a clientes minoristas, lo cual coincide con el incremento del endeudamiento privado de la econom铆a espa帽ola.


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Las preferentes se convierten en un instrumento de capitalizaci贸n muy utilizado por las cajas de ahorros que carecen de la posibilidad de emitir acciones. Hubo advertencias muy leves, como la de Miguel 脕ngel Fern谩ndez Ord贸帽ez en enero de 2007, cuando dijo que no le parec铆a l贸gico que instrumentos financieros de este tipo se comercialicen de forma masiva a trav茅s de la red de oficinas.

En verano de 2007 estalla la crisis subprime y un a帽o m谩s tarde cae Lehman Brothers. Como consecuencia, se produce el cierre de los mercados interbancarios. 

Mientras tanto, las autoridades espa帽olas deciden no recapitalizar la banca como ya hab铆an hecho los pa铆ses de su entorno, confiando en las provisiones antic铆clicas y en que la crisis ser铆a pasajera. As铆, lo que prolifer贸 durante 2008 y, sobre todo 2009, fueron las emisiones de participaciones preferentes que se colocaron, sobre todo, a clientes minoristas, con conocimiento del Banco de Espa帽a y sin objeci贸n de la CNMV.

Tras los test de stress la situaci贸n se complica. Los organismos que los realizaron no consideraron parte del Capital Principal ni las provisiones antic铆clicas ni las participaciones preferentes. La consecuencia directa fue que la CNMV oblig贸 a las entidades a que dejaran de funcionar los mercados internos de compra-venta de participaciones preferentes. Es decir, cambiaron las reglas del juego. Las operaciones se trasladan al mercado de renta fija, lo cual tuvo un efecto demoledor sobre el valor de las preferentes.

Esta situaci贸n ha contribuido a deteriorar a煤n m谩s  la imagen p煤blica del sector financiero espa帽ol. A la incapacidad demostrada por los organismos de supervisi贸n y por las c煤pulas de las entidades para propiciar medidas que permitan la circulaci贸n del cr茅dito a familias y empresas, se ha venido a sumar ahora lo que ya es peligrosamente conocido entre una parte importante de la opini贸n p煤blica como el 聯corralito聰 espa帽ol: las participaciones preferentes.


No cabe olvidar la responsabilidad de estos mismos, organismos de supervisi贸n y las c煤pulas de las entidades financieras, en la burbuja  inmobiliaria identificada como una de las principales causas de la crisis, la falta de legitimidad que los mismos han acumulado con una pol铆tica de retribuciones del personal de la alta direcci贸n y de los consejos que en m谩s de un caso ha superado lo socialmente repugnante y los planteamientos de recorte de plantillas y destrucci贸n de empleo en cada vez m谩s entidades.


La situaci贸n es de sobra conocida: transmitiendo a sus plantillas objetivos de comercializaci贸n bajo la premisa de que era un producto fiable para ofrecerlo a los clientes, una gran parte de las entidades financieras de este pa铆s han estado ofreciendo durante a帽os instrumentos de inversi贸n complejos y poco l铆quidos, originalmente m谩s apropiados para personal inversor cualificado, pero que han acabado por ser comercializados entre la clientela m谩s tradicional. Durante a帽os, no obstante, el producto no ha generado problemas hasta que se modifican las condiciones del mercado secundario y se fuerza a aflorar las minusval铆as, generando una situaci贸n que produce de facto la inmovilizaci贸n del ahorro de cientos de miles de familias. Se ofrece como alternativa su canje en acciones y otros activos, en muchos casos, con importantes descuentos. Y en el epicentro de todo ello, los bancarios y bancarias, a quienes toca el dif铆cil papel de dar explicaciones y soluciones a la clientela afectada.


Toda esta pol铆tica, pasada y presente, se ha ejecutado sin que los organismos supervisores (CNMV y Banco de Espa帽a), que tienen la obligaci贸n de regular y controlar el mercado financiero, adem谩s de prevenir problemas de esta magnitud, hayan sabido cumplir con la obligaci贸n que la ciudadan铆a le tenemos encomendada. Ellos son los responsables directos, junto a mucho personal de la alta gesti贸n de las entidades, que han apostado por la comercializaci贸n masiva de estos productos.


Esta pol铆tica socialmente irresponsable, ejecutada por unos y consentida por otros, est谩 teniendo importantes consecuencias para muchas entidades y sus plantillas:


  • La l贸gica indignaci贸n de la ciudadan铆a y de la clientela se dirige, b谩sicamente, contra las plantillas de estas entidades, contra los bancarios y bancarias (los 煤nicos que dan la cara ante ellos) gener谩ndose situaciones de presi贸n insostenible y de aut茅ntico riesgo f铆sico sin que tampoco se adopten las medidas exigibles de prevenci贸n y protecci贸n.
  • Gran parte de la clientela, y parte del personal de las plantillas de las entidades, se sienten enga帽ados, por lo que en no pocas entidades existe el riesgo cierto de presentaci贸n de demandas. No es descartable que puedan afectar en mayor o menor medida al empleado o empleada que comercializ贸 el producto de buena fe, atendiendo las instrucciones recibidas de su entidad, en el marco de campa帽as comerciales agresivas y con intensa presi贸n de objetivos.
  • Se est谩 lesionando gravemente la credibilidad y confianza de la poblaci贸n en el sector financiero espa帽ol en su conjunto, asestando adem谩s un duro golpe al modelo de negocio minorista, basado en la cercan铆a y la confianza, en pro de una banca m谩s especulativa centrada en el beneficio inmediato y que s贸lo piensa en el impacto que tiene en los balances a corto plazo.


Desde COMFIA-CCOO (https://www.ccoo-servicios.es/html/25742.html) entendemos que la problem谩tica es del suficiente calado como para exigir que se adopten medidas urgentes:


  • Es evidente que estamos ante un fen贸meno econ贸mico-financiero de responsabilidades compartidas.
  • Hay que ofrecer a las plantillas seguridad, protecci贸n y los recursos necesarios para prestar una adecuada atenci贸n a su clientela, as铆 como pleno apoyo y cobertura en las posibles  demandas que pudieran interponerse contra la entidad y que pudieran afectar de cualquier forma a los bancarios y bancarias.
  • Hay que 聯deshacer la madeja聰. Le corresponde actuar a los tribunales, sin duda. Pero tambi茅n al Parlamento, por lo que instamos, junto con nuestra Confederaci贸n,  a que el an谩lisis de actuaciones y responsabilidades del Banco de Espa帽a, CNMV y Gobiernos sean abordados en la Subcomisi贸n parlamentaria habilitada al efecto.
  • Hay que evitar que se produzca una transferencia de rentas de los d茅biles hacia los poderosos. Por ello, si se comercializaron como productos de ahorro y as铆 lo creyeron contratar los clientes, justo es que se valore que se trate de productos protegidos por el Fondo de Garant铆a de Dep贸sitos o, como m铆nimo, que se puedan canjear por productos m谩s acordes con la inversi贸n que se pretendi贸 realizar.
  • El Gobierno tiene la obligaci贸n de utilizar su margen de maniobra para no producir m谩s sufrimiento injusto e innecesario con este asunto a la ciudadan铆a, a los que tienen este tipo de inversiones y a los contribuyentes, en general, que pueden ver como la 聯factura del rescate聰 sube exponencialmente por la dislocaci贸n del modelo de negocio minorista y compromete definitivamente la viabilidad de las entidades intervenidas y/o nacionalizadas.