Archivado en Comunicados, Socio Economico

CCOO propone crear una comisi贸n de investigaci贸n congreso-senado sobre el sector financiero


CCOO exige rapidez y precisi贸n para reestructurar el sector financiero de forma eficiente, transparente y justa, y que conlleve la determinaci贸n de las responsabilidades que corresponden en cada caso. 


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La escasez de cr茅dito es un obst谩culo determinante para reactivar la econom铆a y el consumo. En Espa帽a el cr茅dito comercial a las empresas desde 2008 se ha reducido a la mitad, contribuyendo a destruir miles de empresas y puestos de trabajo.

En Espa帽a la intervenci贸n ha sido tibia e inadecuada hasta 2012 (cuatro reformas que se han demostrado ineficaces hasta ahora). Finalmente el rescate y recapitalizaci贸n del sector financiero, con cuatro a帽os de retraso, hace la soluci贸n m谩s costosa para afrontar las consecuencias del estallido de nuestra burbuja inmobiliaria.

El sector financiero espa帽ol se ha sobredimensionado en la 煤ltima d茅cada, lo ha hecho a cr茅dito, agravando la dependencia de financiaci贸n externa (el saldo vivo de c茅dulas hipotecarias es de m谩s de 730.000 millones de euros, el doble de la existente en 2003). La gran concentraci贸n de pr茅stamos hipotecarios y la obligada refinanciaci贸n de deuda con el exterior, agravan los efectos de la crisis y provoca el cierre y destrucci贸n de miles de oficinas y puestos de trabajo, entre otras razones, por la desaparici贸n del cr茅dito al circulante de las empresas m谩s peque帽as.

La necesaria aportaci贸n de recursos p煤blicos, ante la insuficiente aportaci贸n privada, para capitalizar estas entidades, consume grandes cantidades de dinero p煤blico, de forma similar a como lo han hecho otros pa铆ses, si bien antes que Espa帽a, especialmente EEUU y Europa (Alemania, Reino Unido, Italia, Francia,聟), y probablemente algunos de ellos tendr谩n que volver a hacerlo dado el impacto que en sus bancos a煤n mantienen activos t贸xicos como los que activaron la crisis financiera internacional. Esta realidad hace necesaria la contribuci贸n de la Uni贸n Europea en un marco de reestructuraci贸n del sector financiero europeo, no s贸lo espa帽ol.

La intervenci贸n del Estado en el sector financiero provoca cambios sustanciales en 茅l. Han desaparecido, de hecho, la casi totalidad de cajas de ahorros, que se han concentrado y transformado en bancos. A ello se une la nacionalizaci贸n de un conjunto de entidades cuyo proceso de concentraci贸n se ha tornado inviable en la situaci贸n actual. Se configura as铆 una titularidad p煤blica (Fondo de Reestructuraci贸n Ordenada Bancaria), de dimensi贸n muy relevante tras la nacionalizaci贸n de Bankia (a trav茅s del Banco Financiero y de Ahorros). El coste de la nacionalizaci贸n es mayor al asumir el saneamiento de estas entidades.

La utilizaci贸n de cifras millonarias para sanear al sector financiero, en un marco de ajuste presupuestario que afecta a servicios b谩sicos y estrat茅gicos, no se acompa帽a de la necesaria transparencia ni de una adecuada exigencia de responsabilidades a los gestores, supervisores, auditores, y, en su caso, administradores. Tampoco se visualizan claramente las medidas y procedimientos mediante los cuales los fondos p煤blicos destinados a este fin van a ser restituidos.

El modelo de cajas de ahorros, herramienta esencial de inclusi贸n financiera para amplias capas de la poblaci贸n y territorios que despertaban menor inter茅s en los bancos tradicionales, ha sido en su mayor parte destruido en esta crisis. La incapacidad en la gesti贸n en unos casos, la miop铆a de gobiernos auton贸micos y sectores econ贸micos, que impidi贸 actuar a tiempo y con criterio adecuado en los procesos de concentraci贸n y reestructuraci贸n societaria, y, sin duda, la presi贸n para acabar con ese modelo societario por parte de instituciones internacionales, as铆 como la falta de voluntad pol铆tica de los gobiernos por preservar las cajas, con el apoyo t谩cito del Banco de Espa帽a, han resultado obst谩culos insalvables en la mayor铆a de los casos, dando satisfacci贸n a demandas interesadas del resto del sector financiero que contempla como se eliminan y pueden absorber competidores.

Un resultado perverso de todo lo anterior es la reducci贸n, en algunos casos desaparici贸n, de la Obra Social de las Cajas de Ahorros que lleg贸 a superar los 2.000 millones de Euros anuales, con el consiguiente deterioro de actividad asistencial y cultural que no est谩 siendo reemplazada por actuaciones p煤blicas, m谩s a煤n en el entorno actual de recortes y ajustes presupuestarios.

En ese marco, es preciso promover una reforma eficaz y justa del sistema financiero, que refuerce el control y supervisi贸n p煤blico, que se establezcan sistemas de regulaci贸n m谩s eficaces, as铆 como se pongan en marcha medidas fiscales con los que las entidades financieras restablezcan los recursos p煤blicos aportados a la reestructuraci贸n e incentiven un modelo de negocio socialmente responsable y sostenible.Asimismoes preciso establecer las responsabilidades correspondientes por lo ocurrido.

Reactivar el cr茅dito es b谩sico, pese al reto de reducci贸n de deuda, especialmente privada, que tiene la sociedad espa帽ola. Es necesario poder financiar proyectos empresariales viables. Exigir m谩s provisiones al sector es insuficiente, retiene recursos, minorando la oferta de cr茅dito solvente, y se torna contraproducente para la rentabilidad y valoraci贸n de los mercados lo que contribuye a una mayor exposici贸n y vulnerabilidad frente a operaciones hostiles.

Recapitalizar con dinero p煤blico las entidades financieras que lo precisen es inevitable y condici贸n necesaria, no suficiente, para mejorar el cr茅dito en la econom铆a espa帽ola y la cuota de mercado de las empresas. Normalizar el cr茅dito ayuda a controlar precios de bienes y servicios.

El empleo en el sector financiero es una prioridad para CCOO. La necesaria reestructuraci贸n del sector y las condiciones que se van a exigir como contrapartidas a la financiaci贸n europea del rescate bancario, deben realizarse con el mayor respeto al empleo y empleabilidad de las plantillas afectadas. Por ello exigimos la puesta en marcha de un 聯Contrato Social聰 que garantice la adopci贸n de medidas pactadas con la representaci贸n de los trabajadores, tal y como se desarrollaron las sucesivas reestructuraciones sectoriales desde los a帽os 80 del siglo pasado.

 Tambi茅n son prioritarios los derechos de las personas que han invertido sus ahorros en participaciones preferentes o acciones de las nuevas entidades cotizadas, que han comercializado las primeras o colocado las segundas sin la transparencia e informaci贸n adecuadas sobre la situaci贸n real de las mismas.

Esta falta de transparencia se ha producido hacia los clientes e inversores, a trav茅s de trabajadores y trabajadoras de las entidades que tampoco dispon铆an de la informaci贸n real sobre la situaci贸n de sus respectivas entidades.

Por ello, anunciamos nuestra voluntad de ejercer todas las acciones a nuestro alcance para defender los intereses de las plantillas afectadas, los clientes e inversores de buena fe que han visto quebrantada su confianza en estas instituciones y del patrimonio social de las mismas.