Archivado en Comunicados, Negociacion Colectiva

En Caja Rural de Córdoba el diálogo brilla por su ausencia


Las cajas rurales pertenecen al grupo de empresas denominado de “Economía Social”. Quiere esto decir que en su ADN deben tener como prioridad mantener los canales de comunicación abiertos con los actores sociales que tienen interés en estas empresas: trabajadores, socios, proveedores, clientes, etc., etc.


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Pero la Caja Rural de Córdoba ha cortado estos canales. Desde hace años el equipo de dirección rechaza de manera tajante el diálogo con la plantilla. Las consecuencias de esta “sordera social” de Caja Rural de Córdoba son manifiestas:

Es una de las empresas del sector de cajas rurales con una ratio de gastos de personal por empleado más baja del estado 43.750 euros en 2009, cuando la media del sector está en 47.470 euros. A pesar de ello, las retribuciones del equipo de dirección no se han resentido, sino que la Memoria demuestra cada año los altos salarios de los directivos.

Es una de las empresas del sector de cajas rurales con una interlocución con la plantilla menor, lo que provoca que los beneficios sociales pactados con los representantes de la plantilla sean prácticamente nulos. No hay apenas mejoras en préstamos, en niveles retributivos, el plan de pensiones es desigual y consagra las diferencias entre los directivos y el resto, etc., etc.

Nos hemos dirigido al Sr. Presidente desde la Agrupación Estatal de Cajas Rurales de Comfia-CCOO y no hemos obtenido respuesta. Aunque hubiese sido por simple educación, cualquier dirigente social devuelve la llamada y no se niega al diálogo con el primer sindicato del sector. Pero parece que la sordera es seria.


Estamos preocupados con la situación

Esta situación de ausencia de diálogo, no solo ya con los representantes de los trabajadores, sino con el resto de colectivos sociales, está llevando a la Caja Rural de Córdoba a una situación preocupante.

Hace pocos meses se fue de la Entidad el Consejero Laboral, Cristino Muñoz, cansado de denunciar en dicho órgano la situación económica y social que se vivía en la Entidad y la falta de criterios económicos en la gestión. Fue incapaz de seguir soportando las presiones a que se vio sometido (la última, la destitución como director de oficina). Además la dirección ha “indicado” al Consejero Laboral suplente, Manuel Díaz, que no se incorpore, cuando desde enero debería haberlo hecho.

Pero hace pocas semanas ha presentado la dimisión del Consejo Rector otro componente, abogado del estado, y que no ha permanecido en sus filas ni dos años. Desconocemos las razones aducidas para su renuncia, pero nos las imaginamos, porque llevamos años viendo una gestión empresarial claramente deficiente, que ha llevado al Banco de España a tener casi una sede permanente en Córdoba.

Si Caja Rural de Córdoba hubiera sido más receptiva hacia los trabajadores y los socios, y hubiera desplegado una gestión más correcta, quizás la situación no sería ahora la que es.

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