Archivado en Comunicados, Negociacion Colectiva

Así no vamos bien


En primer lugar, constatemos una obviedad que no por evidente parece que a algunos se les olvida: nuestro horario laboral sólo permite trabajar por las tardes los jueves de determinados meses durante el año.



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Nuestro Convenio Colectivo es tajante en este sentido.

 

 

Dicho esto, todos y todas sabemos que la realidad es diferente y, que por uno u otro motivo, acabamos trabajando alguna que otra tarde.

 

 

Ahora bien, lo que debería ser una excepción se ha convertido últimamente en regla, y ahí sí que debemos elevar nuestra más enérgica protesta. Es un abuso lo que está haciendo esta Dirección con sus empleados y empleadas. Es más, se trata, simple y llanamente de EXPLOTACIÓN.

 

 

Pero también hay PERSECUCIÓN, y eso es acoso al personal. Se les acosa cuando un “personaje” (de cuyo nombre no queremos acordarnos) se dedica (triste ocupación la suya) a llamar a las oficinas por las tardes para comprobar quién está en ellas y quién no. Y a la mañana siguiente vuelve a llamar para recabar información del porqué no estaba en su lugar de trabajo cuando se le llamó por la tarde. Lástima de supersueldo malgastado en tareas propias de policía política de un régimen dictatorial.

 

 

A la EXPLOTACIÓN, la PERSECUCIÓN y el ACOSO, además, se une la AMENAZA. Y a ese carro se suben otros “personajes”, todos ellos de Alta Dirección, que no dudan en utilizarla cada vez que se reúnen con el personal.

 

 

Y queremos denunciar esto desde CCOO, porque nos parece INMORAL.

 

 

Como inmoral nos parece que se convoque a todo el personal de Madrid a una reunión maratoniana (duró 5 horas) una tarde desapacible del mes de febrero muy a las afueras de la capital. Ni qué decir tiene que nuestros compañeros/as no tuvieron ni tiempo para comer, pues la reunión comenzó a las 16,30 y se prolongó hasta bien entrada la noche. Además, más de uno y una tuvieron que recorrer 50 kilómetros o más para llegar hasta el lugar de la reunión.

 

 

Y, por si no tenían bastante, al final de la reunión, el máximo responsable de montar esa reunión, se “encabritó” de mala manera, lanzando exabruptos y amenazas contra el personal allí presente. Y no es la primera vez que se comporta así.

 

 

Y si ya nos resulta del todo INTOLERABLE estas prolongaciones de jornada sin ninguna justificación, mucho peor nos parece el que se nos falte al respeto. Porque eso es lo que está pasando con algunos de nuestros Jefes de Zona y con nuestro Responsable de Oficinas, que nos faltan al respeto. Y hasta ahí podíamos llegar.

 

 

No es de recibo, ni se puede consentir, que alguien nos venga a amenazar con perder nuestro puesto de trabajo si no venimos a trabajar por las tardes, o si no hacemos objetivos. A la zozobra del momento actual no podemos añadirle la angustia de saber que podemos ser despedidos por cosas tan peregrinas como no trabajar por las tardes o similar. ¿A qué juega la Dirección? ¿Pero qué se cree quién actúa así? ¿Acaso piensa que no estamos razonablemente preocupados por la situación general? ¿Creen esos que nos amenazan que cuando cerramos la oficina nos vamos a casa tan panchos? ¿Que no nos preocupa que tal o cual operación no salga adelante? ¿Que el préstamo moroso no se pague? ¿Creen que no nos preocupa el futuro de nuestra empresa? Pero, ¿con quién se piensan que están tratando? ¿Con criaturas inconscientes que no saben lo que está en juego? ¿A qué viene, pues, esa falta de respeto?

 

 

 

 

Mientras nuestro Director General va de zona en zona repartiendo discursos constructivos, dando pautas, generando confianza, animando al personal, otros se dedican a hacer el trabajo sucio. Parece una mala película de policías, donde uno ejerce de poli bueno y el otro (s) de poli (s) malo(s).

 

 

Pero así, señor Director General, amenazando constantemente al personal, persiguiéndolo con saña, insistiendo hasta el hastío con los objetivos, etc. etc., así no conseguirá usted nada más que el fracaso. Porque todo tiene un límite y si se estira tanto la cuerda al final se rompe.

 

 

De todo ello se constata, por ejemplo, que a estos señores de la Dirección les trae al pairo temas como la conciliación laboral y familiar. Nos manipulan diciendo que ahora es el momento de arrimar el hombro y si hay que venir por las tardes no nos podemos negar, pues, según su manipulada versión, está en juego el futuro de la Entidad. MIENTEN.

 

 

Lo que quieren es, aprovechando la coyuntura, amarrarnos y tenernos a su disposición las 24 horas del día y gratis. Y mientras ellos reciben cuantiosas primas y sueldo variables por encima del IPC a nosotros nos ningunean hasta las vacaciones. INTOLERABLE.

 

 

Los problemas no se solucionan soliviantando al personal. Lo que necesitamos ahora es todo lo contrario a lo que algún Directivo (más nervioso de lo normal) está pregonando.

 

 

Desde CCOO le pedimos al Director General públicamente que ataje de raíz estos comportamientos, NO NECESITAMOS ESTE TIPO DE DIRECTIVOS en Caixa Laietana.

 

 

También le pedimos que recapacite sobre la Responsabilidad Social de la Empresa, bajo su mando. Ese concepto tan de moda entres ustedes, los empresarios, aplíquelo en esta Entidad. Porque esa responsabilidad le “obliga” a usted con la sociedad. Esa responsabilidad incluye, entre otras, la de no prolongar la jornada de sus empleados, porque con esa prolongación está usted contribuyendo al aumento del paro, impidiendo el acceso a un puesto de trabajo de otras personas. También le obliga esa responsabilidad a velar por la salud de sus empleados y empleadas, a su bienestar, plasmado en lo que todos y todas conocemos como conciliación de la vida laboral y familiar. Asunto éste que no se respeta en esta Entidad.

 

 

En fin, le pedimos que se ponga manos a la obra, que clarifique la política de personal de esta Institución. Le pedimos que elabore una Plan Estratégico claro, definido, transparente, en el que podamos participar la representación laboral. Le pedimos que escuche a sus empleados, que atienda lo que le tienen que decir, que acepte sus sugerencias.

 

 

Porque para sacar adelante este proyecto, para sentirnos de verdad integrados, para preparar con garantías de éxito el futuro, usted señor nos necesita, y nosotros necesitamos trabajar en paz y estimulados. Somos personas, no mercancías.