Los objetivos en Caixa Laietana: el juego de los despropósitos

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Los objetivos en Caixa Laietana: el juego de los despropósitos


Año tras año, CCOO venimos denunciando la incongruencia de los objetivos


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Año tras año, CCOO venimos denunciando la incongruencia de los objetivos. Incluso podríamos hablar de cierta “perversidad” en cuanto a su confección, pues prima por encima de otros criterios, el nada profesional criterio de la cantidad. Y decimos perversos porque cuando se prima la cantidad por encima de la calidad, mal asunto. Suelen pasar cosas.

Es decir, que en vez de establecer unos objetivos basados en criterios más profesionales y más justos, como podrían ser criterios de rentabilidad, saldos medios, etc., éstos se basan en conceptos tan problemáticos como la cantidad de tarjetas que se hacen (no importa a quienes), número determinado (y exorbitante, sin criterios objetivos) de seguros, o bien de planes de pensiones, etc., etc.

Unos objetivos que se van modificando a medida que avanza el año en función de criterios puramente subjetivos. Ahora subo por aquí, ahora me saco uno de la manga por allá, ahora te penalizo por esto, luego me invento un nuevo objetivo, etc., etc.

Unos objetivos desorbitados que no tienen en cuenta, entre otras cosas, por ejemplo, la escasez de personal a las oficinas. Este año, además, con el agravante de que más de 30 personas han “desaparecido” de oficinas (sin ser relevados por nadie) para ir a formar parte de un nuevo grupo de trabajo en los Departamentos Centrales. Y esto sin tener en cuenta (o sí), que la mayoría de contratados temporales no han sido renovados.

Oficinas en muchos casos de dos personas, una de las cuales es, normalmente, trabajador/a con contrato temporal. Y con una inestabilidad en la plantilla de muchas oficinas que supone que nunca acaba de tener un equipo estable de trabajo, obligando al responsable de la oficina a permanecer pendiente de la ventanilla dada la poca preparación del recién llegado (ahora ninguno de los nuevos hace ningún cursillo de inicio, además). Todo un despropósito, pues, que no hace más que generar incertidumbre, angustia y perplejidad entre los excelentes profesionales con los que contamos, que se sienten poco valorados y/o ninguneados por su Dirección, y desbordados por tanta falta de previsión.

Y por si todo esto no fuera suficiente, ahora, la Dirección ha expedientado a un número considerable de empleados y empleadas, a los cuales acusa de “oportunistas” por llevar a cabo una serie de operaciones poco “transparentes”, en beneficio propio (es decir, para  redondear la cantidad de puntos conseguidos por la oficina para llegar a cumplir objetivos).

¡Como si la Dirección no hiciera año tras año, mil y un “truquillos” para conseguir sus propios objetivos!

No puede la Dirección imputar a nadie, de la manera que lo ha hecho (con Pliego de cargos) por esos motivos que manifiesta en su escrito. Nos parece del todo desproporcionado, al margen de pura hipocresía, dado que es la propia cadena de altos mandos quienes estimulan, en muchos casos, este tipo de comportamientos, o similares.

La Dirección sabe muy bien que ella está haciendo y deshaciendo “a su antojo”, en asuntos de mucha más envergadura para maquillar los números de la Entidad y no pasa nada.

La Dirección “presiona” a los responsables de las oficinas para que hagan según qué operaciones para así redondear sus resultados y después se lava las manos.

La Dirección tiene que saber que tiene que cambiar el chip en este tema y ponerse a trabajar en la confección de unos presupuestos más equilibrados, más justos y proporcionados, y mucho más profesionalizados, en la línea establecida por la inmensa mayoría de Entidades financieras.

Necesitamos unos presupuestos en los que todos participemos de los beneficios, y necesitamos de manera imprescindible y urgente de las herramientas necesarias para llevarlos a cabo.

Si no cambiamos rápidamente de mentalidad, si no alentamos al personal y si no nos dejamos de castigos ejemplares por tonterías, le auguramos un futuro incierto a esta Entidad. Y si no, tiempo al tiempo.