El paro se dispara en España por la precariedad y la escasa industria.

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CCOO Asepeyo

El paro se dispara en España por la precariedad y la escasa industria.


El sector secundario supone el 16% del PIB, frente al 40%en los países europeos más industrializados. La temporalidad está cerca del 30% y supera con mucho la de las economías occidentales de la UE.

 



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09-12-2008 - La fuerte creación de empleo en España en los años de bonanza fue el asombro de la economía europea. De la misma manera en que ahora el brutal crecimiento del desempleo causa perplejidad y alarma en el continente. En apenas un año, se ha pasado de una tasa de paro del 8% a otra próxima al 12,8%, mientras la mayoría de países europeos están manteniendo sus tasas de empleo. El alto nivel de temporalidad y un modelo productivo precario y con escaso sector industrial son los responsables.
El desempleo español ha subido casi cinco puntos en un año, hasta casi rozar los tres millones de parados. En otros países, como Italia, Reino Unido, Francia o Portugal, los incrementos son inferiores a un punto. Muy lejos quedan Alemania y los países nórdicos, donde la crisis apenas si está afectando al empleo. La prueba es que incluso están logrando disminuir sus tasas de paro.
De hecho, solo Irlanda y España sufren graves deterioros de sus mercados laborales. Con todo, la tasa de paro del país insular aún se situaba en octubre en el 7,1%. España no es solo el socio de la UE donde crece más el desempleo, sino que también es donde hay un mayor número de parados en términos absolutos si se exceptúa Alemania, aunque este país tiene más del doble de ocupados. Ya hay 2,96 millones de parados en España, y la mayoría de los expertos dan por seguro que se llegará a los 4 millones en el 2009.

TRISTE DIFERENCIA
Tres catedráticos de Derecho del Trabajo --Francisco Pérez de los Cobos (Complutense), Carlos Palomeque (Salamanca) y Jesús R. Mercader (Carlos III)-- y uno de Economía --Juan José Dolado (Carlos III)-- son unánimes al afirmar que lo que dispara al paro en España son las "peculiaridades" del modelo productivo y la estructura laboral.
El 75% del producto interior bruto (PIB) está sustentado por los servicios (63,4%), principalmente el turismo, y por la construcción (11,5%), mientras que la industria apenas sí aporta el 16%. En los países industrializados europeos, el peso de las empresas productivas es del 40%. Incluso en estados menos desarrollados como Turquía es del 24%.
El empleo industrial es más estable: sus trabajadores son más productivos, están más especializados y han recibido más formación de sus empresas, con lo que a estas les interesa menos sustituirlos. Así, el sector, donde trabajaban 3,2 millones de asalariados en octubre del 2007, apenas sí ha perdido 76.800 efectivos en un año, en línea con lo que sucede en el norte de Europa.
Además, una empresa industrial "no está basada en el artificio sino en actividades más asentadas", apunta Palomeque. Junto a Dolado, afirma que las crisis afectan a todos los sectores, pero al industrial mucho más tarde, y por eso en Europa apenas sí se nota por el momento.
Por contra, la construcción, que estaba dando empleo a 2,7 millones de personas, ha perdido 256.100 trabajadores. Los servicios, también muy sensibles a la crisis y con 13,6 millones de empleados en octubre del 2007, han dejado en la calle a 232.200 personas.
También hay unanimidad entre los expertos sobre los efectos perniciosos de la altísima precariedad del mercado laboral, ya que los temporales son más baratos y fáciles de echar. Aún se firman al mes más de un millón de contratos de este tipo, frente a apenas 130.000 fijos. La tasa de temporalidad roza el 30%, cuando en Alemania está en torno al 14%, en Italia es del 13%, y en Portugal es del 22%. Bélgica, Holanda y Reino Unido no llegan a los dos dígitos.
Los expertos niegan que, como defienden las empresas, la legislación laboral sea demasiado rígida. Los costes del despido, apuntan, son similares en toda Europa, e incluso países como Francia o Holanda ofrecen muchas más garantías a los trabajadores que España.
La prueba es que los empresarios realizan miles despidos, más que en cualquier país europeo. Mercader y Palomeque se quejan de que los empresarios españoles recurren demasiado a la flexibilidad externa (es decir, a los despidos), mientras que en Europa se ensayan más medidas de flexibilidad interna: de reorganización.

FRANCISCO J. DE PALACIO
El Periodico

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