Archivado en Noticias, Socio Economico

CCOO Asepeyo

El problema de la (des)igualdad en crisis


Seg√ļn ha declarado el Gobierno, los PGE para 2009 ser√°n austeros, solidarios y de mejora de la productividad. Por otro lado, el Presidente sigue declarando su intenci√≥n de poner la igualdad de g√©nero en primer plano de la agenda pol√≠tica, y para ello ha creado un Ministerio de Igualdad. Pero, ¬Ņser√° la crisis un obst√°culo para desarrollar esas buenas intenciones? Todo lo contrario, y no solamente porque las mujeres son mayor√≠a en todas las categor√≠as que reclaman nuestra solidaridad.



pdf
print
pmail

En cuanto a la productividad, tenemos un enorme potencial de mujeres sobre-cualificadas y actualmente subempleadas, desempleadas o fuera del mercado de trabajo. Las mujeres espa√Īolas tienen mayor nivel de educaci√≥n que los hombres, pero su dificultad para insertarse en el empleo de calidad es mucho mayor. No podemos seguir permiti√©ndonos este evidente despilfarro.

Para aprovechar el potencial productivo de las mujeres es crucial aprovechar el potencial cuidador de los hombres. En Espa√Īa hay un ampl√≠simo margen para ello, ya que su participaci√≥n en el trabajo dom√©stico es una de las m√°s bajas de Europa. Este contexto de austeridad es el mejor momento de tomar medidas efectivas para la participaci√≥n de los hombres en el hogar al 50%.

La implicaci√≥n de los hombres y los servicios p√ļblicos no solamente son imprescindibles para permitir a las mujeres la autonom√≠a que necesitan y a los ni√Īos la atenci√≥n que merecen, sino para atacar de ra√≠z los problemas demogr√°ficos. En efecto, darles a todas las j√≥venes que lo deseen la oportunidad de tener hijos en igualdad sin renunciar a su profesi√≥n, apoyando especialmente a las madres solas, es la f√≥rmula contrastada por los pa√≠ses n√≥rdicos para mantener una tasa de fecundidad alta y estable, as√≠ como para disminuir la pobreza infantil. Y el problema de la pobreza infantil (en Espa√Īa del 25%) no es solamente un asunto de justicia social, sino tambi√©n vital para un desarrollo sostenible, pues ni√Īos pobres ser√°n j√≥venes con menor formaci√≥n y mayores problemas de inserci√≥n social.

Es cierto que la eliminaci√≥n de la divisi√≥n sexual del trabajo exige aumentar algunas partidas presupuestarias, pero se trata de inversiones muy rentables a medio y largo plazo. La inversi√≥n en educaci√≥n infantil, por ejemplo, se paga a s√≠ misma solamente con el aumento de cotizaciones y de impuestos pagados por las mujeres. El coste de la equiparaci√≥n de los permisos de paternidad con los de maternidad ser√≠a m√≠nimo en comparaci√≥n con su beneficio: seg√ļn la Seguridad Social, cada semana de permiso de paternidad est√° suponiendo un coste anual de solamente 98 millones de euros. Una ley que establezca un calendario para llegar a la igualdad de los permisos ser√≠a perfectamente abordable y, m√°s all√° de los beneficios a corto plazo, atacar√≠a los propios cimientos de la diferenciaci√≥n de roles que tan funestas consecuencias acarrea.

Adem√°s, la igualdad no tiene por qu√© suponer un gran aumento neto del gasto p√ļblico sino sobre todo su reorientaci√≥n. Un contexto de austeridad es buen momento para eliminar gastos como los m√°s de 2.000 millones de euros que supone cada a√Īo la tributaci√≥n conjunta en el IRPF . Este gasto en desgravaciones para rentas medias y altas, que no tiene ninguna utilidad social y promueve la desigualdad, podr√≠a reinvertirse en necesidades urgentes.

La ineficiencia de la desigualdad est√° ya ampliamente reconocida por las autoridades espa√Īolas y por los organismos internacionales. Sin embargo, a la hora de tomar decisiones econ√≥micas, se sigue actuando conforme a la vieja creencia de que las medidas por la igualdad son una fuente de gasto p√ļblico que entra en contradicci√≥n con otras necesidades.

La desigualdad no es un problema accesorio y aplazable. Al contrario, est√° en el centro de una organizaci√≥n social ineficiente e injusta que compromete nuestro desarrollo futuro. Bienvenido sea un Ministerio de Igualdad si no nos lleva al espejismo de pensar que la igualdad se ¬Ďadministra¬í en peque√Īas dosis, con ¬Ďpresupuestos de igualdad¬í y medidas ¬Ďcompensatorias¬í. No caigamos en la trampa de creer que la crisis es un handicap. Lejos de relegar el tema, el Gobierno debe emprender con m√°s urgencia un programa de reformas estructurales. La desigualdad, no lo olvidemos, es contraria a la austeridad, a la solidaridad y a la productividad; y tiene efectos devastadores tanto sobre las personas como sobre la econom√≠a.

María Pazos es investigadora del Instituto de Estudios Fiscales


Participa en nuestra encuesta:
¬ŅESTAS SATISFECHO CON TU SALARIO?


 Opina en nuestro blog



 [VISITA NUESTRA P√ĀGINA]