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CCOO ASPEYO

La crisis trastoca el reparto de la riqueza


La renta empresarial se dispara, los salarios resisten y la recaudaci贸n fiscal se hunde.

Los sueldos tendr谩n menos peso por las malas perspectivas del mercado laboral.



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01-09-2008 - La intensidad de la crisis forz贸 hace un mes al Gobierno a cambiar sobre la marcha sus previsiones. Ahora cree que el frenazo de la econom铆a es tan brusco que bordea la recesi贸n. Y que el mercado laboral desandar谩 el camino recorrido para volver a una tasa de paro cercana al 12,5%. Pero la crisis no s贸lo altera las previsiones, sino que tambi茅n afecta al reparto de la riqueza. Y lo que reflejan los datos del segundo trimestre, difundidos esta semana, es muy llamativo. El excedente empresarial le ha dado un buen mordisco a la tarta del valor a帽adido y se ha disparado hasta el 43,73% del PIB. Es una cuota r茅cord en m谩s de dos d茅cadas, ya que las rentas del capital s贸lo alcanzaron un nivel superior en oto帽o de 1985.

M谩s sorpresas. El avance de las rentas empresariales se produjo sobre todo a costa de la recaudaci贸n fiscal, que ha acusado el recorte en ingresos tributarios por el desplome inmobiliario. En un a帽o, su participaci贸n en el PIB ha pasado del 10,8% al 8,9%; es decir, que la parte del valor a帽adido que retiene el Estado para redistribuir ingresos es ahora mucho menor. La renta de los asalariados a煤n aguanta -en el 煤ltimo trimestre cedi贸 ligeramente para situarse en el 47,4%-, pero las malas perspectivas del mercado laboral apuntan a que perder谩 peso en el PIB al galope.

El balance hasta junio de las grandes empresas que cotizan en Bolsa ya llam贸 la atenci贸n. El beneficio de 24 de las 35 del Ibex mejor贸 un 26% respecto al mismo periodo de 2007, cuando la econom铆a iba viento en popa. Un an谩lisis m谩s detallado revelaba la importancia de los ingresos extraordinarios o de las ventas en el exterior. Pero la fortaleza de los resultados ordinarios contrasta con los problemas de crecimiento y empleo.

Hay expertos que creen que el bocado de las rentas de capital a la riqueza se debe tambi茅n a una situaci贸n pasajera. "Hay un desfase entre la producci贸n y el consumo, la crisis a煤n no se nota en toda su dimensi贸n en las cuentas de las empresas", dice Juan Iranzo, director del Instituto de Estudios Econ贸micos, ligado a la patronal CEOE. El economista jefe de Intermoney, Jos茅 Carlos D铆ez, constata al comentar la evoluci贸n del segundo trimestre que "los beneficios crecen a煤n a tasa de dos d铆gitos", pero tambi茅n que la crisis ha empezado a morder ya en los balances empresariales.

"Las malas perspectivas de negocio y la restricci贸n del cr茅dito han llevado a las empresas a frenar su inversi贸n", a帽ade D铆ez. Y no s贸lo en construcci贸n. El gasto en bienes de equipo, que crec铆a al 13% hace un a帽o, ahora se estanca. Tras el recorte de la inversi贸n, vendr谩 el ajuste en beneficios, pero tambi茅n en empleo. El analista de Intermoney recuerda que en la recesi贸n de 1993, el recorte de plantillas fue tan intenso (el paro super贸 el 23%) que la productividad de la econom铆a espa帽ola lleg贸 al 3%, el triple de lo habitual.

Que las rentas empresariales ganen terreno frente a las de los asalariados no es nuevo. La resistencia de los beneficios al desgaste de la crisis acent煤a un fen贸meno que comenz贸 hace m谩s de 20 a帽os y que ha avanzado en la 煤ltima d茅cada. Como recuerda Jos茅 Antonio Herce, socio de Analistas Financieros Internacionales, "los sindicatos pon铆an el grito en el cielo si el peso de los salarios bajaba hacia el 50% del PIB, pero eso ocurr铆a hace mucho tiempo".

En estos a帽os, la globalizaci贸n ha llevado a aumentar el n煤mero de personas con empleo en todo el mundo, pero a costa de la desregulaci贸n del mercado laboral y de limitar los incrementos salariales, sobre todo en los pa铆ses avanzados. En Espa帽a, el salario medio ha llegado a retroceder en los 煤ltimos a帽os, debido en buena parte a que la intensa incorporaci贸n de inmigrantes ha facilitado mucha mano de obra para los puestos de m谩s baja remuneraci贸n. Hay tambi茅n una reorientaci贸n de la actividad hacia el sector servicios, con salarios m谩s bajos que la industria.

Herce da otra explicaci贸n: el n煤mero de aut贸nomos ha crecido a mucha m谩s velocidad que el de asalariados en los 煤ltimos a帽os. Y las ganancias de estos profesionales se incluyen en los excedentes empresariales. "Con la crisis de la construcci贸n, muchos trabajadores que se quedan sin empleo se dan de alta como aut贸nomos", a帽ade el socio de AFI. Los datos de la OCDE, que incorpora a asalariados y aut贸nomos, reflejan que los excedentes empresariales tambi茅n ganan peso con esta clasificaci贸n.

Un informe del Banco de Espa帽a confirma que la participaci贸n de los salarios en la riqueza cae en toda la UE. Y que el ajuste es m谩s prolongado y mayor en Holanda o Alemania. La respuesta alemana a la crisis de los noventa pas贸 por una congelaci贸n salarial para recuperar competitividad. Y algunos abogan por ponerla en pr谩ctica en Espa帽a. "Si no lo hacemos, el ajuste llegar谩 al empleo y ser谩 muy duro", vaticina Iranzo.

"En los 煤ltimos a帽os, ya ha habido moderaci贸n salarial", opone Herce, "pero cuando buena parte de la subida de los precios se debe a un factor externo como el petr贸leo, quiz谩 la subida de los salarios deba limitarse a la inflaci贸n subyacente". Este 铆ndice, que ahora acumula un alza del 3,3% (frente al 4,9% del IPC), excluye el impacto de los precios de la energ铆a.

"Los que meten presi贸n a los precios son los m谩rgenes empresariales", sostiene Carlos Mart铆n, de CC OO. En el aumento del deflactor del PIB, que recoge la subida de precios de los bienes y servicios de la econom铆a espa帽ola (lo que excluye a la importaci贸n), la aportaci贸n de los m谩rgenes empresariales casi dobla la del alza salarial. "En muchos casos, falta competencia entre las empresas; el Gobierno no hizo nada por pinchar la burbuja inmobiliaria y ahora hace muy poco con la distribuci贸n o los servicios", a帽ade.

El t茅cnico de CC OO se opone a cualquier intento, como el del Banco de Espa帽a, de desligar la subida de los sueldos del incremento real de los precios. Y esgrime m谩s datos: la aplicaci贸n de la cl谩usula de garant铆a, que compensa la diferencia entre subidas pactadas e inflaci贸n final, ha permitido a los trabajadores bajo convenio ganar poder adquisitivo desde 2000.

En la antesala de otra reuni贸n con los agentes sociales, el Gobierno reivindica la moderaci贸n salarial de los 煤ltimos a帽os. Y dirige la mirada a quien m谩s se ha beneficiado con la bonanza. El secretario de Estado de Econom铆a, David Vegara, lo resumi贸 esta semana as铆: "No podemos pedir todo el esfuerzo por una sola parte; es importante que los empresarios se dediquen a la inversi贸n y al mantenimiento del empleo".

ALEJANDRO BOLA脩OS
El Pais


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