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CCOO ASPEYO

Sólo uno de cada 10 españoles compagina trabajo y familia.


Empresas públicas y grandes compañías son las únicas que pueden cumplir los objetivos de la Ley de Igualdad.



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01-09-2008 - Las estadísticas ponen en evidencia la posición de España respecto a los países europeos en clave de conciliación: mientras la mitad de los trabajadores alemanes puede ajustar su horario para compaginar su trabajo con su vida personal, en el mercado de trabajo español únicamente el 9% de los 20,5 millones de empleados goza de flexibilidad laboral, un porcentaje que no se acerca ni por asomo a la media de la Unión Europea: allí concilian, de media, el 23% de los ocupados, según el último informe Eurofound.

Gran parte del problema viene dado por las prolongadas jornadas. España sabe bien de trabajar muchas horas y, sin embargo, rendir pocas. En este sentido, la percepción del empleado es reveladora: el último barómetro del CIS recoge que uno de cada tres españoles está insatisfecho con su horario laboral y a más de la mitad le cuesta conciliar porque su empresa no le ofrece posibilidades para ello. Es más, el 63,5% considera que el Gobierno debería implicarse más para mejorar la viabilidad del trabajo y la familia.

La norma

El esfuerzo del Ejecutivo no se ha traducido en resultados todo lo satisfactorios que cabría esperar: la aprobación de las últimas normativas con intención paritaria no ha conseguido que España se desprenda de lastres que perpetúan la cultura de largas horas en el trabajo y escasa productividad. La Ley de Igualdad ha abierto la puerta a la flexibilización o reducción de las jornadas laborales y la aplicación de planes para equiparar las condiciones entre hombres y mujeres. Entre 2005 y 2007, se ha duplicado el número de reducciones de jornada —ha pasado de 64.505 a 121.237— pero la cifra sigue siendo baja: tan sólo un 2% de los afiliados se acoge a esta opción.

Medidas

La legislación ha abierto la puerta a la flexibilización horaria en las empresas de la Administración Pública y en las grandes empresas, con capacidad organizativa y económica para asumir los costes derivados de una plantilla con tiempos a la carta. No ha ocurrido así en las pequeñas y medianas, escasas de efectivos y en las que cualquier modificación supone un quebradero de cabeza, cuando no más gastos.

Según el informe Las grandes empresas y la conciliación de la vida laboral y personal en España, publicado por el Ministerio de Trabajo, el origen de este problema depende de condicionantes muy enraizados en la economía que no se pueden cambiar de la noche a la mañana. El documento resume en su título el quid de la cuestión: estas medidas las asumen las grandes porque las pequeñas y medianas no siempre pueden. Y el tejido empresarial está cuajado de pymes.

María L. Nalda
La Gaceta


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