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comunicado

Asamblea General 2008


A continuación os transcribimos nuestra intervención en la Asamblea General de Caixa Penedès del pasado jueves.


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<< Señoras y señores consejeros, les habla Paco Santamaria, consejero en representación de los trabajadores y trabajadoras de la Caixa, y en concreto de los que nos reunimos bajo las siglas de CC.OO.

Les suponemos enterados de la crisis que ha caído sobre del sector financiero, crisis que abarca y abarcará otros muchos sectores, en especial el de la construcción, motor de buena parte de la economía de cualquier país. Os suponemos también enterados de la rumorologia que afecta a nuestra entidad, que dura desde hace meses y que nos ha causado daños irreparables, unos daños que seguro la Dirección conoce y que nosotros sólo intuimos, sin poder evaluar con exactitud el impacto, aun cuando sí su alcance.

Les debemos decir que en todo este tiempo nuestra Sección Sindical ha ido haciendo un llamamiento constante a los compañeros y compañeras, indefectible, infatigable, aconsejando cordura, prudencia y confianza. Una tarea responsable, como ha reconocido la misma Dirección en varios ámbitos.

Una actitud valiente, ya lo veis, pero que no se ha visto correspondida por la propia Dirección, de quien más se tendría que haber esperado esta valentía, porque dirigir significa, en gran medida, hacer un constante ejercicio de responsabilidad, y esto, a veces, requiere un cierto coraje.

¿Por qué decimos esto? Porque, lejos de afrontar la realidad y dar soluciones a los trabajadores y trabajadoras, argumentos sólidos, firmes, información en definitiva, han creído mejor esconder la cabeza debajo del ala. Una plantilla que, día sí y día también, ha tenido que afrontar a clientes recelosos, temorosos, desconfiados, y situaciones angustiosas, intentando paliar con su escasa, insuficiente información, la falta de decisión de la Dirección, que aparte de la reunión de directivos, donde sí que explicó a la concurrencia (jefes de oficina, de departamento…) que la Caixa iba bien y esta rumorologia era infundada, no lo han hecho ninguna otra vez, ni con la contundencia requerida, ni con la constancia necesaria, de una manera firme y sin titubeos, clara y concisa, con argumentos que aclarasen las dudas sin dejar que las sospechas se fueran ensanchando constantemente, hasta constituir, en muchos casos, agujeros insalvables.

¿Cuántos clientes han huido por miedo a perder sus ahorros?, ¿cuánto dinero ha ido a parar a la competencia?. Una competencia culpable en muchos casos, es cierto, de haber dado pábulo a esta rumorología, una competencia más que desleal, despreciable, y de muy pocas luces, porque este sistema de captación de clientes y de pasivo significa sembrar vientos que se pueden convertir, también para ellos, en tempestades.

Pero no sólo acusamos a nuestra Dirección de indecisión, de poca firmeza. Lejos de proteger aquello que el anterior Presidente de la Caixa denominaba “el activo más importante de la Entidad”, es decir, las trabajadoras y trabajadores, lejos de tener cuidado, de tratarnos como nos merecemos, sigue asistiendo impasible a la fuga constante de buenos y buenas profesionales hacia aquella competencia anteriormente mencionada.

Nos decía el Director General, no hace demasiado, que estaba preocupado porque creía que la plantilla no sentía los colores de la Entidad, como si de un equipo de fútbol se tratara, a lo cual le respondimos que había un medio infalible por conseguirlo, quizás el único: pagar buenos salarios y pactar con nosotros buenas condiciones sociales, empezando por aquello con que la Caja hace negocio: las hipotecas, negocio que se debería limitar a los clientes, pero que no se debería hacer a expensas de los trabajadores y trabajadoras, los cuales, hoy por hoy, nos sentimos expoliados por nuestra propia empresa; por eso es por lo que tantos y tantas formalizan sus hipotecas en otras Entidades, y esto, señores y señoras consejeros, no pueden negarlo, es vergonzoso y vergonzante.

Pero no se acaba aquí la historia –triste pero real y constatable- sino que ahora se pretende el regreso al pasado. No lo podemos llamar de otra manera. Porque pretender, a estas alturas de las relaciones laborales, que los trabajadores y trabajadoras trabajemos más horas – más de las que estipula el Convenio, atención! - pretender que invirtamos nuestro tiempo libre, de nuestra vida personal, sin compensar de ninguna forma este esfuerzo, es intentar un regreso al pasado, y sin ninguna máquina como las de las novelas de ciencia ficción. Es intentar ir contra la corriente, contra la historia. Es, en definitiva, no entender ninguno de los mensajes que hemos intentado transmitirles, ninguno de los mensajes que hay implícitos en cada fuga de cada trabajadora o trabajador, que dimite, que plega, que marcha hacia la competencia o a otro sector. Es simplemente desprecio, y negarse ante la evidencia más clara. Nos referimos al proyecto SUMA, un proyecto que suma de todo... excepto salarios.

Porque, señores y señoras consejeros, no lo deben saber, estamos hablando, nada menos que de MILEURISTAS … . Les suponemos enterados de qué significa este término, pero si hay alguien que no lo sabe, o quizás hay algún consejero que no relaciona este concepto con una Caja de Ahorros, se lo recordaremos: se denomina así a aquellos –desafortunados- trabajadores y trabajadoras, que perciben por su trabajo alrededor de mil euros mensuales. Y por estos mil, o mil cien, o mil doscientos euros, se les exige ahora que dediquen tardes de su tiempo para formarse, recibir información, hacer tareas comerciales, etc.

¿Y qué podemos decir del ejercicio de cinismo que significa patrocinar un programa de televisión denominado “Movilidades”, y negarse a proporcionar un medio de transporte colectivo al servicio de los trabajadores y trabajadoras para desplazarse al Polígono de Mercancías, donde estarán en el futuro TODOS los Servicios Centrales? Esto sí que seria apostar por la movilidad sostenible.

Al final tendremos que concluir que, en resumidas cuentas, tenemos bastante suerte, todavía podría ser peor. Pero, alerta ! la suerte puede cambiar, y un tsunami como la crisis que se nos viene encima, no debe de ser el mejor elemento por tentar esa suerte.

Nosotros volveremos a luchar, volveremos a sufrir y volveremos a pedir, a exigir, un mejor trato para los motores de nuestra Caja, nada menos que el respeto que nos merecemos por continuar adelante, contra viento y marea, con la tercera caja más importante de Cataluña.

Señores consejeros, señoras consejeras, gracias por su atención >>

La respuesta del Director General fue que < la formación, efectivamente, se hace básicamente por las tardes, pero NO es obligatoria. Ahora bien, quien quiera promocionar... se debe formar. Con respecto al transporte colectivo hasta el Polígono de Mercancías, dijo que sólo hay un kilómetro, y que por lo tanto no hace falta poner al servicio de los trabajadores ningún otro medio de transporte. Que habrá, en el futuro, un millar de plazas de aparcamiento, y que con esto ya hay suficiente >

21 de mayo de 2008 – cómo. 31/08.

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