Archivado en Documentacion, Empleo, Socio Economico

Aprovechar el cambio de modelo de crecimiento y construir nuevas redes de protecci贸n


El buen momento que atraviesa la econom铆a espa帽ola no debe llevar, sin embargo, al triunfalismo o a relajar la coherencia de la acci贸n colectiva en favor de medidas efectistas de parte.


pdf
print
pmail

Nuestro modelo de crecimiento, nuestra sociedad y nuestro aparato productivo tienen importantes oportunidades de futuro, pero tambi茅n carencias que no deben esconderse, sino analizarse y abrirse al debate p煤blico para resolverlas con el esfuerzo colectivo.

Aprovechar el cambio de modelo de crecimiento y construir nuevas redes de protecci贸n

Octubre, 2007

Sumario


1. Un compromiso con la competitividad, el empleo y la cohesi贸n social

La sociedad espa帽ola vive una larga etapa de intenso crecimiento econ贸mico que dura m谩s de una d茅cada. El aumento sostenido de la actividad ha impulsado el desarrollo del pa铆s, incrementando la renta por habitante, que ha recortado su diferencia con la Uni贸n Europea. El crecimiento del empleo ha sido tambi茅n muy importante, permitiendo una elevada incorporaci贸n de mujeres a la actividad laboral y convirtiendo a Espa帽a en un pa铆s de acogida de un gran n煤mero de trabajadores y trabajadoras extranjeros en un corto espacio de tiempo. El desempleo se ha ido reduciendo a帽o tras a帽o, y aunque todav铆a hoy tiene un volumen apreciable, su tasa se sit煤a en un nivel hist贸ricamente bajo. Asimismo, los salarios negociados en los convenios colectivos han ganado poder adquisitivo todos los a帽os de esta larga etapa de crecimiento.

La madurez, constancia y profundidad que tiene el di谩logo social en nuestro pa铆s ha servido para impulsar la bonanza econ贸mica, configur谩ndose como un valor de desarrollo y un hecho diferencial con respecto a otros pa铆ses de nuestro entorno. El compromiso de este di谩logo alrededor del aumento de la competitividad del aparato productivo, la creaci贸n de empleo y la mejora de la cohesi贸n social, ha dirigido el esfuerzo de los agentes sociales del pa铆s en una misma direcci贸n, disipando incertidumbres en los momentos de debilitamiento del ciclo e impuls谩ndolo en las etapas de auge.

El buen momento que atraviesa la econom铆a espa帽ola no debe llevar, sin embargo, al triunfalismo o a relajar la coherencia de la acci贸n colectiva en favor de medidas efectistas de parte. Nuestro modelo de crecimiento, nuestra sociedad y nuestro aparato productivo tienen importantes oportunidades de futuro, pero tambi茅n carencias que no deben esconderse, sino analizarse y abrirse al debate p煤blico para resolverlas con el esfuerzo colectivo.

El aparato productivo tiene un claro d茅ficit de competitividad que se refleja en los crecientes y voluminosos saldos comerciales negativos. El tejido productivo tiene dificultades para competir en aquellas actividades de contenido tecnol贸gico medio y alto. Estas debilidades repercuten negativamente en la calidad del empleo, en los niveles salariales y en la sostenibilidad futura de la actividad econ贸mica. La desigualdad en la distribuci贸n salarial ha aumentado al crecer m谩s las ocupaciones con salarios m谩s bajos, de ah铆 la importancia de seguir incrementando el salario m铆nimo interprofesional.

Desde el a帽o 2000 el modelo de crecimiento espa帽ol se basa en exceso en la construcci贸n de vivienda residencial y en los servicios de consumo, desarrollados no en base a su calidad, sino a su bajo valor a帽adido (comercio, hosteler铆a, servicios personales y servicio dom茅stico). Estos sectores han creado muchos puestos de trabajo pero poco productivos, mal remunerados y muy vulnerables ante una inflexi贸n en la actividad, lo que ha debilitado la cohesi贸n social. Adem谩s, han contribuido al alza de los precios por tratarse de sectores no abiertos a la competencia internacional.

Una expresi贸n muy grave de las consecuencias negativas de esta forma de crecer es la siniestralidad laboral. El alto n煤mero de accidentes laborales y enfermedades profesionales 聳que sufren m谩s quienes tienen empleos m谩s precarios- sigue siendo inaceptable, a pesar de que las nuevas normas y acuerdos en esta materia han logrado reducir los 铆ndices casi a la mitad en la 煤ltima d茅cada.

Por otro lado, la deuda de las familias supera ya su renta anual. Algunas familias se han endeudado durante la etapa de bonanza bajo la convicci贸n, alentada por los sucesivos gobiernos, de que los tipos de inter茅s no aumentar铆an, ni bajar铆a el valor de las viviendas. La crisis de liquidez generada en el mercado hipotecario rompe este espejismo y pone en riesgo el crecimiento del consumo y la inversi贸n.

Desde CCOO venimos propugnando desde hace tiempo un cambio de modelo de crecimiento, encarando las carencias de nuestro aparato productivo y las desigualdades que genera. Ahora que el ciclo de la construcci贸n empieza a debilitarse y que la actividad industrial crece, aunque todav铆a sin crear empleo y con incertidumbres sobre su recuperaci贸n, es m谩s urgente apoyar el tr谩nsito hacia una econom铆a m谩s productiva, donde la industria, los servicios de valor a帽adido y el sector exterior 聳a trav茅s de las exportaciones- ganen protagonismo en la base del crecimiento y con ellos, el empleo de calidad y una mejor distribuci贸n de la renta.

El tr谩nsito hacia una econom铆a m谩s productiva requiere de propuestas coherentes para producir resultados en la competitividad, el empleo y la cohesi贸n social. Para CC.OO. estas propuestas se articulan alrededor de dos grandes ejes:

  1. Aumentar la inversi贸n productiva para apoyar el cambio en la manera de crecer.

  1. Ampliar y mejorar la red de protecci贸n social para facilitar el tr谩nsito hacia una econom铆a m谩s productiva a las personas m谩s vulnerables.


  1. Aumentar la inversi贸n productiva para apoyar el cambio en la manera de crecer. La inversi贸n privada tiene que liderar el cambio hacia un modelo basado en la calidad, el dise帽o, la exportaci贸n y la innovaci贸n tecnol贸gica. En este sentido, debe terminar la inversi贸n especulativa en la construcci贸n, que ha caracterizado una parte importante del ciclo actual y que ha provocado inflaci贸n y vedado el acceso a la vivienda a importantes colectivos. La inversi贸n p煤blica tiene que reforzar y apoyar a la inversi贸n privada, ampliando y manteniendo la calidad de las infraestructuras, optimizando la educaci贸n y la formaci贸n en l铆nea con las demandas del cambio productivo, y mejorando sustancialmente las pol铆ticas e instrumentos de acompa帽amiento para la reinserci贸n laboral de las personas que coyunturalmente se queden sin empleo en el tr谩nsito hacia el nuevo modelo de crecimiento.

  1. Ampliar y mejorar la red de protecci贸n social para facilitar el tr谩nsito hacia una econom铆a m谩s productiva a las personas m谩s vulnerables. El crecimiento actual se ha visto acompa帽ado de desigualdad y de una insuficiente cohesi贸n social. Quienes han cubierto el importante volumen de puestos de trabajo poco productivos generados por la construcci贸n y los servicios de bajo valor a帽adido (mujeres, j贸venes e inmigrantes), se encuentran en una posici贸n muy vulnerable ante el cambio de ciclo. Por tanto, para evitar un tr谩nsito traum谩tico de estas personas hacia una econom铆a m谩s productiva, es necesario que el sector p煤blico desarrolle, a trav茅s de sus presupuestos, una labor de compensaci贸n de los desequilibrios producidos por el mercado y, en esta l铆nea, ampl铆e la protecci贸n de las personas y las familias, mediante la extensi贸n de una red social que amortig眉e los costes del cambio y evite su repercusi贸n sobre los m谩s d茅biles.

2.- Invertir para apuntalar el cambio productivo

Invertir en productividad

La industria crece ya por encima de la construcci贸n en el segundo trimestre de 2007 y su actividad aumenta a un ritmo intenso desde mediados del a帽o pasado. Los indicadores adelantados de producci贸n industrial se帽alan que el vigor se mantiene durante el segundo semestre del a帽o, aunque el sector todav铆a no crea empleo y la reciente crisis financiera internacional ha abierto incertidumbres sobre el crecimiento en EE.UU. y Europa que afectan a la consolidaci贸n de la recuperaci贸n industrial. Asimismo, desde principios de 2006, la demanda externa ha rebajado ligeramente su aportaci贸n negativa al crecimiento interior, gracias a la mejora de las exportaciones y a la moderaci贸n de las importaciones. Y la inversi贸n en bienes de equipo crece a tasas por encima de los dos d铆gitos desde mediados de 2006. Paralelamente, la construcci贸n viene recortando su crecimiento desde finales de 2006, y aunque 茅ste se mantiene en tasas vigorosas, los indicadores adelantados de empleo (paro registrado y altas en Seguridad Social) registran ajustes crecientes durante el segundo semestre del a帽o.

Las se帽ales apuntan, por tanto, a una moderaci贸n del crecimiento y a un posible cambio en sus componentes, aunque no parece muy probable que se vaya a producir un par贸n brusco en la actividad econ贸mica, sobre todo si se apuntalan las bases para consolidar la inversi贸n productiva en la industria, la construcci贸n de infraestructuras y los servicios de valor a帽adido. No somos los que mejor lo estamos haciendo en el panorama internacional, ni tenemos m谩s margen que los dem谩s, pero tendremos m谩s posibilidades de 茅xito si se identifican los problemas y se ponen las bases para su soluci贸n.

Espa帽a es la novena econom铆a del mundo y en las 煤ltimas tres d茅cadas ha dado un salto espectacular en su modernizaci贸n pol铆tica, social y econ贸mica. Hemos acumulado el potencial necesario para convertirnos en uno de los pa铆ses m谩s desarrollados. El bienestar alcanzado no debe, sin embargo, deslumbrarnos. Ni el camino es necesariamente ascendente si no hacemos lo que tenemos que hacer, ni puede recorrerse si se fragmenta la masa cr铆tica que hemos acumulado entre todos.

Para esta nueva etapa, al igual que hasta ahora, es necesario el liderazgo del gobierno de Espa帽a en la coordinaci贸n de esfuerzos entre Administraciones, la iniciativa privada y el resto de agentes sociales. Se cuenta con una importante ventaja de partida, unas cuentas p煤blicas saneadas, cuyo margen puede emplearse para apuntalar el cambio de modelo en la siguiente direcci贸n:

  • Tiene que reactivarse la idea de una pol铆tica sectorial activa que apoye el desarrollo de la industria, los servicios de valor a帽adido, el turismo y la construcci贸n productiva y no especulativa (en infraestructuras, rehabilitaci贸n de viviendas y vivienda social). En este sentido, los organismos estatales deben desarrollar, con recursos humanos propios y permanentes, una actividad de prospectiva sectorial para orientar inversiones e indicar oportunidades de negocio, en particular, a las peque帽as y medianas empresas. Debe fomentarse el dise帽o industrial, la calidad de los bienes y servicios, la cooperaci贸n entre peque帽as y medianas empresas para acometer proyectos de envergadura, la exportaci贸n y la apertura de nuevos mercados, y la financiaci贸n de proyectos empresariales en funci贸n de su oportunidad e independientemente de sus avales f铆sicos.

  • El desarrollo tecnol贸gico cobra especial relevancia en un modelo basado en el crecimiento de la productividad. La iniciativa privada tiene un papel b谩sico que cumplir en este terreno y tiene que comprometerse en el incremento del gasto en la I+D+i, a pesar de la dependencia de nuestro aparato productivo de multinacionales que localizan esas actividades en sus pa铆ses de origen. Paralelamente, deben aumentar sustancialmente los recursos p煤blicos, la cooperaci贸n con la empresa privada y la coordinaci贸n entre Ministerios y el resto de administraciones e instituciones p煤blicas en materia tecnol贸gica, creando a este fin una vicepresidencia. Tienen que existir instituciones capaces de difundir al aparato productivo los avances tecnol贸gicos y de conectar la investigaci贸n fundamental con la actividad econ贸mica y con el inter茅s social. Hay que definir carreras profesionales estables y bien remuneradas en la investigaci贸n para hacerlas atractivas a los estudiantes m谩s brillantes y evitar la fuga de cerebros. Las grandes empresas y el sector p煤blico deben incrementar las posibilidades y oportunidades de financiaci贸n de proyectos de capital-riesgo relacionados con la innovaci贸n.

  • Es un requerimiento b谩sico para multiplicar la inversi贸n productiva y para sostener el crecimiento econ贸mico, mantener y desarrollar las infraestructuras b谩sicas del pa铆s (puertos, aeropuertos, carreteras, ferrocarriles, abastecimiento de agua, etc.) por parte de los poderes p煤blicos, pero tambi茅n por la iniciativa privada. Hay que corregir los desequilibrios existentes entre los distintos modos de transporte a favor del ferrocarril y desarrollar nuevas pol铆ticas de movilidad sostenible. As铆 mismo, las infraestructuras energ茅ticas son fundamentales por la importancia de los cambios que se avecinan en el panorama mundial y por las nuevas exigencias medioambientales de adaptaci贸n de los medios de producci贸n y transporte. Se trata de aumentar la eficiencia energ茅tica y de reducir nuestra dependencia exterior, diversificando las fuentes de abastecimiento y definiendo un mix energ茅tico que combine garant铆a de suministro, independencia, seguridad energ茅tica, precios competitivos y sostenibilidad ambiental. La modernizaci贸n de las redes de distribuci贸n es b谩sica, as铆 como aprovechar el importante potencial de crecimiento que tienen algunas energ铆as en nuestro pa铆s, como las renovables.

  • Asimismo, merece especial atenci贸n el desarrollo de las infraestructuras relacionadas con las tecnolog铆as de la informaci贸n y comunicaci贸n, por su retraso, y porque constituyen uno de los principales dinamizadores del comercio en los pr贸ximos a帽os, pues permiten a las peque帽as y medianas empresas ampliar su mercado potencial y aproximarse a las necesidades de sus clientes.

Invertir en la gente

El crecimiento del empleo en los 煤ltimos a帽os se ha concentrado en ocupaciones con bajos requerimientos formativos. La importante demanda de este tipo de empleo ha coincidido con la ausencia de pol铆ticas eficaces para resolver las carencias de nuestro sistema educativo, en el que conviven una baja tasa de poblaci贸n que acaba el bachillerato y la Formaci贸n Profesional (15 puntos menos que la media UE), con tasas de poblaci贸n universitaria equivalentes. Estos desequilibrios educativos y productivos provocan, de una parte, la falta de profesionales con titulaciones medias que demanda el sistema productivo y, de otra, el desencuentro entre la fuerza de trabajo con titulaci贸n superior y los puestos de trabajo generados, mayoritariamente precarios, aumentando as铆 el n煤mero de titulados que se han visto abocados a ocupar empleos por debajo de su nivel de formaci贸n o a desarrollar en otros pa铆ses su carrera profesional.

Un cambio hacia un modelo de crecimiento m谩s productivo pone en primer plano los problemas del sistema educativo, incluida la Formaci贸n Profesional para el empleo, y requiere:

  • Aumentar la inversi贸n en educaci贸n y formaci贸n, pero de manera eficiente, orient谩ndola a trav茅s de la previsi贸n a medio plazo de las necesidades futuras. En este recorrido es imprescindible establecer conexiones s贸lidas y duraderas entre el sistema educativo y la empresa, entre la universidad y la actividad investigadora y el mundo del trabajo.

  • Analizar y poner en marcha las medidas necesarias para resolver el elevado abandono escolar que caracteriza al sistema educativo espa帽ol. Prevenir es clave, trabajando los itinerarios formativos desde la primera etapa educativa. En la coyuntura m谩s reciente, los j贸venes que fracasan en sus estudios han podido trabajar de cualquier cosa, pero no ser谩 as铆 en un contexto de menor crecimiento del empleo y ante una demanda de mayor cualificaci贸n.

  • Liderar por parte del gobierno central la promoci贸n de la Formaci贸n Profesional en sus dos niveles, reglada y para el empleo, que siendo todav铆a el gran agujero del sistema educativo y de formaci贸n permanente en Espa帽a, sigue sin acertar con el modelo que permita su mayor extensi贸n, el reconocimiento social de su valor, su validaci贸n y certificaci贸n en el conjunto del Estado.

  • Mejorar los malos resultados formativos de los alumnos en las materias de ciencias, a lo largo de todo su desarrollo curricular, e incrementar de manera eficaz el conocimiento de idiomas extranjeros.

  • Actuar para frenar el deterioro de la escuela p煤blica y la desigualdad en el acceso de los ni帽os y ni帽as inmigrantes a los centros concertados. Hay que invertir m谩s recursos para apoyar la integraci贸n de la creciente poblaci贸n infantil inmigrante, evitando as铆 que se reduzca la calidad de la escuela p煤blica, y que 茅sta deje de ser la opci贸n de la mayor铆a de la poblaci贸n.

3.- Tejer una red de protecci贸n para reforzar la igualdad y la cohesi贸n social

La bonanza econ贸mica ha tenido el efecto positivo de crear empleo, pero tambi茅n ha generado un volumen importante de puestos de trabajo muy precarios. Como resultado, la desigualdad salarial ha aumentado en el mercado de trabajo y la vulnerabilidad de estos empleos ante cambios en el ciclo, ha debilitado la cohesi贸n social.

Quienes tendr谩n m谩s dificultades para transitar hacia una econom铆a m谩s productiva, porque, desgraciadamente, el cambio no ser谩 autom谩tico e imperceptible, ser谩n muchos de los que cubrieron esos puestos de trabajo. Los j贸venes que abandonaron sus estudios porque pod铆an trabajar de cualquier cosa. Las mujeres que encontraron empleo en los servicios de menor valor a帽adido al concentrarse en ellos una fuerte segregaci贸n ocupacional por sexos. Los trabajadores y trabajadoras inmigrantes que pudieron trabajar incluso sin tener papeles.

El tr谩nsito no ser谩 suave. A las incertidumbres sobre la consolidaci贸n de la recuperaci贸n de la industria se une su menor capacidad para generar empleo (pues se trata de una actividad intensiva en capital y no en trabajo, como la construcci贸n) y sus mayores requerimientos formativos. En consecuencia, los trabajadores que ya est谩 dejando de emplear la construcci贸n no son, en t茅rminos cuantitativos ni cualitativos, autom谩ticamente recolocables en los puestos de trabajo que esperamos pueda empezar a generar pronto la industria y los servicios de mayor valor a帽adido.

Es necesaria, por tanto, la intervenci贸n de los poderes p煤blicos para resolver las desigualdades producidas por el mercado y para que las personas en situaci贸n m谩s d茅bil cuenten tambi茅n en el tr谩nsito hacia el nuevo modelo de crecimiento. Hay que empezar a tejer una nueva red de protecci贸n, con medidas coherentes entre s铆 y factibles econ贸micamente, que facilite un tr谩nsito no traum谩tico a las personas m谩s vulnerables y permita mejorar la igualdad y la cohesi贸n a medio y largo plazo. Una red que debe contar con m谩s elementos que las tradicionales e imprescindibles prestaciones de la Seguridad Social, ya que no todos los grupos que se han incorporado en la 煤ltima etapa al mercado de trabajo han generado derechos.

El sistema de protecci贸n por desempleo, las pensiones y prejubilaciones, y la familia fueron el colch贸n amortiguador de la p茅rdida de empleo en otros momentos de cambio en el ciclo econ贸mico. Esos fueron los ejes de solidaridad que utiliz贸 la sociedad espa帽ola para no abrir una gran brecha de desigualdad social. Ahora, sin embargo, la temporalidad del empleo ha dificultado generar prestaciones por desempleo dilatadas. Est谩 afectada una poblaci贸n laboral m谩s joven que, l贸gicamente, no engancha a corto plazo con la jubilaci贸n. La renta familiar, base alternativa para sostener el desempleo y la vivienda, no existe entre la nueva poblaci贸n inmigrante 聳que adem谩s carece en muchos casos de la protecci贸n formal que ofrecen las leyes laborales-.

En consecuencia, no se trata de presentar un listado de medidas sociales que suenen bien a distintos grupos de la poblaci贸n 聳los partidos pol铆ticos tienden a esto, especialmente en campa帽a electoral-, sino de dirigir los recursos all铆 donde hacen falta.

Prevenir frente al paro y acompa帽ar en la reinserci贸n laboral

Este debe ser un primer compromiso de los poderes p煤blicos para dar adecuada respuesta a las necesidades de la coyuntura, caracterizada por la moderaci贸n del crecimiento y el cambio hacia una econom铆a que debiera demandar empleo m谩s cualificado. Y para ello se deben afinar dos instrumentos b谩sicos, los Servicios P煤blicos de Empleo y las pol铆ticas activas de empleo, un compromiso ya adquirido en el Acuerdo para la Mejora del Crecimiento y del Empleo, y no abordado hasta ahora.

Porque desafortunadamente, los Servicios P煤blicos de Empleo siguen sin cumplir su funci贸n principal que es la de acompa帽ar en la b煤squeda de empleo y en la inserci贸n laboral. No realizan una atenci贸n personalizada, contin煤an mostrando una gran debilidad en la gesti贸n de las ofertas de empleo, y no desarrollan una estrategia preventiva frente al desempleo. A su vez, las pol铆ticas activas de empleo (incluida la formaci贸n para el empleo) son demasiado generalistas y no responden adecuadamente ni a las necesidades de quienes demandan empleo, ni a las necesidades de las empresas. Esta situaci贸n se agrava por la insuficiente coordinaci贸n entre pol铆ticas y gestores, y por la falta de evaluaci贸n de su eficacia.

  • Los Servicios P煤blicos de Empleo deben contar con m谩s recursos y m谩s cualificados, para establecer un itinerario personalizado de inserci贸n laboral con cada demandante de empleo y responsabilizarse de su seguimiento, as铆 como para prevenir el paro de larga duraci贸n, cumpliendo la directriz europea de desarrollar acciones con todo demandante de empleo antes de que permanezca 6 meses en paro.

  • Se deben revisar el conjunto de programas y pol铆ticas activas de empleo actualmente existentes para actualizarlos, especializarlos y dotarles de mayor integraci贸n y coherencia. Prospecci贸n de necesidades y evaluaci贸n de resultados deben ser los ejes de actuaci贸n.

  • Es imprescindible la coordinaci贸n y cooperaci贸n entre las distintas administraciones responsables de la gesti贸n de las pol铆ticas de empleo, Servicio P煤blico de Empleo Estatal y Servicios P煤blicos de Empleo de las Comunidades Aut贸nomas, as铆 como entre los diferentes agentes privados que tambi茅n intervienen.

Apoyar a las familias

Si la red familiar fue el colch贸n amortiguador en anteriores cambios de ciclo, contribuyendo as铆 a sostener la cohesi贸n social, ahora se deber铆an aprovechar los buenos resultados de esta larga etapa de crecimiento sostenido para desarrollar diferentes pol铆ticas de apoyo a las familias, que es otro de los 谩mbitos donde Espa帽a acumula carencias respecto a los pa铆ses de su entorno -la inversi贸n en estas pol铆ticas p煤blicas no llega a la quinta parte la media europea-. Y son medidas m谩s necesarias ante los cambios acelerados producidos en la estructura familiar, con un n煤mero creciente de familias monoparentales, especialmente de mujeres solas con hijos.

La reciente aprobaci贸n de la Ley de Dependencia sienta las bases para empezar a construir un nuevo sistema de protecci贸n, que es sin duda un pilar b谩sico de apoyo a las familias, y especialmente a las mujeres. Pero contar con la Ley no significa que el sistema ya est茅 construido. Su puesta en marcha demanda un liderazgo del gobierno y una cooperaci贸n institucional, para cubrir as铆 este vac铆o de protecci贸n que dura ya demasiado tiempo.

La otra gran laguna de protecci贸n en nuestro pa铆s es la atenci贸n p煤blica a la primera infancia. La provisi贸n de plazas de escuelas infantiles no ha formado parte de las decisiones pol铆ticas, a pesar de ser un eje estrat茅gico de las actuaciones de apoyo a la familia. La Comisi贸n Europea ha se帽alado a帽o tras a帽o las carencias de Espa帽a en la cobertura de plazas para los menores de 6 a帽os al evaluar los sucesivos Planes Nacionales de Empleo 聳actualmente Programa Nacional de Reformas-, vinculando su mejora a la del otro gran d茅ficit laboral de nuestro pa铆s, las todav铆a bajas tasas de actividad y de empleo de las mujeres.

Es cierto que en los 煤ltimos diez a帽os ha habido grandes avances respecto a la oferta de educaci贸n infantil reglada para los ni帽os de 3 a 6 a帽os, con el 95% de escolarizaci贸n y una reducci贸n significativa de las diferencias entre las distintas Comunidades Aut贸nomas. La causa de estos logros ha sido el incrementar el n煤mero de plazas y la generalizaci贸n de la gratuidad.

Por el contrario, para los ni帽os menores de 3 a帽os, el objetivo fijado por la Comisi贸n Europea de alcanzar una escolarizaci贸n del 33% en 2010 est谩 lejos de alcanzarse en Espa帽a. En el curso 2006-2007 s贸lo el 16% de estos ni帽os est谩n escolarizados en centros autorizados. Adem谩s existe una fuerte desigualdad territorial, as铆 como entre las familias seg煤n su nivel de ingresos.

El imprescindible incremento de las plazas gratuitas de guarder铆as en el primer ciclo de educaci贸n infantil debe ir acompa帽ado a su vez, de una mejora en la cuant铆a de las prestaciones familiares por hijo y de una reordenaci贸n en los horarios escolares y en las actividades extraescolares para evitar la dependencia obligada de la red familiar o la autonom铆a obligada de los hijos cuando los padres trabajan.

Son todas ellas medidas necesarias para apoyar la natalidad y a las familias con hijos, contribuyendo a hacer compatible la vida personal y laboral de los padres; para facilitar la incorporaci贸n laboral de las mujeres; para generar nuevos empleos en los servicios cualificados; y, en el caso de la escolarizaci贸n de primer ciclo de educaci贸n infantil, para favorecer la igualdad de oportunidades y la equidad en la adquisici贸n de destrezas b谩sicas en la infancia.

Por el contrario, todos estos beneficios no entran en juego cuando se opta por establecer ayudas monetarias puntuales y al margen de un plan global de apoyo a las familias, como es el caso de la nueva ayuda por el nacimiento de un hijo, que puede ser una medida incluso m谩s cara en su coste agregado que invertir en la red de guarder铆as, adem谩s de insuficiente para incentivar la natalidad y apoyar de manera sostenida a las familias, y de ser menos eficiente en t茅rminos de equidad social y territorial.

  • Desarrollar el nuevo sistema de atenci贸n a las personas dependientes haciendo efectiva la corresponsabilidad de todas las administraciones p煤blicas implicadas.

  • Incrementar sustancialmente las plazas de educaci贸n infantil para los ni帽os menores de 3 a帽os, bajo el liderazgo de la iniciativa p煤blica, y extender su gratuidad, asegur谩ndola para las personas con menos recursos. Hay que cumplir el compromiso ya incluido en la LOE.

  • Hacer compatibles los horarios escolares con la actividad laboral de los padres, asegurando actividades extraescolares 煤tiles y gratuitas en la escuela.

  • Establecer unas prestaciones familiares por hijo (menores de 18 a帽os) suficientes y actualizadas, ampliando el n煤mero de beneficiarios que hoy pueden acceder e incrementando su cuant铆a.

  • Establecer un plan de atenci贸n a las familias en situaci贸n o riesgo de exclusi贸n social.

La vivienda como bien social, no especulativo

La vivienda es, junto al empleo, el aspecto clave del proyecto socioecon贸mico personal y familiar. La situaci贸n actual de la vivienda en Espa帽a implica que est茅n excluidas de su acceso o sobreendeudadas amplias capas de la poblaci贸n, no solamente las m谩s desfavorecidas. La vivienda se ha convertido en un bien de inversi贸n y especulaci贸n, a costa de lo que es un derecho y una necesidad social b谩sica. Para revertir esa situaci贸n son necesarias medidas legales, presupuestarias, y modificar la cultura y expectativas de la sociedad en torno a la vivienda. Garantizar el derecho de acceso a una vivienda digna a un coste asequible (por compra o alquiler) pasa por la combinaci贸n de un conjunto de medidas:

  • Priorizar el alquiler, actuando sobre la oferta e introduciendo en el mercado el importante volumen de viviendas vac铆as. Para ello hay que promocionar parques p煤blicos o privados de alquiler asequibles, equilibrar las garant铆as jur铆dicas del propietario con las del inquilino, y facilitar la explotaci贸n de viviendas en alquiler con la creaci贸n de agencias de intermediaci贸n. A su vez hay que apoyar la demanda con ayudas al pago de un alquiler m谩ximo que venga determinado por el nivel de renta del inquilino y sus circunstancias familiares.

  • Reorientar el gasto p煤blico en vivienda desde los beneficios fiscales a la compra de vivienda hacia la pol铆tica activa en vivienda, incrementando la oferta de protecci贸n oficial y garantizando su uso adecuado, as铆 como las subvenciones directas para alquiler.

  • Recuperar la gesti贸n p煤blica del suelo y del desarrollo urbano, frente a su cesi贸n y subordinaci贸n actual a los intereses privados. Resolver las ambig眉edades de la Ley del Suelo y aplicarla para acabar con la especulaci贸n, la retenci贸n del suelo y las sobrevaloraciones que impiden la construcci贸n de viviendas asequibles.

  • Rehabilitar viviendas y 谩reas urbanas como alternativa a la construcci贸n de nuevas viviendas y ensanches urban铆sticos, y como mecanismo para mantener el empleo en el sector de construcci贸n y apoyar la sostenibilidad medioambiental.

Inmigraci贸n ordenada y con derechos

El crecimiento que se ha producido en nuestro pa铆s, intensivo en mano de obra y poco productivo, ha utilizado ampliamente a la poblaci贸n inmigrante que se ha incorporado al mercado laboral desde finales de los noventa y que ha contribuido decisivamente al aumento de la actividad econ贸mica. As铆, el modelo de crecimiento ha configurado el modelo inmigratorio y, en consecuencia, lo importante no ha sido ordenar los flujos para ofrecer un empleo a la poblaci贸n inmigrante con garant铆as y derechos laborales. Por el contrario, el volumen y caracter铆sticas de los flujos han sido determinados por el mercado, las empresas han demandado una gran cantidad de empleo sin cualificaci贸n y remunerada con salarios bajos, y los sucesivos gobiernos han puesto las trabas m铆nimas para no afectar a su crecimiento y demandas, a pesar de que era obvio que una expansi贸n construida sobre esas bases se agotar铆a.

Nuevamente aqu铆 el modelo de crecimiento ha desplazado a un segundo plano la igualdad, con el consiguiente debilitamiento de la cohesi贸n. As铆, tan novedoso ha sido para la econom铆a y la sociedad espa帽ola el fen贸meno inmigratorio, como el gran volumen de trabajadores sin derechos laborales o con ellos muy mermados, que hoy forman parte de la poblaci贸n activa.

Un cambio de modelo productivo va a poner de manifiesto estas desigualdades. La poblaci贸n laboral inmigrante se encuentra en una situaci贸n especialmente vulnerable ante la nueva coyuntura; ni tienen una protecci贸n por desempleo importante, ni cuentan con familias que suplan dicha protecci贸n, porque est谩n en sus pa铆ses de origen, o porque todos sus miembros se ocupan en puestos de trabajo igualmente vulnerables. Adem谩s, muchos de ellos carecen de las cualificaciones que demandar谩 el nuevo ciclo, m谩s intensivo en conocimiento. Repensar por tanto la pol铆tica migratoria es un elemento clave en la nueva coyuntura:

  • Invertir los recursos necesarios para garantizar unos flujos migratorios ordenados, con derechos y planificados en funci贸n de la capacidad del aparato productivo de ofrecer empleo a largo plazo.

  • Establecer una infraestructura laboral del gobierno espa帽ol en los pa铆ses emisores, para la selecci贸n y contrataci贸n en origen, y que gestione las demandas de las peque帽as y medianas empresas.

  • Contra el empleo irregular y la explotaci贸n laboral de la poblaci贸n laboral inmigrante, aplicar las normas vigentes con todo el rigor y poner a disposici贸n los recursos de inspecci贸n y control necesarios para ello.

  • Actuar sobre el control de las entradas, considerar la pol铆tica de visados y sus posibilidades de extensi贸n, y coordinar la acci贸n entre los departamentos ministeriales implicados en la lucha contra la inmigraci贸n sin derechos.

  • La red de protecci贸n social debe reforzarse en base a las nuevas necesidades de mayor poblaci贸n y m谩s vulnerable. Asimismo, las pol铆ticas de integraci贸n deben dise帽arse o reenfocarse en funci贸n de los nuevos retos que plantea la coyuntura.

4.- Los instrumentos del Estado al servicio de la cohesi贸n

Espa帽a es posiblemente el pa铆s de la UE que m谩s ha cambiado en las 煤ltimas tres d茅cadas. Ha habido grandes avances en la igualdad 聳social y laboral- entre mujeres y hombres. Hemos construido redes de solidaridad intergeneracional, desde el acceso masivo de los j贸venes a la educaci贸n, hasta la consolidaci贸n del sistema p煤blico de protecci贸n social. Todas las Comunidades Aut贸nomas han visto aumentar sus niveles de empleo y de crecimiento de la riqueza. A trav茅s de la negociaci贸n colectiva hemos ido vertebrando las condiciones de trabajo de la poblaci贸n asalariada, y las organizaciones sindicales y empresariales estamos consolidando un di谩logo social aut贸nomo, puesto al servicio de la concertaci贸n tripartita en los grandes temas sociolaborales que afectan al conjunto del Estado.

Pero al mismo tiempo podemos decir que Espa帽a es a煤n un pa铆s joven, con apenas 30 a帽os de democracia, que necesita todav铆a afinar los instrumentos que aseguran la cohesi贸n. Estos son b谩sicamente el sistema fiscal, el sistema de protecci贸n social, el sistema de relaciones y normas laborales, el sistema educativo y de formaci贸n profesional, as铆 como las instituciones que aseguran el control de la legalidad y el cumplimiento de las normas (el Estado se legitima no s贸lo porque produce leyes, sino porque 茅stas se aplican y se hacen cumplir). De igual forma, el Estado de las Autonom铆as del que nos hemos dotado tambi茅n debe consolidar, en su funcionamiento, los criterios de equidad y cohesi贸n territorial.

Durante todos estos a帽os, y especialmente en los 煤ltimos, se ha hablado mucho de la descentralizaci贸n de esas pol铆ticas e instrumentos, pero parad贸jicamente se ha debatido mucho menos respecto de su funcionalidad en relaci贸n con la equidad y la cohesi贸n general. Pues bien, en CCOO creemos que ahora deber铆a ser esto lo que apareciera en el primer plano de la acci贸n pol铆tica, reforzando los instrumentos relacionados con la igualdad y conjurando los l铆mites que a veces se autoimpone la pol铆tica para seguir generando redes de cohesi贸n para todo el pa铆s.

Estos son los elementos clave:

  • Asegurar la suficiencia en los ingresos del Estado, renunciando a la carrera desfiscalizadora actual. La Administraci贸n General del Estado ya dispone de un escaso margen presupuestario, tan s贸lo el 15% del gasto p煤blico total (5,8% del PIB), para cubrir sus m煤ltiples funciones. A su vez, las continuas disminuciones en los impuestos sobre la renta aprobadas desde 1996 por los gobiernos, central y auton贸micos, limita la capacidad de actuaci贸n para impulsar el cambio productivo.

  • Avanzar en la corresponsabilidad de las Administraciones p煤blicas en las decisiones de gasto. La administraci贸n auton贸mica dispone del 37% del gasto p煤blico total y es competente en 谩mbitos tan determinantes para la cohesi贸n como la educaci贸n (la Administraci贸n central s贸lo maneja el 4,4% del gasto p煤blico total en esta materia), la sanidad o los servicios sociales. Las decisiones de todos los niveles de gobierno, por tanto, afectan al conjunto de la ciudadan铆a y del Estado.

  • Liderar pol铆ticas para el conjunto de la ciudadan铆a y coordinar la acci贸n de las distintas Administraciones en el desarrollo de las pol铆ticas p煤blicas se帽aladas, asegurando el funcionamiento de los 贸rganos creados a tal fin. Porque la descentralizaci贸n pol铆tica y administrativa debe ser compatible con la eficiencia en la b煤squeda del inter茅s general, especialmente en aspectos clave para afrontar con 茅xito el cambio en la estructura del crecimiento, como son la educaci贸n, la formaci贸n profesional o la potenciaci贸n de I+D+i. Es imprescindible superar las ineficiencias actuales.

  • Reforzar el papel de las Altas Inspecciones del Estado para asegurar, en el conjunto del pa铆s, la igualdad en el acceso a los servicios y el cumplimiento de las normas.