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SINIESTRALIDAD LABORAL

La siniestralidad laboral tiene rostro de contrato temporal


Madrid ha vivido diez días negros de muertes de trabajadores en sus centros de trabajo. Precisamente en estos días CCOO hemos presentado un estudio sobre la siniestralidad laboral en la Comunidad de Madrid entre 1999 y 2005.


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A lo largo de este periodo se ha producido la incorporación de 674.000 nuevos trabajadores, especialmente mujeres, jóvenes e inmigrantes. El número de accidentes con baja fue de 113.000 en el año 99, creciendo hasta 137.000 en 2002 y bajando a 130.000 en 2005. Las tasas generales de siniestralidad se han reducido desde 6.164 accidentes por cada 100.000 trabajadores hasta 5.200 en 2005, al tiempo que las muertes por accidente laboral han pasado de 6,1 por cada 100.000 trabajadores en 1999 a 5,2 en 2.005. Sin duda el Plan Director en Prevención de Riesgos Laborales firmado por empresarios, UGT, CCOO y Gobierno regional ha contribuido a aumentar la preocupación en las empresas y la sociedad, y ha permitido que se incremente la prevención de riesgos laborales en muchas empresas.

Sin embargo, los datos siguen siendo intolerables y nos alejan de la Unión Europea. En Madrid se produce una muerte por accidente cada tres días naturales. Por bajas laborales perdemos 2.860.000 jornadas de trabajo cada año. Algo así como si todos los trabajadores madrileños dejásemos de ir a trabajar por baja laboral 1,3 días cada año. Cada trabajador en baja laboral permanece en esta situación una media de 22,3 días. La sangría económica, laboral, social y personal es tan grave que debería hacer que desde todos los ámbitos se actuase de forma conjunta para erradicar las causas de los siniestros laborales, que más que accidentes deberían recibir el nombre, en muchos casos, de homicidio de cuantos por imprudencia, negligencia, desidia o afán desmedido de lucro ponen en riesgo la vida de sus trabajadores al no aplicar la Ley de Prevención en sus empresas.

Las víctimas de “accidentes” laborales tienen rostro de hombre, que tiene tasas de siniestralidad tres veces superiores a las de las mujeres. Rostro de joven si tenemos en cuenta que la tasa de accidentes entre los jóvenes es tres veces superior a la media. Rostro de contrato temporal, que soporta tasas más de tres veces superiores a las de un trabajador con contrato indefinido. Rostro de inmigrante, que pesando un 20 por ciento en el conjunto de la población trabajadora soporta el 40 por ciento de los accidentes. Rostro de trabajador de la construcción, que con más de 15.000 accidentes por cada 100.000 trabajadores en Madrid se encuentra muy lejos de los 6.500 de media del sector en la Unión Europea.

Se puede actuar y evitar los riesgos laborales, pero hay que trabajar unidos. El Plan Director en Prevención de Riesgos Laborales ha contribuido a contener las cifras y rebajar las tasas de siniestralidad, pero no tiene explicación que, transcurridos seis meses del año 2007, las actuaciones de empresarios y sindicatos sigan paralizadas por el Gobierno regional. No valen disculpas electorales ni de formación de nuevo gobierno porque en elecciones la Administración sigue funcionando, trabajando e inaugurando.

No tiene explicación que la Comunidad de Madrid como autoridad laboral, la Inspección de trabajo, los jueces, fiscales y la policía judicial, los ayuntamientos de la región y sus policías municipales, no cuenten con protocolos conjuntos para cooperar cuando un accidente laboral se produce, cooperando ante el accidente y, lo que es más importante, en la prevención del mismo, persiguiendo el delito de riesgo que padecen cada día miles de trabajadores.

No es explicable que no se aplique de inmediato la Ley Reguladora de la Subcontratación en el Sector de la Construcción, por la que tanto hemos luchado desde la Federación de Construcción de CCOO, o que no se establezcan mecanismos similares para regular ese foco de accidentes laborales que son las contrata y subcontratas en todos los sectores de la producción y los servicios.

No tiene explicación que un inspector tenga que atender a más de 25.000 trabajadores o que sólo un número muy pequeño de técnicos del Instituto Regional de Seguridad y Salud en el Trabajo estén habilitados para actuar como inspectores en materia de salud laboral.

Poco nos importa el color político del gobierno en cada Administración. Nos importa que cooperen lealmente entre sí y trabajen conjuntamente con empresarios y sindicatos para acabar con la siniestralidad laboral, porque en la inmensa mayoría de los accidentes hay algo que no ha funcionado bien en materia de prevención del riesgo. Hay muy poco de fortuito, casual e imprevisible tras cada muerte laboral y esta verdad incómoda debe remover conciencias y mover voluntades para atajar cuanto antes una lacra que no debe pervivir por más tiempo.

Javier López, secretario general de CC.OO. de Madrid