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8 de marzo - D铆a internacional de la mujer trabajadora


08 03 04 Hay miles de mujeres en todo el mundo que luchan por defender los derechos de todo el colectivo o que sufren de una manera particular la discriminaci贸n y el sufrimiento por el hecho de ser mujeres. Recordando a algunas queremos hacer un sentido homenaje a todas ellas. (PDF:Cat.150Kb / Cast.142Kb)


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8 de marzo - D铆a internacional de la mujer trabajadora


Mujer y trabajo Seg煤n el estudio La incorporaci贸n de la mujer en el mercado laboral: impacto social y medidas estructurales, hecho por IESE, el 47% de las mujeres considera que ser madre les perjudica en su carrera profesional. En el mismo estudio se constata que muchas mujeres no acceden a las medidas de apoyo recogidas en la Ley de Conciliaci贸n de la vida laboral y familiar porque esto supondr铆a que su progresi贸n profesional quedar铆a afectada negativamente. La situaci贸n actual dif铆cilmente cambiar谩 si se sigue considerando el trabajo femenino como un problema en lugar de como una realidad imparable y deseable, que conlleva un cambio cultural en las familias, en las instancias de poder y en las empresas. Y, en este sentido, es necesario que cada parte asuma su responsabilidad. A menudo, las empresas no quien implicarse demasiado en este tema, aduciendo que pertenece al 谩mbito privado o delegando su responsabilidad a aquello que legislen los gobiernos. El mismo estudio de IESE mencionado recoge que un 34% de las mujeres consultadas considera que la empresa deber铆a tener una mentalidad m谩s abierta que permita incorporar a la mujer en todos los niveles de la empresa, posibilitando su plena progresi贸n profesional, sin menoscabo de su vida personal y familiar. La realidad es bien diferente: en la mayor铆a de empresas se hace a menudo una interpretaci贸n restrictiva de los derechos de las mujeres respecto a la conciliaci贸n de su vida familiar y laboral, y se favorece una organizaci贸n del trabajo y unos sistemas de promoci贸n e incentivos que hacen que, "sin quererlo", las mujeres no tengan las mismas posibilidades "reales" de mejorar y promocionar en el trabajo. El Grupo Banco Sabadell En todos estos temas, esta organizaci贸n practica la pol铆tica de mantener los ojos cerrados y echar balones fuera. No es que desconozcan el problema, es que les es m谩s f谩cil ignorarlo que tomar iniciativas responsables al respecto. O, a lo peor, es que no es un problema para ellos y ya est谩 bien como est谩. Tal vez por eso nos encontramos con cosas como las siguientes:  De la contrataci贸n correspondiente al a帽o 2002, el 62% corresponde a mujeres. Ahora bien, si hablamos de contratar personal t茅cnico, en este caso el 69% de las personas contratadas son hombres. Y m谩s a煤n: entre los niveles 1 al 5 se han contratado 16 hombres y ninguna mujer.  El grupo basa la promoci贸n profesional en una extensi贸n de jornada sistem谩tica, lo que convierte la vida de cualquier persona que quiera mejorar en esta organizaci贸n en una elecci贸n constante entre su vida personal y familiar y su vida laboral.  Habitualmente se penalizan las excedencias de maternidad y las licencias relacionadas con la conciliaci贸n de la vida familiar y laboral, de tal manera que, directa o indirectamente, muchas personas ven modificada a la baja o truncada su promoci贸n profesional al utilizarlas.  La gesti贸n de las personas se fundamenta mucho m谩s en la ambig眉edad y la opacidad que en la transparencia. Esto influye en que se mantengan y favorezcan comportamientos y t贸picos contra la mujer, impidiendo su plena integraci贸n en los puestos de responsabilidad.  Tampoco existe una pol铆tica preventiva en temas que afectan mayoritariamente a las mujeres, como el acoso sexual, tema para el que no hay un protocolo de actuaci贸n, aunque desde CC.OO. hayamos manifestado en repetidas ocasiones la importancia de establecerlo. Son s贸lo algunas muestras de lo mucho que queda por hacer y de lo dif铆cil que lo tenemos con una direcci贸n m谩s preocupada en los rendimientos del capital y en la reducci贸n de costes que en la mejora de las condiciones de sus trabajadoras y trabajadores en temas tan sensibles como la maternidad, la conciliaci贸n de la vida laboral y familiar, el acoso sexual en el trabajo o la igualdad de condiciones y oportunidades en la promoci贸n. Desde CC.OO. no dejaremos de insistir y poner en marcha tantas iniciativas como sean necesarias para acabar con sus pr谩cticas cutres y machistas, en clara contradicci贸n con la imagen de empresa joven, din谩mica y moderna que pretenden vender. Si esa es la imagen que quieren dar, que responda a la realidad y que no sea 煤nicamente la mentira atractiva que es ahora. CC.OO. y la violencia de g茅nero CC.OO. hace, un a帽o m谩s, una apuesta firme, decidida y comprometida para erradicar todas las manifestaciones y formas de discriminaci贸n y violencia que a menudo afectan, de una manera especial y particularmente grave, a las mujeres. No podemos dejar de se帽alar la gravedad de la violencia sexista que se ejerce sobre las mujeres en todos los 谩mbitos de la vida. Violencia que presenta muchas facetas, pero que todas ellas conculcan los derechos humanos fundamentales. Los asesinatos, las agresiones f铆sicas y sexuales y el tr谩fico de personas con fines de explotaci贸n laboral y sexual son su expresi贸n m谩s violenta y visible, con efectos devastadores. En Espa帽a, el n煤mero de mujeres asesinadas o que han sobrevivido con graves secuelas f铆sicas y ps铆quicas, y las que han sufrido agresiones sexuales no disminuye, y en algunos casos se incrementa. Hace falta una ley integral y planes de actuaci贸n en todas las instituciones y recursos econ贸micos suficientes para que las medidas que se adopten y promuevan sean efectivas y den seguridad y confianza a quien sufra situaciones de violencia. Hace falta una contestaci贸n clara y una posici贸n inequ铆voca de las personas que nos representan en las instituciones contra la violencia de g茅nero, en lugar de dar cobertura y justificar a los agresores, como ha pasado reciente y reiteradamente. Desde CC.OO. reclamamos la creaci贸n de una amplia red de servicios p煤blicos de atenci贸n a mujeres maltratadas o agredidas sexualmente. Adem谩s, la violencia de g茅nero debe ser denunciada, no s贸lo por quien la sufre, sino tambi茅n por quienes conocen su existencia. La posici贸n subordinada de las mujeres en la sociedad y en el mercado laboral no cambiar谩 sin que desde el gobierno central y los auton贸micos y locales se incremente de manera significativa el gasto en infraestructuras y servicios, ampliando la red p煤blica de guarder铆as y de residencias, de centros de d铆a y asistencia a domicilio para atender las personas dependientes, de casas de acogida y reinserci贸n de v铆ctimas de maltrato. Finalmente, pero b谩sico y prioritario, hace falta que, desde la escuela, los medios de comunicaci贸n y culturales, desde todas las instancias sociales y pol铆ticas, se ponga el acento en el di谩logo y la resoluci贸n pac铆fica del conflicto entre hombres y mujeres y en lo inadmisible de la violencia de g茅nero y la discriminaci贸n, para conseguir el cambio cultural que necesitamos para erradicar esta amenaza constante a la convivencia y la seguridad de las personas.