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Mujer y mercado laboral: ¬Ņqui√©n nos robo nuestros derechos?


03 03 04 Intermón Oxfam denuncia que la precariedad laboral de millones de trabajadoras es consecuencia del modelo de negocio de las grandes cadenas de ropa y productos frescos. (PDF:Cast.)


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Mujer y mercado global: ¬Ņqui√©n nos robo nuestros derechos?


Interm√≥n Oxfam denuncia que la precariedad laboral de millones de trabajadoras es consecuencia del modelo de negocio de las grandes cadenas de ropa y productos frescos. Una f√°brica de confecci√≥n de T√°nger vende por dos euros a las grandes firmas de moda espa√Īolas un pantal√≥n que hace tres a√Īos vend√≠a por 3,3. Las empresas textiles de esta ciudad del norte de Marruecos tienen que entregar sus pedidos en un plazo de entre 15 y 30 d√≠as (en ocasiones en apenas cinco), cuando hace tres a√Īos lo hac√≠an en tres meses. La presi√≥n de las grandes tiendas espa√Īolas sobre sus proveedores marroqu√≠es se traslada al eslab√≥n m√°s vulnerable de la cadena de producci√≥n: la mujer trabajadora. En las f√°bricas de T√°nger las jornadas son de 12 o 13 horas diarias en temporada alta, a veces incluso de 16. Una joven embarazada de 7 meses trabajaba 10 horas sin que el patr√≥n la dejara ir al ba√Īo, "una autentica tortura, pero no se pod√≠a permitir el lujo de perder el trabajo", explica una compa√Īera. Centenares de casos parecidos aparecen en los dos informes que Interm√≥n Oxfam presenta en Espa√Īa. "M√°s por menos. El trabajo precario de las mujeres en las cadenas de producci√≥n globalizadas" es el resultado de dos a√Īos de investigaci√≥n de Oxfam Internacional en 12 pa√≠ses centrada en dos sectores: el textil y los productos frescos. "Moda que aprieta. La precariedad de las trabajadoras de la confecci√≥n y la responsabilidad social de las empresas" es un estudio sobre el sector de la confecci√≥n en Espa√Īa. Ambos muestran que las pol√≠ticas empresariales que exigen entregas m√°s r√°pidas y baratas minan los derechos laborales de los trabajadores, que ven cerradas las puertas para salir de la pobreza. Su publicaci√≥n forma parte de la campa√Īa internacional "Comercio con Justicia" lanzada en 2002 para pedir un cambio de las reglas del comercio mundial. Los empleos precarios, los sueldos insuficientes, las horas extras obligatorias y no remuneradas, la prohibici√≥n de sindicatos y las malas condiciones higi√©nicas y sanitarias, derivan de las estrategias globales de supermercados, grandes almacenes y marcas de ropa. Todos los trabajadores sufren las consecuencias pero las mujeres, que representan entre un 60% y un 90% de la fuerza laboral en las cadenas de los pa√≠ses investigados, se llevan la peor parte. "El abuso de poder de las empresas exprime a los trabajadores al final de la cadena, la mayor√≠a mujeres e inmigrantes, de pa√≠ses ricos y pobres. Esto tiene que acabar. El comercio mundial puede servir para mucho m√°s que para crear empleos que dejan a millones de persones sin opciones de futuro", afirma Ignasi Carreras, director general de Interm√≥n Oxfam. LO QUE ESCONDEN LA ROPA Y LA FRUTA QUE COMPRAMOS Gran parte de la fruta y ropa que se vende en los grandes almacenes y supermercados esconde una grave degradaci√≥n de los derechos laborales de millones de trabajadores de las explotaciones agr√≠colas de Am√©rica Latina o √Āfrica y de las f√°bricas textiles del sudeste asi√°tico o el norte de √Āfrica. Las mujeres tienen cargas a√Īadidas: no disfrutan de bajas de maternidad, muchas sufren acoso o abusos sexuales y, adem√°s, "Mas por menos" denuncia las pr√°cticas de cadenas como la estadounidense Wal-mart (el mayor minorista del mundo) o el supermercado brit√°nico Tesco, que suelen fijar el precio al proveedor en funci√≥n del precio final de venta y no de los costes de producci√≥n. En Florida, los cultivadores de tomates (la mayor√≠a mexicanos) han visto caer el precio que reciben un 25% desde 1992 y llegan a trabajar hasta 148 horas extras cada mes sin cobrarlas, ya que su sueldo depende del n√ļmero de piezas recolectadas. En Chile, el 75% de las mujeres dedicadas a recoger fruta tienen contratos temporales y trabajan m√°s de 60 horas semanales en temporada alta. Sobre el sector de la confecci√≥n, el informe revela que los tiempos de producci√≥n en las f√°bricas de todo el mundo se han reducido un 30% en los √ļltimos cinco a√Īos. En la provincia china de Guangdong, una de las regiones industriales de mayor crecimiento del mundo, las trabajadoras hacen m√°s de 150 horas extras al mes y el 90% no tiene acceso a la seguridad social. En las maquilas de Honduras, las trabajadoras ganan sueldos que apenas sirven para cubrir un tercio de sus necesidades b√°sicas, seg√ļn reconoce el propio gobierno del pa√≠s. "Es cierto que millones de mujeres tienen ahora un empleo que antes no ten√≠an. Pero un sueldo insuficiente y que degrada sus derechos no las aleja de la pobreza. Las empresas no tienen justificaci√≥n para aprovecharse de estas trabajadoras", asegura Ignasi Carreras. El informe descarta que la responsabilidad de esta situaci√≥n sea s√≥lo de las grandes corporaciones y recuerda, por ejemplo, que muchos Gobiernos, alentados por el FMI y el Banco Mundial, atraen a los inversores ofreciendo bajos costes y mano de obra flexible. Los miembros de Oxfam Internacional nos dirigimos a todos los participantes en la cadena de producci√≥n para pedir:  A las grandes compa√Ī√≠as: que revisen sus pr√°cticas de compra y se comprometan con el respeto de los derechos laborales en toda la cadena de producci√≥n.  A los productores y proveedores: que garanticen un trabajo digno a sus empleados, lo que incluye, entre otras cosas, el derecho a la asociaci√≥n y no discriminar a las mujeres trabajadoras.  A los Gobiernos del Sur y del Norte: que cumplan las normas laborales internacionales y fomenten un empleo que reduzca la pobreza y permita la igualdad de g√©nero y el desarrollo.  A las grandes instituciones internacionales como el FMI o el Banco Mundial: que promuevan los derechos de los trabajadores como herramienta fundamental en la erradicaci√≥n de la pobreza.  A los inversores (accionistas y fondos de pensiones): que utilicen su poder en los mercados para promover pr√°cticas de respeto a los est√°ndares internacionales en las cadenas globales.  A los consumidores: que presionen a las compa√Ī√≠as para que cambien sus pr√°cticas de compra. LA RESPONSABILIDAD SOCIAL DE LAS EMPRESAS DE CONFECCI√ďN ESPA√ĎOLAS Seg√ļn el estudio "Moda que aprieta", las empresas de confecci√≥n espa√Īolas deben avanzar m√°s en sus pol√≠ticas de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) para que influyan en sus estrategias comerciales y garanticen los derechos laborales en toda la cadena. El grupo Induyco, principal compa√Ī√≠a de abastecimiento de ropa de El Corte Ingl√©s, ha recortado en ocasiones hasta s√≥lo 5 d√≠as los plazos de entrega a sus proveedores marroqu√≠es, lo que se explica, seg√ļn un industrial textil de T√°nger, porque "algunas veces hay "Semanas Fant√°sticas". En el caso de Inditex (Zara), los plazos son de los m√°s cortos del mercado (Zara renueva cada 20 d√≠as sus escaparates). Aunque la carga de garantizar el cumplimiento de los derechos laborales no recae s√≥lo en las grandes marcas y empresas de moda, Interm√≥n Oxfam considera clave que el sector de la confecci√≥n en Espa√Īa desarrolle una pol√≠tica plena de RSC. Algunas de las recomendaciones del informe son: fijar per√≠odos de entrega adecuados, establecer relaciones a largo plazo para incentivar a los proveedores en la mejora de los est√°ndares laborales e incorporar expertos en cuestiones √©ticas que participen en la definici√≥n de las pr√°cticas de compra. Seg√ļn el estudio, marcas como Inditex, Cortefiel y Mango ya han empezado a dar los primeros pasos. En cambio, Induyco-El Corte Ingl√©s a√ļn tiene pendiente elaborar una pol√≠tica de RSC y asumir, como principal grupo empresarial espa√Īol, el liderazgo de este compromiso. Interm√≥n Oxfam (+34) 902 330 331 www.intemonOxfam.org info@intermonofxam.org