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Al铆-Bab谩 y los 40 ladrones (4)


10 12 03 Hoy retratamos a nuestra tambi茅n "moderna" direcci贸n, con aires liberales, democr谩ticos, 茅ticos y solidarios hacia el exterior, pero retr贸grados y autoritarios de puertas adentro. (PDF:Cat. / Cast.)


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AL脥-BAB脕 Y LOS 40 LADRONES (4)


Hoy retratamos a nuestra tambi茅n "moderna" direcci贸n, con aires liberales, democr谩ticos, 茅ticos y solidarios hacia el exterior, pero retr贸grados y autoritarios de puertas adentro. Todo con un claro objetivo: el beneficio econ贸mico, un particular y personal inter茅s econ贸mico. Los individuos que dirigen la empresa han establecido una nueva pr谩ctica personalista y subjetiva que abusa de la plantilla a trav茅s de un vulgar, inmoral e ilegal despotismoUNA EMPRESA CON NOMBRES E INTERESES NOMINALES Por lo general solemos hablar del banco, o de la empresa, pero todos sabemos que tras esa denominaci贸n hay individuos que toman las decisiones. Estos managers verbalizan un discurso moderno y grandilocuente, que apela al trabajo en equipo, la colaboraci贸n, la transparencia y la profesionalidad. Todo es mentira. En cuatro d铆as han retomado el uso de pol铆ticas personalistas y subjetivas de un pasado del que, por cierto, renegaban. Pero, a diferencia del paternalismo de anta帽o que tambi茅n se preocupaba y proteg铆a a sus trabajadores y trabajadoras, esto de ahora es s贸lo la pr谩ctica de un vulgar, inmoral y, en ocasiones, ilegal despotismo, basado en el abuso de poder y en el ejercicio de ideolog铆as sociales y econ贸micas que buscan el beneficio econ贸mico a cualquier precio. La 煤nica partida econ贸mica de la plantilla que aumenta es la de los gastos judiciales contra los trabajadores y las trabajadorasDe hecho, los resultados del banco muestran claramente como mientras crece el beneficio antes de impuestos hasta un 49,5% los gastos de explotaci贸n, que incorporan como parte m谩s importante los gastos de personal, bajan un 7,8%. Y, como dato curioso, cabe destacar que los gastos judiciales en el 2002 han crecido un 83,3% (驴tendr谩 esto que ver con nuestra denuncia de como se han judicializado las relaciones laborales y con el hecho de que prefieran gastar dinero en abogados para eliminar derechos antes que mejorar las condiciones de su plantilla?). Hay un inter茅s claro detr谩s de la pol铆tica aplicada: el reparto entre unos pocos de todo el poder y de la mayor parte del pastel a costa de la degradaci贸n, de la anulaci贸n econ贸mica y como personas, del resto de trabajadoresNo se trata, sin embargo, de un beneficio econ贸mico abstracto. Porque tras esas ideolog铆as hay individuos con ambiciones econ贸micas y de poder muy concretas y subjetivas. S贸lo hay que echar un vistazo a las p谩ginas 68 y 69 del Informe anual del pasado ejercicio del Grupo, en las que aparece la participaci贸n accionarial de Consejeros y/o miembros del Comit茅 de Direcci贸n. Sobre todo, os aconsejamos que mir茅is la p谩gina 131, que refleja los salarios del Comit茅 de Direcci贸n, cuyos 12 miembros perciben aproximadamente el 2% del gasto anual en salarios de los 7.730 trabajadores del Grupo. O, lo que es m谩s impactante a煤n: casi el 15% del gasto para dotar los compromisos por pensiones de toda la plantilla 隆se destina a los mismos miembros del Comit茅 de Direcci贸n! Estamos convencidos que ellos s铆 tienen bien dotada su retribuci贸n voluntaria para su futura jubilaci贸n. 12 individuos se quedan el 2% de la masa salarial y el 15% del gasto en pensiones de los 7.730 trabajadores del GrupoNo es ninguna novedad: ni un solo trabajador ignora ya en este banco que siempre que se aplican pol铆ticas de ahorro de costes, de contenci贸n salarial y de cualquier recorte econ贸mico recae directamente sobre 茅l, nunca sobre los que deciden e imponen dichas pol铆ticas. La opci贸n legal es lenta, costosa y a menudo frustrante en su resoluci贸n. La pol铆tica de hechos consumados y las artima帽as del banco, con prestigiosos y caros abogados trabajando contra sus trabajadores, alarga los procesos y hacen improbable la reclamaci贸n individualCONFLICTO COLECTIVO Y RECLAMACI脫N INDIVIDUAL La situaci贸n legal no es mejor que la pr谩ctica diaria. Queremos que sep谩is y que se谩is conscientes de que la v铆a judicial colectiva de oficio, que es la que nosotros podemos llevar a cabo como representantes de los trabajadores y las trabajadoras, es un camino lento, penoso y muchas veces frustrante. Es precisamente por eso por lo que los responsables de recursos humanos se permiten llevar a cabo esta pr谩ctica de agresi贸n a sus empleados, con hechos consumados que vulneran continuamente la ley. Ellos saben que los empleados y empleadas dif铆cilmente reclaman a t铆tulo individual sus derechos judicialmente. Y, por otra parte, conocen perfectamente las m煤ltiples t茅cnicas dilatorias que se pueden utilizar en los procesos de reclamaciones colectivas; para eso pagan enormes cantidades a ilustres gabinetes de abogados. Un dinero, gastado en abogados contra los intereses de la plantilla, en lugar de utilizarlo para mantener y mejorar muchas de nuestras condiciones laboralesSi la guerra judicial es insatisfactoria, cabe a煤n una respuesta contundente, con acciones p煤blicas y colectivas; pero es necesaria la participaci贸n de todos para detener esta regresi贸n a niveles de deterioro, laboral pero tambi茅n personal, inexplicablesA脷N NOS QUEDAN ALTERNATIVAS Esta guerra judicial, a la que nos abocan inevitablemente y en la que ellos se mueven c贸modos porque les es muy rentable, todo y ser necesaria, no es la v铆a m谩s efectiva para la defensa de nuestros derechos. Cada d铆a que pasa estamos m谩s convencidos de que todos, representantes, trabajadores y trabajadoras, hemos de exigir nuestros derechos de una manera mucho m谩s contundente e inmediata, con acciones p煤blicas y colectivas que pongan de manifiesto que este modelo de empresa deteriora las relaciones laborales y empobrece las condiciones de trabajo de todos, pero m谩s a煤n de los j贸venes que se incorporan al mundo laboral. Una persona que entra ahora en el Grupo Sabadell percibe estrictamente el salario de Convenio, pero como le obligan a extender su jornada y no le pagan las horas extras ni siquiera llega a cobrar el m铆nimo legal establecido. Tenemos el derecho y la obligaci贸n de defender nuestro marco laboral, por nosotros mismos y por los futuros trabajadores y trabajadoras. Todas y todos debemos plantearnos qu茅 funci贸n social cumple una empresa que incrementa su beneficio econ贸mico y, en paralelo, deteriora las condiciones laborales y personales de su plantilla hasta niveles inexplicables.


Desembre 2003

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