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La negociaci贸n colectiva en Espa帽a: Una mirada cr铆tica

Los ciberderechos en la negociaci贸n colectiva


Las nuevas herramientas comportan un nuevo concepto en la comunicaci贸n, la direcci贸n 煤nica da paso a la multidiereccionalidad y a la interactividad, la participaci贸n se puede hacer efectiva de otras formas.


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Las nuevas herramientas comportan un nuevo concepto en la comunicaci贸n, la direcci贸n 煤nica da paso a la multidiereccionalidad y a la interactividad, la participaci贸n se puede hacer efectiva de otras formas.

En el apartado que me toca hablar, el de los poderes empresariales y los contrapoderes colectivos, creo que desde hace un tiempo estamos asistiendo a una ofensiva por parte de las patronales mu
y interesadas en cuestionar aspectos muy destacados de lo que consideramos el estado de bienestar, conquistas muy valoradas por el movimiento obrero est谩n en el punto de mira del empresariado y se nos incita a reconsiderarlas en la mesa de negociaci贸n, cuando no se intentan recortar unilateralmente.


Sin embargo a m铆 me toca hablar hoy de un tema nuevo y que desde hace alg煤n tiempo est谩 tomando protagonismo, me refiero a los llamados ciberderechos y c贸mo quedan estos a partir de la reciente sentencia del Tribunal Constitucional que ratifica el derecho del sindicato a usar el correo electr贸nico como medio de comunicaci贸n en el seno de las empresas.


驴Por qu茅 este tema que en un principio puede parecer ajeno a las preocupaciones sindicales, es hoy una asignatura en la tarea representativa?


Si durante siglos la diferencia entre la riqueza y la pobreza ha estado marcada por la posesi贸n de la tierra o por la inversi贸n productiva, hoy ha emergido el conocimiento como tercer factor diferenciador entre la pobreza y la riqueza, y el sindicato, en consecuencia, algo tiene que decir al respecto.


Es acertado afirmar que estamos en la sociedad del conocimiento, una de sus caracter铆sticas es que a la persona que trabaja se le exige que piense y que sepa solucionar problemas. Existe un potente v铆nculo entre participaci贸n y eficiencia econ贸mica.


Por otro lado asistimos a un nuevo escenario, la descentralizaci贸n productiva que en sectores como los que agrupa mi federaci贸n sindical, la de servicios financieros y administrativos, ha supuesto una transformaci贸n radical de los h谩bitos de producci贸n, de la configuraci贸n del puesto de trabajo, del modelo organizativo del trabajo, de las relaciones laborales, etc y que sin embargo no se ha visto correspondida con un nuevo marco de derechos y deberes sociales.


La atomizaci贸n de los centros productivos, la dispersi贸n de los trabajadores en minicentros, el teletrabajo, la externalizaci贸n de servicios, etc. evidencian las carencias de algunas cl谩usulas de la legislaci贸n laboral y reclaman una urgente puesta al d铆a.


Conquistas del movimiento obrero tan importantes como el tabl贸n de anuncios y el comunicado en papel, que vertebraron la acci贸n sindical en el modelo de empresa fordista, pierden valor y reclaman la atenci贸n de las direcciones sindicales.


El movimiento sindical, caracterizado por estar comprometido con la realidad social de la que forma parte, se ve obligado por esa realidad en constante evoluci贸n a replantearse nuevas formas de organizaci贸n acordes con ese nuevo escenario y a dotarse de nuevos instrumentos de comunicaci贸n que garanticen esa funci贸n social que est谩 obligado a realizar.


El sindicalismo del siglo XXI ha de ser capaz de dar respuestas a la globalizaci贸n, asumiendo la idea de que 聯otra globalizaci贸n es posible聰, utilizando los instrumentos que las nuevas Tecnolog铆as de la Informaci贸n y el Conocimiento han creado.


Con el modelo lineal de producci贸n serv铆a un sistema de comunicaci贸n unidireccional y los sindicatos nos dotamos de instrumentos en consonacia como los que he citado anteriormente y que quedaron plasmados en la normativa laboral y en la negociaci贸n colectiva.


En la nueva sociedad en la que la m谩quina de vapor ha dado paso a internet y este se ha convertido en el s铆mbolo de la globalizaci贸n, las p谩ginas web, las intranet, el correo electr贸nico son herramientas productivas para casi todos los trabajadores encuadrados en sectores enteros como los que representa mi federaci贸n, forman parte de los h谩bitos diarios de amplios sectores ciudadanos y en especial de la juventud.


Las nuevas herramientas comportan un nuevo concepto en la comunicaci贸n, la direcci贸n 煤nica da paso a la multidiereccionalidad y a la interactividad, la participaci贸n se puede hacer efectiva de otras formas.


Las empresas, sobre todo las del sector servicios, son conscientes de las ventajas que todo esto comporta para el aumento de la productividad e introducen las nuevas herramientas que le brindan las nuevas tecnolog铆as, tanto en el proceso productivo, como en las relaciones laborales y en los instrumentos para su comunicaci贸n con los trabajadores, al tiempo que muchas de ellas prohiben o impiden que hagan uso de estas herramientas los representantes sindicales. Intentan agrandar la brecha, entre poder empresarial y contrapoder colectivo haciendo una interpretaci贸n restrictiva de la legislaci贸n laboral. Mientras las empresas gozan de la multidireccionalidad y de la interactividad, se intenta condenar al sindicato a permanecer anclado en el sistema de comunicaci贸n unidireccional. El conflicto social est谩 servido.


En vano han sido los intentos de negociaci贸n planteados desde el sindicato a fin de adecuar un derecho existente, el de la informaci贸n sindical, a la nueva realidad social en que vivimos, es mediante el conflicto, y a trav茅s de la m谩s alta instancia jur铆dica, el Tribunal Constitucional, como se posibilita que no quede desvirtuado un derecho sindical.


Este tribunal en su dictamen introduce por primera vez algunos razonamientos novedosos que van incluso m谩s all谩 de lo que en un principio cab铆a esperar, ya que entiende que no todo vale en el ejercicio del uso de la propiedad.


La propiedad privada tiene l铆mites, como se dice en el pronunciamiento referido: 聯no s贸lo la utilidad individual, sino tambi茅n la funci贸n social, definen inescindiblemente el contenido del derecho de propiedad sobre cada categor铆a o tipo de bienes 聯


El derecho a la propiedad es, sin duda, un derecho leg铆timo, pero como todos los derechos constitucionales, sometido a ciertos l铆mites y por ello aclara que la titularidad del medio no es raz贸n suficiente para que el empresario niegue al sindicato la utilizaci贸n de este y establece que 聯sobre el primero pesa el deber de mantener al sindicato en el goce pac铆fico de los instrumentos aptos para su utilizaci贸n sindical siempre que tales medios existan, su utilizaci贸n no perjudique la finalidad para la que fueron creados y se respeten los l铆mites y reglas de uso聰.


La citada sentencia del TC declara con rotundidad que el derecho de los sindicatos a informar a los trabajadores a trav茅s de los sistemas de comunicaci贸n establecidos en la empresa, en este caso del correo electr贸nico, forma parte del contenido esencial del derecho de libertad sindical que consagra el art铆culo 28.1 de la Constituci贸n Espa帽ola, tal y como se postulaba en el recurso interpuesto por COMFIA-CCOO., esto es, que es un derecho indiscutible, y que para su ejercicio no resulta imprescindible una espec铆fica regulaci贸n legal ni convencional.


Es importante resaltar que el derecho a la utilizaci贸n del correo electr贸nico, seg煤n la interpretaci贸n hecha por el Tribunal del derecho constitucional a la libertad sindical:


  1. Es un derecho de los sindicatos y por tanto tambi茅n de las secciones sindicales, toda vez que 茅stas no son otra cosa que la forma de organizaci贸n del sindicato en la empresa.
  2. Es un derecho distinto y complementario del que ya se establece en algunos convenios colectivos relativos a la asignaci贸n de un 聯sitio聰 en la web de la empresa para las comunicaciones de las secciones sindicales.
  3. Es un derecho de informaci贸n cuyos leg铆timos destinatarios son todos los trabajadores, afiliados y no afiliados
  4. Que a este derecho no cabe oponer la titularidad que ostenta la empresa sobre la propiedad del instrumento de comunicaci贸n, en la medida en que su uso por parte de los sindicatos, no merma un 谩pice dicha titularidad.


Aunque el sindicalismo no ha ganado un nuevo derecho, la simple adecuaci贸n a la nueva realidad s铆 abre otras puertas a un nuevo escenario todav铆a por explorar y en el que la participaci贸n del trabajador ya no s贸lo se circunscribe a momentos puntuales; asamblea, huelga, votaciones, etc., la interactividad y la multidireccionalidad que posiblitan los nuevos medios telem谩ticos, facilitan que la participaci贸n del trabajador en la vida sindical sea constante, inmediata y sin intermediarios. Todo ello comporta que las organizaciones sindicales tienen ante s铆 un largo recorrido y un gran reto, al que no pueden ni deben dar la espalda si no quieren quedar al margen de esa realidad que ya es imparable.


Aunque pueda parecer que con la sentencia mencionada ya se ha andado todo el camino de los ciberderechos en la empresa, creemos que es todo lo contrario y que esto s贸lo es el comienzo. Pues en la aplicaci贸n pr谩ctica en algunas empresas, del fallo de la sentencia, ya han surgido las primeras interpretaciones restrictivas por parte de estas y se ha impedido de nuevo la comunicaci贸n sindical, por lo que el conflicto social no se ha cerrado.


Por otro lado y atendiendo a la multidireccionalidad e interactividad de los nuevos sistemas de comunicaci贸n, no se entiende que se reconozca la utilizaci贸n por parte del sindicato de las nuevas tecnolog铆as en la empresa y quede sin reconocimiento y por tanto sin regulaci贸n la utilizaci贸n de estas herramientas por parte de los trabajadores. Estar铆amos en la paradoja de tener una herramienta bidireccional y que s贸lo se podr铆a utilizar en una sola direcci贸n.


Como ha ocurrido en todo el transcurso de la historia una vez m谩s las leyes van por detr谩s de la realidad y se impone la necesidad de una adecuaci贸n de estas. Iniciativas como la que apoyamos en el a帽o 2001 tendentes a la reforma de los art铆culos 81 del Estatuto de los Trabajadores y del art铆culo 8 de la Ley Org谩nica de Libertad Sindical vuelven a tomar sentido y se hacen necesarias.


As铆mismo entendemos que para evitar conflictos que puntualmente pudieran surgir en el ejercicio de este derecho, que de manera autom谩tica e indiscutible puede ejercitarse a partir de la sentencia del TC, deber铆a abrirse un proceso de negociaci贸n en el seno de cada empresa a fin de que sea la negociaci贸n colectiva, la encargada de fijar los criterios de utilizaci贸n organizada del correo electr贸nico por parte de los sindicatos, en el bien entendido que la ausencia de acuerdos al respecto no condiciona en modo alguno la utilizaci贸n del correo electr贸nico por parte de los mismos en los t茅rminos de la resoluci贸n judicial ya citada, que declara el derecho de COMFIA-CCOO. a la utilizaci贸n del correo electr贸nico respecto del BBVA, pero que resulta aplicable a todas y cada una de las empresas del estado espa帽ol.


Madrid, 24 de Fecbrero de 2006