Archivado en Comunicados, Salud Laboral

Tecnología y bienestar (III)


A pesar de las denuncias sobre la inadecuación de muchas de las pantallas con las que estamos trabajando, la Caixa sigue sin cambiarlas.


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A pesar de las denuncias sobre la inadecuación de muchas de las pantallas, con las que estamos trabajando, a la nueva resolución que se estaba implantando en la Caja...

 

A pesar de que en la última reunión del Comité de Salud y Seguridad parecía que había el compromiso de trabajar para acelerar el cambio de las pantallas de 15 pulgadas de tubo y de las que tuvieran problemas...

 

A pesar de que la lógica recomendaría no hacer modificaciones sin antes plantearse las necesidades y las consecuencias de las acciones...

 

Quien podía decidir desde Informática que no se cumplían las condiciones necesarias para la migración, dio la orden de continuar, sin importar el estado de las pantallas.

 

Quien desde Inmovilizado tenía que prever que las pantallas tienen una vida limitada y que con el volumen de monitores que hay en la Entidad es necesario tener los recursos necesarios para poder sustituir los que no cumplen los requisitos necesarios, está argumentando que no hay disponibles.

 

Quien desde la Dirección tendría la obligación de dirigir el buen funcionamiento de la Caja, de coordinar el trabajo de los diferentes departamentos para que no haya disfunciones, no sabemos que haya dicho nada.

 

Quien teniendo responsabilidades en materia de Salud en el Trabajo por parte de la Caja, tenía que velar por el bienestar de los trabajadores, no ha hecho nada para detener el proceso en marcha.

 

Conclusión: hay muchos compañeros que están trabajando en unas condiciones peores que hace unas semanas. Teniendo que quejarse y discutir si el terminal se ve suficientemente bien.

 

Y además, con la duda de si era imprescindible cambiar, ahora, la resolución a 1024 x 780. ¿Se habría acabado el mundo?. ¿Es que hubiera tenido que cerrar la Caja, si no se hubiese cambiado la resolución? ¿No podía esperarse a tener todo el material en condiciones? Y todavía más preocupante, ¿se hará la inversión necesaria para adecuar las pantallas en un tiempo razonable?

 

Quizá debamos empezar a plantearnos si las decisiones se toman en función de intereses particulares y no pensando en lo mejor para toda la Institución, trabajadores incluidos. Nos gustaría creer que alguien tendrá suficiente sentido común para buscar una solución a este problema. Si no hay ningún gesto por parte de la Caja, presentaremos denuncia ante Inspección de Trabajo.

 

Mataró, 24 de agosto del 2005