Archivado en Comunicados, Salud Laboral, Jornada

Circular CC.OO. en Grupo Banco Popular
septiembre 2005

FALTA (de) PERSONAL


El número de oficinas y el de trabajadores no tienen un aumento correlativo. Las vacaciones, bajas, cursillos, amortización de puestos… empeoran año tras año la situación de sobrecarga de trabajo. Es necesario invertir una parte de los buenos resultados en la plantilla.


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“Si se pretende crecer y se trabaja e incentiva para ello, fallar en lo básico es poco inteligente”

Es obvia la escasez de plantilla en muchas oficinas a lo largo del año, pero este verano hemos padecido como nunca la falta de personal. Cada vez hay más oficinas, sin embargo el número de trabajadores no experimenta un aumento correlativo; demasiadas sucursales se abren con tres personas, otras cuentan con solo dos empleados o incluso con uno solo. Es fácil imaginar qué sucede cuando llegan vacaciones, bajas, cursillos de formación... Resultado: sobrecarga de trabajo, y no sólo en las oficinas pequeñas.

Cuando la necesidad de personal es perentoria, y no queda más remedio, empleados de oficinas más o menos próximas deben desplazarse, a menudo bastantes kilómetros y durante bastantes días, para cubrir la falta de plantilla. Resultado para la oficina de origen y, por descontado, para la oficina de destino: sobrecarga de trabajo, sin olvidar los desplazamientos a que se ven obligados los empleados afectados.

Muchos trabajadores ya formados se van a la competencia, todos intuimos el porqué, y quienes llegan para ocupar la plaza vacante a menudo carecen de experiencia. Resultado: sobrecarga de trabajo. Por otro lado, la amortización de puestos de trabajo es un fenómeno bien conocido en las oficinas y, demasiadas veces, el resultado también: sobrecarga de trabajo. El crecimiento del negocio, afortunadamente, es muy satisfactorio, pero, en las condiciones que estamos viendo, sabemos qué viene comportando: sobrecarga de trabajo. En resumen, la larga lista de problemas de plantilla se agudiza en verano, como bien sabemos todos; seguro que cualquiera podría citar casos deplorables que aportar a esa larga lista.

Estas circunstancias vienen repitiéndose todos los años, y cada vez empeora más la situación. La consecuencia es que el estrés cunde en unas plantillas que ven cómo la presión aumenta y cómo se induce a un importante sobreesfuerzo; bien sabemos cómo es preciso atender cada vez más asuntos y cómo demasiado a menudo eso conlleva la realización de prolongadas jornadas laborales. Para acabar de rematar la faena nos encontramos con que ya pocos confían en que, al menos, la renovación de su “Pacto Individual” refleje el esfuerzo realizado, o que en caso de alcanzar el “Bonus” –cuestión que está por ver– su importe compense el empeño desarrollado.

No puede darse por seguro que a medio o largo plazo esta falta de atención hacia la plantilla siga siendo compensada por el voluntarismo y el sentido de la responsabilidad que siempre han demostrado los trabajadores del Grupo. Desde CC.OO. entendemos que es necesario invertir en los empleados y empleadas una parte de los buenos resultados que viene obteniendo nuestra empresa. Hay que mejorar, en general, las condiciones de trabajo en el Grupo; entre otras medidas es preciso incrementar las percepciones económicas de los empleados y, sobre todo, aumentar la plantilla. De no encarar esta realidad se perderá una gran oportunidad para dar un salto cualitativo de verdad.

Cuidar el empleo, tanto en cantidad como en calidad, es uno de los ejes fundamentales en la gestión de las empresas. La Dirección del Grupo Banco Popular conoce perfectamente la teoría, e incluso manifiestan que se invertirá lo necesario. Aunque las palabras están muy bien, dan para lo que dan, y –desde luego– a los trabajadores del Grupo no nos han servido de mucho este verano.

Septiembre de 2005