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07/03/2003

UN PROYECTO DE FUTURO PARA INTERNET EN CASA




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Las tarifas de los operadores de comunicaciones son determinantes del grado de implantación de las nuevas tecnologías, aspecto que es estratégico para la economía de todos los países y, de manera especial, para la de uno en el que, como éste, son excesivamente altas, y que se encuentra a la cola del uso de las mismas en la Unión Europea.



CC.OO. viene reclamando a la Caja, ya desde antes de que finalizara el plazo de exención del cobro del servicio de conexión a Internet fijado por la empresa, la subvención del precio del mismo mediante un bono tecnológico, como un beneficio social más cuyas ventajas, en este caso, van más allá de las que se derivan para l@s trabajador@s y la propia empresa. Y así lo volveremos a plantear en la Mesa de Negociación, cuya primera reunión nos plantean que sea el próximo 17 de marzo.



Sería lamentable tener que arrojar por la borda un proyecto de la envergadura y el potencial que tiene Internet en Casa (también para la Caja) porque se hubiera concebido menos como un proyecto con vocación de continuidad, capaz de instalarnos en el futuro, que como un fasto más (bien limitado) del Tercer Centenario, cuyo objeto fuera sólo aprovechar el tirón (o los beneficios) de la campaña que, en el mismo sentido, puso en marcha el Gobierno por aquellas fechas.



A ello apunta el que determinadas incidencias que se han dado en el proceso de implantación y desarrollo no se resuelvan satisfactoriamente. Estos son aspectos, no obstante, exclusivos de la Gestión de la Caja, pero CC.OO. las señalamos pues están ligadas a la calidad de atención al cliente (la plantilla) de una empresa del Grupo de la Caja (Caja Madrid e-business).



Así por ejemplo, en su momento, se configuraron los equipos de manera que fuera imposible el acceso de más de un ordenador, limitación que no nos consta que imponga ninguno de los operadores del mercado y para cuyo desbloqueo se requiere cierto grado de conocimientos o el pago del servicio.



Internet en Casa ha dejado fuera del proyecto, que es más que un portal, a los emplead@s de alguna de las empresas del Grupo, y con una muy limitada participación en el mismo a tod@s l@s de la Caja ingresad@s con posterioridad al 30 de noviembre de 2001, sin reparar en que un día serán más que l@s que lo hicieron antes de esa fecha.



Tenemos constancia, además, de numerosas deficiencias, tanto en el servicio de atención como por lo que se refiere a la incapacidad de articular mecanismos ágiles para responder a situaciones cotidianas, tales como la instalación de ADSL donde no fue posible en un principio o el cambio de vivienda, que conlleva el desembolso de cantidades que, por cierto, son sensiblemente más elevadas, en el primer caso, que la que Telefónica informa que cobra a sus clientes, lo que no tiene sentido, puesto que dicha compañía es también el operador a través del cual la Caja ofrece el servicio de acceso a Internet. Errores, en suma, que hacen que personas apuntadas al proyecto paguen por servicios que no se les está facilitando y se dé la paradoja de que otros lo disfruten gratis.



Un proyecto de este tipo, además, tiene que dotarse de los recursos y los procedimientos necesarios para actualizar las aplicaciones de manera que el cambio de sistema operativo o de ordenador no imposibilite dicho acceso, sin que mantenerlo operativo requiera conocimientos avanzados ni tener que pagar una factura más o menos grande. La propia Internet constituye un medio excelente para implementarlos.



Internet en Casa, en definitiva, será un proyecto de futuro en la medida en que aborde todos sus aspectos de manera amplia, coordinada y estructural. O no será.



7 de Marzo de 2003