Archivado en Acuerdos, Fusiones

CAJA BADAJOZ. ¿FUSION? CONSEJERO GRAL DE CAJA EXTREMADURA DEL GRUPO DE EMPLEADOS.

Mareando la perdiz: fusión, no; fusión, sí.


Mirar para otro lado y no hacer caso a estos tiempos de cambio es irresponsable y, si se quiere, hasta peligroso.


pdf
print
pmail

Muchos son ya los que a estas alturas de la película se han manifestado con respecto al tema tan manido y antiguo de esa posible o hipotética fusión entre las dos cajas de ahorros extremeñas. Ello sólo ha provocado un debate dentro de la propia sociedad extremeña, la cual mira perpleja el cúmulo de opiniones que se están dando y sin que, excepciones aparte, sean claras, inteligibles y coherentes para la mayoría- El tiempo transcurre inexorablemente y aquí cada uno ha venido opinando --algunos tratando de vender su burra-- como le ha dado la gana y en función, muchas veces, de intereses propios y hasta, posiblemente, egoístas y mezquinos.

Hoy, y ello lo sabe hasta el más tonto del pueblo de al lado, las circunstancias ya son otras muy distintas. La globalización del sistema financiero y las últimas y graves turbulencias que lo han azotado hacen pensar que el futuro de estas entidades financieras, las cajas de ahorros --otrora inmersas en fines y objetivos admirables y envidiables-- se vean obligadas a cambiar el chip e integrarse en lo que los tiempos, la situación y lo avatares de una economía, que ya no volverá a ser igual que antes, demandan. Mirar para otro lado y hacer caso omiso a estos tiempos de cambio no es más que un posicionamiento irresponsable y, si se quiere, hasta peligroso. Es evidente, y ahí están sus datos, que ambas cajas de ahorros gozan actualmente de una muy buena salud; pero, ¿puede alguien garantizar que de cara a un inmediato futuro consigan ambas navegar placenteramente y con los mismos ratios de solvencia, eficiencia, seguridad y beneficios?

VOLVEMOS A insistir: los tiempos que corren, y los que previsiblemente se avecinan, no tendrán nada que ver con los tiempos pasados. Lamentarse después por no haber tomado la decisión correcta y oportuna puede traer en el futuro consecuencias no deseables; incluso para la viabilidad de ambas cajas hermanas aún fusionándose. El tiempo corre que vuela y el retraso en tomar decisiones serias, concretas y responsables no hacen más que crear incertidumbres y cábalas entre toda la sociedad extremeña.

Sí es verdad que a uno le sorprende la ambigüedad de aquellos que tienen la obligación y la responsabilidad de coger al toro por los cuernos y dejarse, repito, de ambigüedades cuando se toca el tema de la posible o no fusión. La Junta de Extremadura, y su presidente en particular, no han dicho todavía nada al respecto de forma clara y contundente. Por lo que respecta a los presidentes de ambas entidades, en sus múltiples declaraciones a diferentes medios, han dado la sensación de que cada uno va por su lado con planteamientos y posicionamientos diferentes- Por otro lado, la comisión parlamentaria creada hace ya mucho tiempo (con secreto y nocturnidad como decía alguien con cierta autoridad) para el estudio de la posible viabilidad o no de la fusión no se ha manifestado para nada. ¿A qué esperan los miembros de esta comisión con la que está cayendo? Tal vez a que alguien les diga lo que hay que decir en el momento oportuno y aunque no sea ya el momento adecuado ¿O tal vez (¡ojo, que las cajas no están politizadas!) hasta que los políticos, y una vez repartidas sus respectivas cuotas de poder, se pongan de acuerdo? No quiero pensar en otro tipo de intereses personales porque eso ya sería el colmo y esta bendita y sufrida tierra nuestra no se lo merece. Por otro lado, manifestar también como obstáculo o problema --se ha esgrimido absurdamente en más de una opinión-- el argumento trasnochado y pueblerino de la futura ubicación de la sede central me parece de lo más arcaico e irresponsable.

Para terminar, existe un tema dentro de este contexto que ninguno --o casi ninguno-- de los muchos opinantes han tocado y es el tema de los más de 2.000 empleados que forman las plantillas de ambas cajas y ello es muy serio. Es evidente que ante una fusión, caso de realizarse, la duplicidad de oficinas en muchos casos y de servicios centrales, y más al ser éstos últimos unificados, pueda llevar consigo un posible ajuste en las plantillas; o sea, prejubilaciones anticipadas o algún tipo de ERE. Que sepan los responsables de las futuras negociaciones entre las partes implicadas que, de producirse el proceso de fusión (y me atribuyo una opinión que aunque personal tal vez pueda parecer atrevida), ahí estarán, sin fisuras ni protagonismos personales, todos los representantes de los trabajadores; independientemente también de las siglas a las que cada uno pueda pertenecer. Otra cosa sería una guerra estéril, inútil y con consecuencias nefastas para muchos en el futuro.

José Morán.    Consejero general de Caja de Extremadura en representación de los empleados.