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Ante la Asamblea General

Entre el aplauso y la denuncia


La reunión de la Asamblea General ha constituido los últimos años una oportunidad para hacer balance del ejercicio y divulgar la opinión y la posición de la plantilla. Después de la reunión del año pasado, se abrió un cauce de comunicación directo con la Dirección que nos ha permitido transmitir varias veces a lo largo del año nuestras propuestas.


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Esto, junto a la extrema sensibilidad de la opinión pública hacia las informaciones sobre el sector financiero, nos ha decidido a no intervenir públicamente en la reunión de la Asamblea General. La Dirección ha conocido regularmente nuestra postura (la que vais transmitiendo a los delegados y delegadas de CCOO) en un tono más firme y claro que el que se puede emplear en un foro público.

Un elemental sentido de la prudencia y la responsabilidad hacia la Caja y la plantilla ha aconsejado no transmitir públicamente nuestro apoyo o crítica a la gestión. Os aseguramos que eso no significa que no la tengamos o que la callemos.

Otras secciones sindicales han aplaudido la gestión realizada o se han hecho eco de los rumores sobre la situación de la Caja, sin valorar las consecuencias negativas que se podrían derivar. Incluso han buscado la interlocución con el estamento político, después de ignorar sus responsabilidades en los órganos de gobierno, en los que dicho estamento está presente.

En nuestra intervención del año pasado, destacábamos las consecuencias negativas del modelo de gestión sobre los trabajadores y trabajadoras de la Caja. Lanecesidad de mejorar el deteriorado clima laboral ha sido el eje de nuestra actuación en este ejercicio.

En diversos comunicados de CC.OO. hemos hecho llegar nuestra preocupación por la forma en que nuestras propuestas eran acogidas, hasta el punto de tener que convocar concentraciones en apoyo de nuestras demandas. Desde este punto de vista tenemos que considerar que 2007 ha sido UN AÑO PERDIDO. En los últimos meses se atisban cambios importantes que, cuando se materialicen, nos deben permitir mejorar el clima laboral y las condiciones de trabajo.

Sólo alguna de nuestras propuestas para la mejora del gobierno corporativo se ha implantado este ejercicio. En esta materia, reclamamos de la Direcciónun impulso decidido y de todos los sectores representados su implicación para desarrollar las medidas que nos sitúen entre las entidades con mejores prácticas. Puede que en ello se juegue la continuidad del modelo de las cajas de ahorros.

Finalmente queremos demandar del conjunto de directivos y directivas, en sus distintos niveles, una actitud crítica y constructiva que destierre el seguidismo hacia las directrices recibidas, y el “ordeno y mando” como forma habitual de dirección.