El poder de unos votos

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El poder de unos votos


El Plenario de Ahorro de UGT decidió no firmar el nuevo convenio por un pequeño margen de votos


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El Plenario de Ahorro de la UGT decidió no firmar el nuevo convenio por un pequeño margen de votos.

HAGAMOS SINDICALISMO FICCIÓN …

Supongamos que en aquella votación, unas pocas personas hubieran cambiado el sentido de su voto. No penséis que muchas, 2 ó 3.

Tened en cuenta que el 47 % de los votos fueron favorables a aprobar el preacuerdo que posteriormente se ha convertido en el nuevo convenio.

En ese caso, lógicamente, la UGT hubiera firmado el convenio.

 

Cuando leáis y oigáis las cosas que están diciendo, pensad en la idea que os estamos intentando transmitir.

¿Creéis que los análisis que harían serían los mismos que están haciendo ahora ?.

 

No nos parece razonable el catastrofismo de sus análisis, ni la obsesión por las conspiraciones y pactos secretos, que sólo buscan justificar el hecho de no haber firmado el convenio.

Algo de positivo tendrá el nuevo convenio cuando convenció, incluso, a muchos delegados y delegadas de la UGT. Sería curioso saber qué piensan de esta campaña.

 

En la última campaña electoral dijeron y repitieron hasta la saciedad que ya teníamos un acuerdo firmado con la patronal para implantar el horario partido y trabajar los sábados. Como esto no ha sucedido, porque no era verdad, ahora afirman que hemos puesto los cimientos para que, a base de oficinas singulares, se desregularicen los horarios en todo el sistema financiero. Un poco exagerado, ¿no?.

Ahora se escandalizan de que el plus convenio y el cuarto de paga conseguidos no tengan carácter pensionable. En el convenio pasado, cuando nació el plus con las mismas características, nadie lo cuestionó. Claro que aquel convenio también lo había firmado la UGT.

 

Además, ahora y aquí, seis años después, nos acusan de no querer firmar el pacto del plan de pensiones porque los cálculos se hacían sobre salario real y esto iba contra otro pacto que teníamos con la patronal para potenciar el salario no pensionable. La realidad fue que defendimos hasta el último momento continuar la negociación, porque nos parecía, y nos continúa pareciendo, un pacto muy desequilibrado.

Unos pocos, los de salarios más altos, tienen aportaciones de hasta un 7 %, mientras que al resto sólo nos aportan un 3,25 %. E incluso, existen unos empleados, los excedidos, que tan sólo reciben la mitad del mínimo establecido. Cuando quedó claro que ya no había ninguna posibilidad de negociar más, firmamos el pacto.

 

Tampoco les parece bien lo que se ha firmado con respecto a los préstamos. Quizás  en Caja Madrid y otras, muchas con mayoría sindical de CC.OO., ya lo tuvieran resuelto, pero en Caixa Laietana les vendrá muy bien a los jóvenes y no tan jóvenes que tengan que solicitar el préstamo. Incrementar el mínimo un 60 % y ampliar la duración hasta los 35 años puede hacer viable un préstamo que había quedado obsoleto. Y aplicando el convenio en todos sus puntos la cuota resultante tampoco es tan elevada como pretenden.

Es evidente que han quedado muchas cosas que nos hubiera gustado mejorar, pero en una negociación hay dos partes y se ha llegado hasta donde se ha podido llegar.

 

¡ Y nos parece un resultado más que satisfactorio!

Aquellos que se cuestionaban si sabíamos negociar, quizá deberían, en primer lugar, hacer balance de los resultados que han obtenido donde son mayoría. Hace poco, el SEC-L reconocía que estábamos en el furgón de cola de las cajas, sin plantearse, en cambio, ninguna duda sobre su capacidad de negociación.

 

El futuro nos clarificará quien tenía razón. De todas formas convendría recordar que el anterior convenio, cuando se firmó, lo criticaron a muerte, hasta que se adhirieron a la UGT, que lo había firmado, y entonces descubrieron la luz de sus bondades.

                                                              Mataró, 7 de noviembre de 2007