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¿Nuevo plan de incentivos?


La Dirección pretende introducir un cambio en el tema de la consecución de objetivos y de incentivos


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La Dirección pretende introducir un cambio sustancial con respecto al tema de la consecución de objetivos y de los incentivos por su logro entre el personal de oficinas.

Por lo que sabemos, una serie de oficinas (grandes) servirán como banco de pruebas.

Se trataría de carterizar los clientes, repartiéndose la cartera entre el Delegado/da y el Interventor/a (en principio). Este último asumiría (le harían asumir, más bien) una cartera de clientes (se habla de 40 ó 50) De los resultados obtenidos con estos clientes (tarjetas, seguros, tpv, etc.) el Interventor/a recibiría un incentivo, todavía por determinar.

De los otros empleados que pudieran formar parte de la oficina no se habla.

Todo esto tiene una importancia capital con respecto a nuestras condiciones de trabajo. Para CCOO, estos cambios (y los que vendrán) suponen una modificación sustancial de las condiciones de trabajo.

De entrada, el Interventor/a, al margen del trabajo que le es propio, de control de la oficina, y de todas aquellas otras que se derivan de la propia actividad financiera, añadirá a su repleta agenda un volumen importante de trabajo extra. A cambio recibirá, como siempre pasa en esta entidad, nada en concreto, sólo humo. Al menos esto es lo que nos tememos.

En otras Cajas, la mayoría, el tema de los incentivos ha sido presentado al Comité de Empresa, con el cual se han llegado a firmar pactos que regulan estas situaciones.

En este sentido, el Artículo 64 del Estatuto de los Trabajadores, en uno de sus apartados, el que habla de las competencias del Comité de Empresa, recoge “la obligación del empresario de informar sobre la implantación o revisión de sistemas de organización y control del trabajo, así como del estudio de tiempo, establecimiento de sistemas de primas o incentivos y valoración de puestos de trabajo. Por lo que, de entrada, desde el Comité de Empresa se tendrá que reclamar esta información.

Para nosotros las reglas del juego cambian, y como representantes de los trabajadores hemos de intervenir, intentando llegar a un acuerdo beneficioso, claro y transparente para todos los empleados de nuestra Institución. No decimos nada nuevo, es lo que se hace en todas las Cajas.

Dicho esto, pensamos, que si este es el invento, mal iremos. Porque, en primer lugar, lo que necesitamos es más personal en las oficinas, (¿cómo si no se pretende expandir a toda la red de oficinas estos criterios de carterización, si muchas de nuestras oficinas sólo tienen dos empleados?)

¿Cuántas horas tendrán que dedicar (y por lo tanto prolongar la jornada todavía más) los encargados de llevar a cabo la tarea asignada?

¿Y qué pasa con el resto del personal de las oficinas?

Seamos serios señores, porque ustedes saben que sus presupuestos no son ni objetivos ni coherentes (los van variando a lo largo del año según les parece), son desorbitados y caprichosos.

Por otro lado, desde CCOO apostamos, no por una división del trabajo en la cual cada uno tiene una parcela que se maneja él solo y por la cual recibe una compensación determinada, sino por el trabajo en equipo. El trabajo en equipo significa, entre otras muchas cosas, pero principalmente, compartir los objetivos pero también sus beneficios, y no parece que la Dirección encamine sus planes en este sentido. Mal hecho.

Se tiene que abrir un debate, pues, en el que todos podamos participar; tenemos que intentar establecer unas reglas del juego claras y concretas; no podemos continuar con estas indefiniciones marca de la casa. Si todos y todas tenemos que tirar del carro, tenemos que recibir las justas compensaciones, y la Dirección deviene obligada a no hacer distinciones.

Emplazamos, pues, desde aquí a todas las partes implicadas para debatir el modelo a establecer de incentivos y primas, de presupuestos y objetivos. Sólo así conseguiremos, entre otras cosas, retener a los empleados que se van decepcionados por los pocos estímulos que tienen en esta Entidad.

Si la Dirección no contenta al personal, de verdad, y teniendo en cuenta los tiempos que se avecinan (no muy optimistas), no nos extrañará que, muy pronto, los números no cuadren.

Mataró, 7 de septiembre 2007