Archivado en Publicaciones, Salud Laboral

Utilización de pesticidas en ambiente cerrados




pdf
print
pmail
Alerta con la utilización de pesticidas en ambientes cerrados

Verano de 1994. Se realizan dos fumigaciones en el Servicio de Microbiología del hospital público la Vall d'Hebró en Barcelona. Unas 60 personas se quejan de molestias: olores, lagrimeo, gusto metálico en la boca. Algunas presentan dificultad respiratoria. Las tratan de "quejicas" e "histéricas" (la mayoría de ellas son mujeres). Hoy, 8 de estas trabajadoras tienen una invalidez absoluta. Se les reconoce que no pueden realizar ningún tipo de trabajo. Pero la realidad es más cruel si cabe: sus vidas han cambiado. El malestar general, los dolores musculares, la intolerancia a ambientes cerrados (no pueden ir al cine, ni entrar en grandes almacenes, en sus casas no pueden entrar muebles nuevos y, en algunos casos, ni flores...) las obliga a organizarse la vida de manera diferente. No deciden ellas, son las secuelas de un accidente de trabajo las que determinan su cotidianeidad.

Alcance del problema

En estos tres años se han producido otras intoxicaciones por la utilización de pesticidas en ambientes cerrados con repercusiones diferentes sobre la salud. Unas piscinas municipales de Badalona (dos intoxicaciones), un centro geriátrico, un centro del Departament de'Ensenyament de la Generalitat, un gran centro comercial, un hospital comarcal... Y, estamos hablando de las exposiciones de las que Comisiones Obreras de Catalunya hemos tenido conocimiento. Nos preguntamos cuál será el alcance real.

Un problema de salud laboral, pero también de salud pública. Son sustancias tóxicas que se utilizan sin ningún tipo de control en numerosos edificios tanto de uso público como privados. Una mujer de Madrid nos explica en una carta: "a partir de ese momento - tras una aplicación de pesticidas en la escalera- mi vida ha sido un calvario, una auténtica pesadilla ya que prácticamente no he sido atendida ni comprendida por nadie... el principal tratamiento es no volver a estar en contacto con ese producto, ni con ningún otro que sea tóxico..."

¿Qué tienen en común todos estos casos?

Se utilizan sustancias tóxicas. No podemos olvidar que el objetivo de los pesticidas e matar (eso sí, insectos). La legislación española obliga a que los pesticidas que se utilicen en ambientes cerrados estén autorizados para tal fin. Existe un registro oficial (y, como tal registro, es público) dependiente del Ministerio de Sanidad, y como mínimo algunas comunidades autónomas (desconozco si todas) tienen la información toxicológica.

Nuestra experiencia es que los productos que están generando problemas de salud corresponden a la familia química de los organofosforados y piretroides.

Estos productos se utilizan sin ningún tipo de control, ni protocolos de actuación. Deben acabarse las prácticas de desinfectar de manera periódica (por si acaso), sin registrar qué productos se utilizan y en qué dosis, sin informar a los trabajadores y trabajadoras de las medidas que deben tener en cuenta, ni informar a las trabajadoras de la limpieza cómo deben actuar... Y deben implantarse un conjunto de medidas preventivas que son necesarias para que estos productos consigan su fin: matar las plagas de insectos sin dañar la salud de las personas.

Una vez producida la intoxicación la atención sanitaria que reciben las personas intoxicadas es totalmente deficiente, tanto en la atención inmediata de urgencia, como en la atención posterior.

Nuestra acción sindical: la solidaridad, la denuncia y la prevención

Implicarse y trabajar en aquellos temas que no se conocen es difícil, Nuestra primera dificultad fue entender qué estaba pasando. ¿Tenía algún sentido que el Servicio de Prevención no hiciese caso a las trabajadoras cuando relataban sus "dolencias"? ¿Cómo conseguir un circuito de atención sanitaria para las mujeres intoxicadas? ¿Cómo contrarrestar el informe del Servicio de Medicina Preventiva que aseguraba que no pasaba nada? Hoy, después de más de tres años tras el tema y con la fuerza que nos ha dado la relación con el conjunto del colectivo implicado (personas afectadas, algún personal técnico y sindicatos) podemos afirmar que estamos avanzando en lograr que la aplicación de pesticidas en ambientes cerrados adquiera la "categoría" de problema de salud pública, y sea considerado como un tema social y de prevención.

En el mes de febrero Iniciativa Per Catalunya, recogiendo las reividicaciones de las afectadas y de CCOO, planteó en el Parlament de Catalunya una interpelación y una moción sobre el tema. Todos los grupos han coincidido en instar a la Generalitat a que tome una serie de medidas como son:

Sensibilizar sobre la utilización de pesticidas únicamente en los casos en que sean necesarios, informando sobre los problemas de su uso inadecuado.

· Clarificar las responsabilidades y controles.

· Garantizar el acceso a la información sobre las características y condiciones de uso.

· Elaborar un protocolo preventivo para el uso de pesticidas y garantizar su difusión y aplicación.

· Garantizar la formación permanente de las personas que realizan las aplicaciones.

· Sensibilizar y capacitar al personal sanitario para la detección y tratamiento de las intoxicaciones.

No quisiera acabar sin una reflexión del por qué como sindicatos nos hemos sentido con aliento a continuar adelante con nuestro objetivo. Es la justicia, es la defensa de la salud. Pero, sobre todo, es el trabajo conjunto con personas intoxicadas, la mayoría de ellas mujeres, que desde un principio han sido muy activas, han luchado por su salud y, a pesar de sus problemas, están luchando para que las políticas de prevención sean una realidad en cada uno de los centros de trabajo, Porque somos unas enamoradas de la vida, la salud y la prevención... hasta el final.

Neus Moreno

Comissió Obrera Nacional de Catalunya



Paralizamos una fumigación

Universidad de Valencia. Viernes, 31 de octubre de 1997. Sección Sindical de CC.OO. Un compañero nos llama para preguntar en qué condiciones se va a hacer la desinsectación que se anuncia en los pasillos por medio de unos carteles en los que se advierte que los días 1 y 2 de noviembre la empresa DE.SA procederá a realizar un tratamiento en algunos edificios de la Universidad.

Nos pusimos en contacto con la empresa para que nos facilitaran el nombre del producto que iban a utilizar y las condiciones en que se realizaría la operación. DE.SA nos proporcionó una información incompleta por lo que acudimos a la Conselleria de Sanidad donde nos confirman que el producto no está en el Registro de Plaguicidas de uso Ambiental del Ministerio de Sanidad y nos recomiendan que no se lleve a cabo la operación hasta disponer de una información más detallada.

Es viernes y son las tres y cuarto de la tarde. Intentamos contactar con el Presidente del Comité de Seguridad y Salud de la Universidad para informarle del asunto. Como no le localizamos, acudimos al Vicerrector de Infraestructuras, que decide asumir la responsabilidad y paralizar la fumigación. Ese mismo día enviamos a todos los centros afectados un comunicado explicando que la Universidad iba a paralizar la desinsectación, por las dudas que el producto y el proceso generaban, hasta que se tuviera más información sobre el asunto.

A la semana siguiente solicitamos una reunión urgente de responsables de DE.SA, representantes de la Universidad y de los trabajadores/as. A dicha reunión acudimos con una profesora de la cátedra de Control de Plagas que explicó que el producto que pensaban utilizar estaba clasificado como tóxico por lo que solicitábamos su sustitución por otros menos peligrosos.

De esta reunión conseguimos que la Universidad se comprometiera, por un lado, a que en futuras ocasiones se utilizarán los productos menos peligrosos incrementando si era preciso el número de aplicaciones, y por otro, que se cumplirán los plazos de seguridad. Así, se acordó que se informaría con antelación a los miembros del Comité de Seguridad de las aplicaciones a realizar.

Carmen Rodríguez

Delegado de Prevención Universidad de Valencia