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Al menos el 15% de los trabajadores espa√Īoles consume alcohol, hach√≠s y/o coca√≠na para 'sobrevivir' a su jornada laboral

Tres millones de drogadictos van a la oficina


Cuanto más estrés y ansiedad se experimenta en el trabajo, más se recurre al consumo de droga, que con el tiempo agrava el malestar. El 53% de adictos al alcohol y otras drogas que asistieron a programas de prevención entre 2005 y 2006 ya están rehabilitados, dice CC OO


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Escapar de la realidad es el problema no la soluci√≥n. Por muy estresante que sea la vida laboral, los psic√≥logos advierten de que "el consumo de drogas y de alcohol no contribuye a resolver el malestar, m√°s bien lo agrava". Sin embargo, el 15% de los trabajadores (unos tres millones) son adictos, seg√ļn la Organizaci√≥n Internacional del Trabajo (OIT). Los planes de prevenci√≥n est√°n entrando en las empresas, que pierden unos 4.000 millones de euros al a√Īo como consecuencia de accidentes y bajas derivados de este consumo.

"La huida no ha llevado a nadie a ning√ļn sitio". Esta afirmaci√≥n del escritor y aviador franc√©s Antoine de Saint-Exup√©ry, autor de El Principito (Alianza), sintetiza el problema de fondo relacionado con el consumo de alcohol y de drogas en la empresa: "El malestar del ser humano contempor√°neo, que le lleva a tratar de escapar constantemente de s√≠ mismo", seg√ļn detallan los expertos en psicolog√≠a laboral, que est√°n entrando en el √°mbito empresarial a trav√©s de la figura del coach.

No en vano, estos especialistas apuntan que "los adictos intentan llenar su vacío existencial, percibido en el estómago en épocas de mucha tensión y estrés, con alcohol, hachís y/o cocaína, pero la verdad es que no se llena con nada. Es algo más profundo y hay que aprender a aceptarlo". Y concluyen: "A través del trabajo con la mente y el pensamiento este vacío deja de ser percibido como una molestia, dando paso al equilibrio y bienestar interiores".

En opinión de Empar Pérez, psicóloga clínica del centro médico Teknon, en Barcelona, "la falta de inteligencia emocional, es decir, de recursos interiores para afrontar las adversidades personales y profesionales del día a día, suele llevar a los trabajadores a caer en la drogadicción". Y esta caída les introduce en un "peligroso círculo vicioso", que encuentra cada vez más facilidades para manifestarse debido, sobre todo, a que "el consumo de alcohol está bien visto socialmente y a la disminución del precio de la cocaína, que está fomentando su democratización", comenta Pérez.

Así, "cuanto más estrés, ansiedad y angustia se experimenta en el trabajo, más elevadas son las probabilidades de recurrir a diferentes tipos de ansiolíticos y narcóticos, y cuanto mayor sea este consumo, mayor será el estrés, la ansiedad y la angustia experimentadas por el adicto", sostiene. La paradoja radica en que "la evasión del problema tan sólo sirve para alejarse de la solución", lamenta Pérez, que trata a profesionales con problemas de adicción.
Insatisfacción personal

Aunque es cierto que la precariedad laboral y el liderazgo nocivo ejercido por muchos jefes puede generar entre los trabajadores frustraci√≥n, rabia, tristeza y dem√°s emociones negativas asociadas a la insatisfacci√≥n, "la responsabilidad √ļltima de este malestar recae en la actitud interna que toma la persona frente a sus circunstancias externas", afirma P√©rez. En su opini√≥n, "la drogadicci√≥n suele compensar ciertas carencias internas, muchas de las cuales tambi√©n proceden de la insatisfacci√≥n cosechada en la vida personal".

A pesar de ser un enemigo poco visible, la drogadicci√≥n merma lenta pero paulatinamente la competitividad de las empresas. Se estima que los trabajadores que beben alcohol, fuman hach√≠s o esnifan coca√≠na habitualmente son hasta un 70% menos productivos, sobre todo, "por el desgaste y el da√Īo f√≠sico y emocional que supone alterar la mente continuamente", seg√ļn se desprende de un informe de la OIT. Paralelamente, "este tipo de adicciones contribuye a incrementar los accidentes laborales y, por ende, el absentismo, que a su vez generan importantes p√©rdidas econ√≥micas entre las empresas", se√Īala el informe de la OIT.

Lo cierto es que, con el tiempo, "la droga deja de ser el remedio temporal que alivia los nervios y la desazón interior para convertirse en una necesidad psicológica y química, que crea una dependencia que esclaviza a los trabajadores", afirma Pérez. Y no sólo eso: cada vez es más frecuente el policonsumo. "Mientras el alcohol les ayuda a calmar la ansiedad y dormir mejor, la cocaína les activa, de manera que puedan sobrellevar su frenética actividad laboral, magnificando la imagen que tienen de sí mismos", explica.

"Una de las se√Īales inequ√≠vocas del adicto es su necesidad de incrementar la dosis para conseguir el mismo efecto sobre su organismo", advierte P√©rez. As√≠, "muchos profesionales creen que su consumo de alcohol es normal". Sin embargo, P√©rez asegura que se trata de un eufemismo que pretende enmascarar la adicci√≥n: "El adicto al alcohol medio suele tomarse una cervecita por la ma√Īana, media botella de vino en la comida m√°s un chupito de postre, as√≠ como una copa al salir de la oficina, sin contar el vino y las copas que se toma entre la cena y el momento antes de dormir".

Frente a este "conflicto silencioso", lo mejor que pueden hacer las empresas es "instaurar programas de prevención, vinculados a servicios externos especializados", apunta Pere Plana, presidente de la Sociedad Catalana de Seguridad y Medicina en el Trabajo. Estos programas suelen contemplar información detallada acerca de la enfermedad, espacios para la comunicación, asistencia psicológica y médica para ayudar a quienes lo necesiten, análisis de riesgo de consumo dentro de la empresa y, por consiguiente, la redacción de políticas y estrategias que posibiliten su prevención, explica Plana.

Y parece que funcionan: el 53% de los trabajadores adictos al alcohol y otras drogas que asistieron a alg√ļn programa de prevenci√≥n entre 2005 y 2006 ya est√°n rehabilitados, seg√ļn un estudio elaborado por el Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud (ISTAS) de CC OO.

BORJA VILASECA
El Pais