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Más de siete millones de trabajadores/as haría examinar a su jefe por un psicólogo


El reto de humanizar las organizaciones La mayor√≠a de los jefes espa√Īoles todav√≠a no son capaces de pasar de la teor√≠a a la pr√°ctica: seg√ļn el Foro Econ√≥mico de Davos, la baja productividad de las empresas espa√Īolas en 2006 se debi√≥, en un 60%, a la "pobre calidad directiva".


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"Para ser un buen jefe hay que ser una buena persona". As√≠ lo afirma Gonzalo Mart√≠nez de Miguel, director del Instituto de Formaci√≥n Avanzada (Infova), especializado en desarrollo directivo y gesti√≥n del cambio empresarial, con m√°s de 10 a√Īos de experiencia y 100.000 profesionales formados. "El gran reto del siglo XXI es humanizar la gesti√≥n de las organizaciones, una responsabilidad que depende de la voluntad de la c√ļpula directiva", a√Īade. En su opini√≥n, "la satisfacci√≥n y el bienestar de los trabajadores es la base de un negocio productivo y sostenible". Y concluye: "Cuanto m√°s se preocupa la compa√Ī√≠a por sus empleados, mayor es el compromiso que asumen √©stos por su trabajo".

Sin embargo, la mayor√≠a de los jefes espa√Īoles todav√≠a no son capaces de pasar de la teor√≠a a la pr√°ctica: seg√ļn el Foro Econ√≥mico de Davos, la baja productividad de las empresas espa√Īolas en 2006 se debi√≥, en un 60%, a la "pobre calidad directiva". Y no s√≥lo eso. Ese mismo a√Īo y seg√ļn una encuesta de la prestigiosa revista Fortune, la mitad de los directivos despedidos por grandes multinacionales salieron por la puerta peque√Īa por "sus constantes muestras de insensibilidad hacia sus colaboradores".

Son los llamados "jefes tóxicos", que ejercen un "liderazgo egocéntrico", tal como lo describe el impulsor del humanismo empresarial, Kenneth Blanchard. En su opinión, "muchos directivos están demasiado centrados en satisfacer las exigencias de su ego y creen que el liderazgo trata exclusivamente de ellos, de su yo". Pero "este egoísmo les lleva a dirigir las empresas desde una percepción subjetiva de la realidad, la cual comporta sufrimiento tanto para sí mismos como para las personas que lideran".

Lo cierto es que en el d√≠a a d√≠a de muchas empresas es frecuente que se produzca el llamado "efecto piramidal nocivo", que consigue "trasladar el malhumor y el estr√©s de arriba abajo, afectando a un buen n√ļmero de trabajadores", sostiene el experto en comunicaci√≥n empresarial, Joan El√≠as. A veces, "la direcci√≥n de la compa√Ī√≠a critica severamente el trabajo realizado por alguno de los mandos intermedios, cuyo enfado provoca la misma reacci√≥n sobre sus colaboradores", explica El√≠as. De este modo, "poco a poco se va creando una cultura empresarial basada en el castigo y el resentimiento, que contribuye a que la insatisfacci√≥n, el miedo y la falta de compromiso sean el denominador com√ļn de la plantilla".

No en vano, seg√ļn el estudio Cisneros 2005, de la Universidad de Alcal√° de Henares, el 36% de los empleados (m√°s de siete millones de personas) har√≠a examinar a su jefe por un psic√≥logo. Fruto de esta intensa relaci√≥n, se estima que el 60% de los cambios de empleo voluntarios los provocan ciertas "desavenencias con el jefe", lo que conlleva la p√©rdida de los profesionales con m√°s talento.

As√≠, "el puente que posibilita abandonar ciertos h√°bitos autom√°ticos e inconscientes, que gobiernan ahora mismo a un buen n√ļmero de directivos, se llama desarrollo personal", explica Ignacio √Ālvarez de Mon, profesor de comportamiento organizacional del Instituto de Empresa. En su opini√≥n, "para lograr que los directivos introduzcan cambios en sus compa√Ī√≠as primero tienen que transformarse a s√≠ mismos a trav√©s del autoconocimiento", que est√° entrando en la empresa de la mano de herramientas como el Coaching, la PNL, el Eneagrama o la Terapia Gestalt.

"El desarrollo personal es un proceso que nos enfrenta con la parte oscura de nosotros mismos, como nuestra ignorancia, nuestras miserias o nuestras verg√ľenzas", a√Īade √Ālvarez de Mon. "De lo que se trata es de aprender a conocernos, comprendernos y aceptarnos tal como somos; s√≥lo as√≠ podemos iniciar el cambio hacia la persona que podemos llegar a ser", afirma. "Adquirir una mayor consciencia nos permite empatizar con las personas que nos rodean, estableciendo relaciones m√°s profundas, basadas en el respeto y la aceptaci√≥n", concluye.

Esta formaci√≥n emocional no termina en los propios directivos, sino que la tendencia es que se promueva de arriba hacia abajo. As√≠, el crecimiento econ√≥mico de las 500 principales compa√Ī√≠as del mundo en la √ļltima d√©cada ha rondado el 130%. Las que en este periodo fomentaron entre sus empleados las habilidades propias de la denominada inteligencia emocional (que potencia la motivaci√≥n, el autoconocimiento, la autoconciencia, la empat√≠a, la serenidad y la claridad mental) mejoraron sus resultados alrededor del 760%, seg√ļn un estudio realizado en 2006 por varias universidades norteamericanas. Este salto cuantitativo se debi√≥, sobre todo, a la mejora del ambiente laboral.
Cuestión de actitud

M√°s all√° de la necesaria humanizaci√≥n de la empresa, encontrar la satisfacci√≥n en el trabajo depende, en √ļltima instancia, de la actitud que toma cada persona frente a sus circunstancias. "El sufrimiento que experimentan muchos profesionales en su d√≠a a d√≠a no es una consecuencia de la conducta de sus jefes ni de sus condiciones laborales, sino de haber adoptado el rol de v√≠ctima", afirma la coach Maite Bar√≥n, directora de Building Visionary Organisations.

"La interpretaci√≥n negativa de lo que sucede es la que provoca la experiencia del sufrimiento, no los hechos en s√≠", a√Īade Bar√≥n, especializada en Programaci√≥n Neuroling√ľ√≠stica (PNL). "Si de pronto el ordenador se estropea, alguien hace un comentario fuera de lugar o no se informa sobre un tema importante, la mente de la persona suele hacer una interpretaci√≥n negativa de estos hechos, que a su vez genera pensamientos y emociones negativas en el interior", a√Īade.

"Estas reacciones automáticas, que tienen su causa en la inconsciencia y el egocentrismo, se desencadenan debido al escaso desarrollo personal de muchos profesionales, que desconocen cómo funciona su mente", sostiene Barón. En su opinión, "el manejo consciente de la mente es clave para potenciar la inteligencia emocional y, por ende, alcanzar el verdadero éxito profesional, basado en la satisfacción interior".

Para lograrlo, "es fundamental hacerse cargo de uno mismo, asumiendo la responsabilidad de nuestras respuestas emocionales ante lo que nos sucede". Y a√Īade: "En vez de quejarnos del comportamiento del otro, que no depende de nosotros, s√≠ podemos ver de qu√© manera podemos cambiar el nuestro para crear armon√≠a". As√≠, "aprender a aceptar lo que sucede nos libera de la experiencia del sufrimiento". En √ļltimo t√©rmino, "dada la situaci√≥n t√©cnica de pleno empleo, dar el salto a otra empresa es cada vez m√°s f√°cil y habitual".

El Pais

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