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Conciliar vida laboral y familiar


Existe, afortunadamente, un mayor n√ļmero de personas que trabajan para vivir y no viven para trabajar. ¬ŅC√≥mo concilian dichas personas la vida propia. sin que los compa√Īeros de trabajo le tachen de irresponsables, cuando est√°s pagando de tu bolsillo levar a cabo tu derecho a invertir en tiempo para ti aunque no tengas hijos?


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Conciliar vida laboral y familiar

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Suponiendo que estamos en un pa√≠s avanzado en derechos sociales, y preocupado por el bienestar de los peque√Īos, ¬Ņc√≥mo es que las amonas y aitonas est√°n cada vez m√°s estresados en los parques y los padres hacen malabares para cuadrar las vacaciones? Imaginad la dificultad que tienen las familias para conciliar vacaciones escolares, visitas al m√©dico, huelgas imprevistas, puentes o fiestas patronales. La cuesti√≥n no es parchear el cuidado de nuestros menores tirando de los abuelos, porque recordemos que la crianza de los hijos no es un capricho. El problema que estamos provocando es que los abuelos que no pudieron atendernos como padres, tienen que atender ahora a los nietos, m√°s cansados, con menos paciencia y con unos valores a menudo criticados por las nuevas generaciones, como si encima tuviesen la culpa. Encima, damos por supuesto que no tienen otra cosa mejor que hacer, y resulta que parece que nos hacen un favor porque se les cae la baba con los nietos

Los horarios partidos, la vida laboral de los padres y otras dificultades que nos encontramos ante la velocidad de productividad en la que estamos abocados en nuestro sistema de consumo, llevan en el mejor de los casos, a que la persona decida comprar su tiempo para dedicarlo a la familia. Si hacemos n√ļmeros, no sale nada barato dicho tiempo, pero encima hay quien sigue pensando que es un capricho y para eso est√°n las guarder√≠as o las extraescolares de todo tipo.

La responsabilidad familiar debe conjugarse con la laboral de forma responsable. Debemos tener en cuenta la prevenci√≥n psicol√≥gica que hacemos en nuestros peque√Īos a futuro.

No vale que nos escudemos con los cuidadores de turno en colonias, actividades extraescolares o cuidadores itinerantes, el video de turno o las interminables horas ante la televisi√≥n como guarder√≠a, somos los padres quienes al no tener tiempo, nos las tenemos que ingeniar de la manera menos mala. Y tampoco pienso que la soluci√≥n sea disminuir dr√°sticamente las vacaciones escolares, qu√© culpa tienen los cr√≠os de nuestros horarios, quiz√°s ser√≠a mejor equipararlas ¬Ņno crees?

Si no estamos con nuestros hijos porque el horario de trabajo no nos lo permite, quiere decir que no hay conciliaci√≥n entre la vida familiar y la laboral. A menudo los padres cuando llegan a casa a estar con sus hijos, est√°n ya agotados y son muy permisivos para compensar la carencia de tiempo, o descargan el estr√©s cuando se requiere paciencia. Como si los peque√Īos tuviesen que entender que al no verlos en todo el d√≠a es normal que no tengamos paciencia para estar con ellos o no leerles un cuento porque estamos cansados. Lo sorprendente del asunto es que a los adultos nos sorprenda los nuevos conflictos familiares que nos encontramos en la adolescencia, en ocasiones hay quien les pide a los hijos lo que no les han dado y entonces el adolescente se emborracha de tiempo sin hacer nada, ¬ŅCurioso, verdad?

En definitiva, la educaci√≥n en virtudes y valores requiere de tiempo y dedicaci√≥n, algo que sobra en la vida laboral de forma sacrificada y abnegada. ¬ŅPero, qu√© sistema estamos construyendo?

Nadie se apura por ver estresada a una familia con sus horarios comprimidos y el ocio programado, nos deber√≠amos de preocupar por la repercusi√≥n de dicha velocidad y su influencia en trastornos de ansiedad. En muchos casos, es solo la cena el momento en el que se re√ļne la familia, y lo del comer juntos al mediod√≠a se deja para el fin de semana. Cuando nos paramos y el objetivo es disfrutar de no hacer nada, no nos lo permitimos, o sencillamente no lo sabemos hacer. Recordemos que la ansiedad es el prepararnos para una tarea inminente, pero imaginaria. No hace falta tanto pensar en lo que hay que hacer, al menos cuando toca no hacer nada. Pensad lo que cuesta conciliar el sue√Īo cuando se agolpan infinidad de cositas pendientes por hacer, como si con pensarlo lo solucion√°semos estamos abocados a querer controlar todo y volvemos a caer en nuestra omnipotencia. Estamos viviendo a una velocidad que supera el umbral de tolerancia al estr√©s y nos est√° pasando factura a una sociedad que practica el culto al trabajo como si de una adicci√≥n se tratase. De todo esto saben mucho los m√©dicos de atenci√≥n primaria.

Tambi√©n existe afortunadamente un mayor n√ļmero de personas que trabajan para vivir y no viven para trabajar. ¬ŅC√≥mo concilian dichas personas su vida propia, sin que los compa√Īeros de trabajo le tachen de irresponsables, cuando est√°s pagando de tu bolsillo llevar a cabo tu derecho a invertir en tiempo para ti aunque no tengas hijos?

Parece que si faltamos al trabajo se va a caer la empresa y no nos damos cuenta de que el cementerio est√° lleno de gente imprescindible. Hace tiempo que se comprob√≥ un mejor rendimiento laboral cuando la vida privada del trabajador es satisfactoria. Atr√°s debe quedar el asociar calidad en el trabajo por un lado y cantidad de horas dedicadas por otro. Cuando una persona se siente satisfecha en sus necesidades emocionales, y para eso se necesita tiempo libre, su motivaci√≥n y rendimiento laboral aumentan. Desgraciadamente nos estamos encontrando cada vez m√°s con personas que buscan tapar su insatisfacci√≥n vital volc√°ndose en el trabajo para buscar el √©xito laboral como paliativo del fracaso vital. Adem√°s existe la idea de que para triunfar en el trabajo se necesita sacrificar parte de la vida privada, ¬ŅA qu√© tipo de √©xito veneramos?

¬ŅCompensa renunciar al tiempo libre a cambio de dinero o reconocimiento social? Y cuando estamos fuera del contexto laboral, ¬ŅPerdemos nuestra identidad exitosa, quienes somos entonces?

Le√≠a un escrito de Racionero en el que abogaba por el uso de la tecnolog√≠a y las m√°quinas para descongestionarnos de la esclavitud del trabajo manual, y disponer por tanto de mayor libertad y calidad de vida. Pues no se√Īor, la productividad es la que manda y la tecnolog√≠a la hemos convertido en la forma de obtener m√°s en el tener y quien vuelve a perder, por tanto, es el 'ser'. Para un adecuado desarrollo del 'ser', como dec√≠a Santayana, es necesario una verdadera apuesta e inversi√≥n econ√≥mica. Cultivar el 'ser' requiere al menos la misma dedicaci√≥n concienzuda que ponemos a nuestro oficio. Debemos de actuar con ejemplo para que nuestras futuras generaciones entiendan la importancia de cultivar las vitaminas para el alma. Por favor, reforcemos a√ļn m√°s las facilidades para comprar el tiempo de dedicaci√≥n a la familia. Ya no hablo de la subvenci√≥n de turno, sino respeto a quien libremente y desde un criterio hacia el 'ser', compre su propio tiempo. Esperemos que la iniciativa de conciliar vida laboral y familiar no se quede en una idea bonita sobre el papel. Deseo que en dicha empresa tengamos en cuenta la salud psicol√≥gica de los adultos como manera de ense√Īarla a nuestros menores con el ejemplo, que es lo √ļnico que vale Y como ejemplo de conciliaci√≥n en la vida laboral y familiar los hombres tambi√©n tenemos mucho que aprender y ense√Īar, lo digo en tono constructivo pues es la mejor manera de hacer revoluciones.

Nos ha llegado la hora de saber qué hacer con el tiempo libre y nuestra responsabilidad familiar. En la historia clínica de muchos pacientes aparece la ausencia comunicativa y emocional de un padre que no estaba en casa porque trabajaba mucho. No estaría de más que tuviésemos ejemplos de hombres con responsabilidades importantes y su apuesta sincera por la vida familiar. Sería digno de admirar y una nueva forma de empoderamiento.

PATXI IZAGIRRE/PSIC√ďLOGO
Diario Vasco

Esta noticia la puedes leer en la p√°gina web de COMFIA: https://www.ccoo-servicios.info/noticias/34440.html