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SINIESTRALIDAD

Ir al tajo y no volver


Trabajar, trabajamos todos. También los empresarios. Pero solo los más débiles mueren.


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 No se trata de hacer un lamento jerem√≠aco de la muerte. Todos somos de alguna manera enfermos terminales. La cuesti√≥n es que no sabemos cu√°ndo nos va a llegar la muerte. Por ejemplo: el acto de salir a trabajar un d√≠a cualquiera no deber√≠a comportar la duda del regreso. Esto no es Bagdad, donde el simple hecho de ir al mercado se ha convertido en una verdadera actividad de riesgo. Aqu√≠, en este rinc√≥n del primer mundo, el acto de ir a trabajar significa, entre otras cosas, una cierta seguridad, una n√≥mina a final de mes y un esp√≠ritu de progreso. La dignidad del trabajo consiste en salir de casa y saber que, mientras el trabajo dure, se podr√° pagar el alquiler de un piso compartido o se podr√° continuar mandando unos euros a una familia lejana. ¬°Cu√°ntas historias por construir hay en un edificio en construcci√≥n! ¬°Cu√°ntas vidas rotas en los templos de las plusval√≠as!
Pero a menudo el acto de ir a trabajar se llena de incertidumbre. Se acumulan las muertes al pie de los tajos y se confirma que hay pocas cosas tan graves como la ley de la gravedad. Dos paquistan√≠s de Badalona se precipitaron al suelo al desprenderse un andamio, un chileno fue arrastrado por el viento desde un tejado. Ninguno de ellos llevaba arn√©s de seguridad. Salieron de casa y no regresaron. En un a√Īo se llegan a contabilizar casi 800 muertes en accidentes laborales en toda Espa√Īa. El poeta Pavese dec√≠a que "trabajar cansa", pero lo que verdaderamente cansa son esas noticias de trabajadores que ya no regresan. De enero a noviembre del a√Īo pasado las muertes en accidente laboral, solo en Catalunya, se incrementaron un 44% y se invirti√≥ la tendencia descendente que hab√≠a empezado en el 2001.
Ante este crecimiento se insiste c√≠nicamente en la supuesta imprudencia de los muertos. Pero se perciben, al menos en la construcci√≥n, unas constantes sospechosas. Trabajadores de empresas subcontratadas, un n√ļmero importante de extranjeros y, finalmente, accidentes que, seg√ļn la Generalitat, se concentran en un 18% de compa√Ī√≠as reincidentes. La Inspecci√≥n de Trabajo, a pesar de estar incluida en el Estatut, no acaba de ser traspasada por el Gobierno central. Ni mucho menos aumentada su dotaci√≥n. Una vez m√°s, deber√°n ser los Mossos los que vayan vigilando a obreros y a capataces. Intentar evitar los accidentes de tr√°fico y multar a los infractores deber√≠a ser tambi√©n la obligaci√≥n de las administraciones con las empresas que no invierten en prevenci√≥n. ¬ŅAcaso se explica que la construcci√≥n registre un alza de precios que llega, en el mejor de los casos, al triple del incremento de los salarios y que no se invierta en la seguridad de los que hacen posible el florecimiento de este rengl√≥n industrial?
De entrada, la Generalitat ha limitado los contratos p√ļblicos con empresas sancionadas por inseguridad laboral. Y, ayer, una de las empresas m√°s prestigiosas de la construcci√≥n fue llevada al juzgado en la persona de su m√°ximo dirigente por cinco muertos en accidente en julio del a√Īo pasado. Trabajar, trabajamos todos. Tambi√©n los empresarios. Pero solo los m√°s d√©biles mueren.

JOAN BARRIL
El Periodico