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Barclays Bank 30-10-2006

El Capitalismo (II)


Desde el principio hubo fuerzas sociales y económicas que se opusieron al desarrollo del modo de producción capitalista: sectores sociales que se veían amenazados, y progresivamente desplazados del poder económico, por los nuevos amos del mundo. Así, inicialmente, los nobles feudales y los jerarcas religiosos beneficiarios de rentas de la tierra; después, las organiaciones gremiales, los terratenientes absentistas, los pequeños artesanos, etc.


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Otro tipo de oposición muy distinta, no anclada en el pasado sino mirando al futuro, fue la realizada por los otros protagonistas de la nueva manera de producir: los trabajadores asalariados. En efecto, la producción capitalista exigía , en sus primeras fases de desarrollo, mano de obra abundante, frecuentemente concentrada en espacios limitados (talleres, minas, fábricas, etc). Esta mano de obra, normalmente no especializada, procedente del campesinado y de los pequeños oficios, trabajaba muchas veces en condiciones deplorables: jornadas de sol a sol, condiciones higiénicas nulas, inexistencia de días de libranza o festividades, excepto las ligadas a la devoción local, trabajo de niños en las mismas condiciones que los adultos, inexistencia de seguridad en el trabajo en caso de enfermedad, embarazo o accidente,etc.

Además, los trabajadores estaban totalmente expuestos a las crisis empresariales o industriales que se desataban periódicamente, sin ningún derecho a cobertura por desempleo. Podemos, por tanto, decir que regía la ley del más fuerte con toda su crudeza, la ley del patrón.

Muy pronto los trabajadores empezaron a darse cuenta de que sólo asociándose, poniéndose de acuerdo entre ellos, tenían alguna fuerza que pudiera compensar, en alguna forma, aunque pequeña, esa ley del patrón y así empezaron a surgir los comités de huelga, las cajas de resistencia, los acuerdos de socorro mutuo y otras formas de organización embrionaria de los trabajadores, para intentar mantener, y más tarde mejorar, sus condiciones de trabajo, muchas veces sufriendo la represión de la policía y fuerzas de orden de los paises, que consideraban ilegales estas actuaciones de los trabajadores.

Con el tiempo, éstos descubrieron que había que dar permanencia y estabilidad a las formas de organización y lucha ocasionales, surgidos en los momentos de conflicto y así surgieron los SINDICATOS, que tuvieron que ir siendo legalizados, pese a la oposición de los sectores más conservadores de la sociedad.

Como todos sabemos, la situación de los trabajadores ha cambiado sustancialmente desde entonces. Los salarios, el entorno laboral, las vacaciones y licencias, la protección de la mujer, la eliminación del trabajo infantil, la limitación de la jornada de trabajo, la cobertura de la enfermedad y del paro, etc. han sido en su dia reivindicaciones de los trabajadores a través de sus SINDICATOS que se lograron con mucho esfuerzo, y sangre, frente a la resistencia obstinada de los empresarios y de los gobiernos conservadores.

Todavía hoy, no hay nada más útil para los trabajdores que un buen SINDICATO, dirigido por un grupo de sus mismos compañeros dedicados a defender sus intereses en la empresa.

¿Puede haber alguien de buena fe que dude de quién esta detrás de las mejoras económicas y sociales que han ido consiguiendo los trabajadores?. Si todavía hay alguien que dude, que mire cuál es la situación de los sectores en que es escasa o débil la representación sindical, aún en nuestro propio país. Que vea la precariedad en los contratos, si existen, la duración de las jornadas, las condiciones de trabajo, etc. en estos sectores de capitalismo salvaje. ¿Es que en estos sectores no hay empresarios "buenos"?; ¿son todos "malos"?. No
. Lo que sucede es que no hay todavía SINDICATOS bien implantados en ellos.

Todo lo conseguido con tanto esfuerzo, y sangre, depende para su mantenimiento, y mejora, de la existencia y trabajo de unos SINDICATOS fuertes, bien unidos con los trabajadores a quienes representan. No hay mejor garantía para todos nosotros.
Los empresarios pueden ser "buenos" o "malos", o cambiar según interese a la marcha del negocio, pero los SINDICATOS honrados están siempre a tu lado. SON LO QUE TIENES.