La reconquista del e-tempo

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La reconquista del e-tempo


La falta de tiempo ha dejado de ser un problema privado para convertirse en un problema social en un país, España, donde la jornada laboral es una hora más larga que en la media de la UE


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Quizá no esté todo perdido, pero son muchos los españoles que sienten que sus días se acortan y que la Semana Santa está cada vez más cerca de la Navidad. El uso del tiempo, o mejor dicho, la falta de éste, se ha convertido en un problema de primer orden. Tanto es así que ha dejado de ser un asunto privado para transformarse en un tema social de tal trascendencia que hasta las administraciones se han visto obligadas a tomar cartas en el asunto creando departamentos específicos para estudiar cómo ganar minutos al día en ciudades como Barcelona, París o Roma, entre otras.

Es difícil saber cuándo el tiempo dejó de pertenecer al ciudadano y cuándo la fórmula 8 x 3 (ocho horas para trabajar, otras otro para dormir y el resto, para uso personal) dejó de convertirse en una aspiración para devenir una utopía. Tampoco es fácil determinar el momento en el que el tiempo se transformó en un factor de vida más valioso, incluso, que los bienes materiales. Pero la realidad actual es que la gente no tiene tiempo propio. Todo se lo llevan el trabajo, los traslados al mismo y las obligaciones cotidianas.

Y eso que tanto tiempo invertido tampoco nos luce. España es el quinto país de la UE con la menor productividad por empleado, sólo seguida, por Portugal, Grecia, Alemania y Holanda. Eso sí, trabajando mucho: la jornada laboral española es de las más largas, superando en una hora la media europea. Y eso, comparando con la Europa de los 25. Respecto a la UE-15, son dos horas más de media.

A estos datos hay que sumar otros, como el tiempo que pierden los españoles en acudir al puesto de trabajo y regresar después a casa. Por ejemplo, en Barcelona la media está en casi 51 minutos y en Madrid se supera la hora. Todas estas cifras muestran el perfil de unos ciudadanos cansados (duermen una media de 40 minutos menos que cualquier colega europeo), estresados (sobre todo los que tienen entre 35 y 50 años, con fuertes obligaciones familiares y profesionales), lo que se traduce en más accidentes laborales: 1.033.157 en el 2006, con un total de 1.350 muertos.

Ante este panorama desolador, especialmente en las grandes ciudades, toman fuerza las iniciativas públicas encaminadas a gestionar el uso del tiempo o, lo que es lo mismo, a facilitar la vida cotidiana de los ciudadanos. Hasta ahora, estas acciones se habían limitado principalmente a la mejora de la movilidad o la reducción de los atascos. Pero en el año 2003 el Ayuntamiento de Barcelona dio un salto cualitativo al crear la primera concejalía de Usos Sociales del Tiempo que existe en este momento en Europa.

La idea ya había surgido en otras ciudades europeas con problemas similares, al crearse se pusieron en marcha unidades administrativas para su mejor aprovechamiento. Ciudades como París o Roma llevan algunos años dedicando dinero y esfuerzos a mejorar la información y los servicios para ahorrar a sus contribuyentes la mayor cantidad de tiempo posible. Esos minutos diarios que tanto anhelan.

Las propuestas de todas ellas van más o menos en la misma dirección: a ciudades cada día más grandes, corresponde que los barrios tengan todo tipo de servicios para reducir al mínimo los desplazamientos para las cuestiones cotidianas. El objetivo es que el ciudadano tenga a mano el colegio de los hijos, el centro de salud, correos, bibliotecas y que pueda hacer la compra sin tener que coger el vehículo privado.

En cuanto al trabajo, se insiste en convertir las nuevas tecnologías en verdaderos instrumentos que mejoren la vida. De tal manera que cualquier trámite se pueda realizar efectivamente desde el hogar. Además, se puede acabar con buena parte de las horas presenciales en el puesto de trabajo para una parte sustancial de las actividades. No hay que olvidar que nueve de cada diez españoles demandan un horario flexible que les permita mejorar el equilibrio entre su vida personal y la laboral. Algunos incluso van más allá: más de dos tercios de los trabajadores declaran estar dispuestos a sacrificar entre un 10% y un 40% de su salario para mejorar su calidad de vida (estudio de Catenon y Encuestafácil. com del año 2006).

Sólo los lituanos y los letones trabajan o estudian más horas al día que los españoles en la Europa de los 25 y Noruega, según una reciente encuesta elaborada por Eurostat, la agencia estadística de la UE. La investigación, que diferencia entre hombres y mujeres y clarifica que los resultados son medias que incluyen días festivos y de vacaciones, también pone de relieve que los varones españoles son los segundos que menos tiempo emplean en las tareas domésticas, solo superados en menor dedicación a los quehaceres del hogar por los italianos.

El elevado número de españolas que todavía no trabajan fuera del hogar es la causa de que los resultados de la encuesta las sitúen como las segundas de todo el continente en dedicación a los trabajos domésticos, casi cinco horas de media diaria. Una y otra circunstancia ponen de relieve que las españolas dedican al hogar más del doble de tiempo que los hombres.

Por lo que se refiere a horas de sueño, hombres y mujeres españoles se mueven en términos medios y lejos de los extremos. Las mujeres francesas son quienes más tiempo pasan acostadas, casi 9 horas diarias, y los que menos, los hombres noruegos, menos de 8 horas.

La investigación demoscópica también interrogó a los encuestados por el tiempo destinado a la alimentación. Y, rompiendo los tópicos que siempre sitúan a los españoles como quienes más minutos dedican a estar sentados a la mesa, los resultados situaron a los franceses al frente de la clasificación. Tanto hombres como mujeres del país vecino pasan una media diaria superior a las tres horas comiendo, frente a las aproximadamente dos horas y media de los españoles.

Por lo que se refiere al transporte, los varones nacionales tampoco están entre los que más tiempo invierten diariamente en desplazarse a sus lugares de trabajo, por lo que no puede argumentarse como una de las causas que explican su escasa dedicación al hogar.

En cuanto al tiempo libre que tanto se valora hoy en día, lo más destacable es que en todos los países los hombres disponen de mucho más que las mujeres. Los finlandeses disfrutan de una media diaria de seis horas para sus ocupaciones favoritas frente a las cuatro horas y 46 minutos de los franceses.

En el caso de los españoles, los hombres gozan de una media que supera las cinco horas y cuarto de tiempo libre y que está 45 minutos por encima del que disfrutan sus compañeras.

CELESTE LÓPEZ LUIS IZQUIERDO
La Vanguardia

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