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El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña reconoce la fatiga crónica como causa de invalidez permanente absoluta


Sería bueno que el Gobierno revisase con urgencia el catálogo de enfermedades


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 El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña ha dictado una sentencia por la que reconoce el síndrome de fatiga crónica como causa de invalidez permanente absoluta tras el recurso de Isabel M. M. contra el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) en un proceso que comenzó en el año 2001 y que terminó el pasado mes de diciembre con la aludida sentencia.

El síndrome de fatiga crónica, llamado también encefalomielitis miálgica, es una afección -identificada en los años 80, cuando llegó a ser conocida incluso como la ‘gripe de los yuppies’- de falta de fuerzas y cansancio fuerte y prolongado en el tiempo, cuyo origen es todavía desconocido, aunque las últimas investigaciones apuntan a que es causada por un virus. Para poder diagnosticar este síndrome, es necesario que el paciente haya visto disminuir, al menos en un 50%, la capacidad para realizar sus actividades diarias.

El texto de la sentencia del TSJC señala que “las secuelas determinantes del grado de invalidez permanente absoluta son aquéllas que no permiten siquiera quehaceres livianos, sean o no sedentarios, con un mínimo de continuidad, profesionalidad y eficacia, habiéndose precisado en este sentido que no es posible pensar que en el amplio campo del mercado laboral exista profesión en la que no sea exigible una mínima dedicación, diligencia y atención, indispensables en el más simple de los oficios...”.

La dirección provincial de Girona del INSS reconoció, en septiembre de 2005, que Isabel padecía fibromialgia reumática, síndrome depresivo-ansioso y síndrome de fatiga crónica, pero denegaba la prestación por considerar que las lesiones no producían un grado suficiente de disminución de su capacidad laboral como para ser constitutivas de una invalidez permanente. El juzgado de lo social número 3 de Girona no reconoció la invalidez de Isabel, que alegaba en un primer momento fibromialgia, trastorno depresivo-ansioso y radiculopatías, sentencia que fue confirmada en mayo de 2005 por el Tribunal Superior de Justicia.

Un nuevo proceso

Pero un nuevo proceso, incorporando la fatiga crónica como causa mayor, abrió las puertas a la invalidez. La sentencia fue dictada en marzo de 2006 por el juzgado de lo social número 1 de Girona y ahora ha sido confirmada por el Tribunal Superior, que además reconoce a la trabajadora el derecho a percibir el cien por cien de la base reguladora de su sueldo con efectos retroactivos desde julio de 2005.

“Esta decisión abre las puertas al reconocimiento efectivo de una enfermedad muy desconocida por la sociedad y con grandes implicaciones no sólo personales, sino familiares, puesto que también afecta al ámbito íntimo y personal del paciente”, señala Antonio Díaz Tarragó, abogado del Bufet Jurídic Díaz-Tarragó Advocats & Associats, que presentó la demanda. Tanto es así que, aunque existe constancia de que un juzgado barcelonés reconoció un caso de fibromialgia como causa de invalidez y otro de Mataró un caso de fatiga crónica como determinante de la misma -ambas sentencias de 2003-, el Tribunal Superior no se había postulado hasta el momento sobre el tema.

Revisar el ‘catálogo de enfermedades’

El abogado Díaz Tarragó añade que “sería bueno que el Gobierno revisase con urgencia el catálogo de enfermedades y que los tribunales pudiesen tener un baremo para calificar situaciones derivadas de enfermedades que hace sólo unos cuantos años que han sido identificadas. Estas enfermedades, además, ya tienen científica y médicamente definidos los síntomas, signos, tratamientos y consecuencias. Con la reciente sentencia del Tribunal Superior, se abren las vías para fijar las bases de ese reconocimiento, al menos en cuanto a la fatiga crónica se refiere”. Tanto es así que el máximo órgano judicial catalán deja la puerta abierta a la presentación de un recurso de casación “para la unificación de doctrina”.

En Gran Bretaña, el pasado 20 de junio, las autoridades británicas reconocieron, por primera vez en el mundo, que la joven Sophia Mirza, había muerto de fatiga crónica después de padecer durante seis años la enfermedad. En su parte de defunción, se señalaba que el síndrome la había abocado a un fallo renal debido a la deshidratación provocada por la dolencia. Mirza presentaba también inflamación de la médula espinal, una de las características del síndrome de fatiga crónica.

Luisa Casal
El Confidencial